El pasado 26 de diciembre, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha declarado el reconocimiento a Somalilandia como un Estado soberano e independiente. Esta decisión unilateral convierte a Israel en el primer Estado en otorgar reconocimiento a esta región separatista que ha buscado que se reconozca su autonomía desde 1991.

Según el mandatario israelí, el acuerdo responde a un largo periodo de conversaciones con el presidente de Somalilandia, Abdirahman Mohamed Abdulahi, y marca el inicio de espacios de cooperación bilateral tecnológica, sanitaria y económica, como también, el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas que incluye el nombramiento de embajadores y la apertura de embajadas. No obstante, esta declaración ha tenido un gran impacto a nivel internacional, generando opiniones divididas sobre su legalidad.
Somalilandia y la polémica en torno a su reconocimiento internacional
Somalilandia es una región separatista ubicada al norte de Somalia, en el cuerno de África, que limita con el Golfo de Adén, Etiopía y Yibuti. En 1960, tras desligarse del imperio británico, tuvo una breve existencia como un Estado independiente, la cual concluyó con su adhesión a Somalia unificada. En 1991, debido al colapso del gobierno de Somalia, Somalilandia declaró su independencia y desde entonces cuenta con su propio sistema electoral, constitución, bandera, moneda, orden social y político, e incluso un ejército. No obstante, a pesar de ser un país con rasgos democráticos, estable, y próspero, incluso más que Somalia, no cuenta con reconocimiento internacional.
Esto cambió con la declaración de Israel, la cual ha generado opiniones divididas sobre si se trata de una violación al Derecho Internacional. Por un lado, el Estado de Somalia ha condenado la decisión israelí catalogándola de una “agresión flagrante e ilegal”. El ejecutivo lo ha considerado como una intervención en los asuntos internos de Somalia y un atentado contra su soberanía e integridad territorial enfatizando que “ningún actor externo tiene la autoridad para alterar la unidad ni configuración territorial de un Estado soberano único e indivisible como Somalia”.
Esta declaración fue apoyada por países como Egipto, Turquía, Jordania, Qatar y China, entre otros, que mostraron su rechazo a la decisión de Israel por mostrar un total desprecio por el Derecho Internacional. Así mismo, la Unión Africana la tildó de ir en contra del principio de conservación de fronteras existentes en el África postcolonial, mientras que la Unión Europea y la ONU anunciaron su completo apoyo a la integridad y soberanía de Somalia.

Por otro lado, el embajador estadounidense, Tammy Bruce, defendió la iniciativa de Israel estableciendo que está en su derecho de reconocer a Somalilandia y establecer relaciones diplomáticas, como cualquier otro Estado soberano. Incluso, tildó de “dobles estándares” a los países que critican la decisión israelí, pero habían reconocido unilateralmente a Palestina en el transcurso del año. Así mismo, Taiwan, que también se configura como un estado independiente no reconocido, celebró la iniciativa de Israel indicando que Taiwan, Israel y Somalilandia son “socios democráticos que comparten los mismos valores de libertad y Estado de derecho”.
Por su parte, el gobierno de Somalilandia establece que no se trata de una violación al Derecho Internacional debido a que la región cuenta con los criterios para ser un Estado según el DI (territorio definido, población permanente, gobierno efectivo, capacidad para establecer relaciones internacionales). Así mismo, argumenta que, desde la proclamación de su independencia en 1991, ha mostrado estabilidad política, instituciones funcionales y un desarrollo sostenido, a diferencia del Estado de Somalia, que incluso es considerado un Estado fallido. En este sentido, el gobierno de Somalilandia hace uso del principio de autodeterminación de los pueblos del Derecho Internacional, que otorga el derecho a los pueblos de decidir su propio destino político y social, para buscar legitimar su independencia y lograr ser reconocido internacionalmente como un Estado soberano y autónomo.
Más allá de lo legal: Las implicancias geopolíticas del reconocimiento de Somalilandia
Además de las confrontaciones en torno a la legalidad de la decisión israelí, existen preocupaciones internacionales por las implicancias geopolíticas que esta significa. Para empezar, esta región posee una posición estratégica al estar en el Cuerno de África, cerca del Golfo de Adén, por donde se ubica un corredor marítimo crucial para buques que se dirigen al canal de Suez y Yemen. En este sentido, se configura como una zona clave que actualmente es inestable debido a los múltiplos conflictos intra y extraregionales existentes.
Esta posición geográfica supone un interés a Israel debido a su cercanía con Yemen, quien mantiene tensiones con Israel por atacar directamente en represalia por el genocidio en Gaza. De esta manera, este reconocimiento le permite establecer una base militar israelí con el objetivo de tener presencia militar para contener y vigilar a los hutíes en Yemen, así como tener acceso a rutas marítimas claves para el comercio internacional. A cambio, para Somalilandia supone la ruptura parcial de su aislamiento diplomático y la posibilidad de situarse en un nuevo escenario regional y global.

Por otro lado, su reconocimiento se configura como un peligro para la estabilidad regional ya que supone un antecedente que puede generar un efecto dominó que motive la búsqueda de independencia de otros territorios en la región. Así mismo, significa el ingreso de un nuevo actor con respaldo extrarregional, lo que puede generar una reconfiguración del equilibrio en zonas claves como el Mar Rojo, como también, mayores niveles de conflicto, tensión y competencia geopolítica en el Cuerno de África.
En este sentido, el reconocimiento de Somalilandia por Israel se muestra como una decisión controvertida que, por un lado, marca un hito histórico en la búsqueda histórica de reconocimiento internacional de Somalilandia, mientras que, por otro, se configura como una acción ilegal que atenta contra la soberanía y territorio de un Estado, e incrementa la inestabilidad de una región. Sin duda, esta polémica evidencia cómo una decisión unilateral puede tener efectos geopolíticos trascendentales capaces de generar una reconfiguración regional e internacional.
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