En un contexto de creciente tensión en el Indo-Pacífico, las fuerzas militares de China y Rusia realizaron maniobras conjuntas cerca de las costas de Japón, un movimiento que encendió las alarmas tanto en Tokio como en Estados Unidos. En paralelo, las Fuerzas Aéreas del Pacífico recordaron el rol de la ‘Bomber Task Force’ en dicha región.

Según informaron desde el Ministerio de Defensa de Japón, los ejercicios involucraron al portaaviones chino Liaoning y a varios bombarderos estratégicos rusos y chinos, y fueron observados frente a las costas de las regiones de Shikoku y la península de Kii, en el oeste de Japón, áreas cercanas a zonas de defensa aérea. En ese momento, el portaaviones George Washington de la 7ª Flota de EE. UU. realizaba un ejercicio conjunto con la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón en el este del país.
A pesar de las maniobras conjuntas de China y Rusia, no avanzaron más al este, lo que sugiere que ambos países podrían haber tenido cuidado de no cruzar una línea roja en términos de seguridad regional. De acuerdo a declaraciones de un funcionario japonés, aunque la intención exacta no estaba clara, el gigante asiático podría haber optado por no provocar a las fuerzas estadounidenses, posiblemente por razones diplomáticas, dado el delicado momento de las relaciones entre los países involucrados.
Mientras tanto, las Fuerzas Aéreas del Pacífico de EE. UU. subrayaron su continua disposición para responder a cualquier contingencia en la región. El ejercicio con bombarderos estratégicos B-52 desplegados en el territorio continental de EE. UU. y entrenando en el Mar de Japón el 10 de diciembre es un ejemplo de la preparación constante de Washington. Este entrenamiento formaba parte de la ‘Bomber Task Force’, una unidad de respuesta rápida que tiene como objetivo demostrar la capacidad de EE. UU. para cumplir con sus obligaciones de seguridad en el Indo-Pacífico, al mismo tiempo que actúa como una poderosa herramienta de disuasión.
Estados Unidos despliega nuevamente su fuerza de bombarderos estratégicos en la región del Indo-Pacífico
En este contexto, las autoridades estadounidenses resaltaron la importancia de mantener un alto nivel de preparación ante las crecientes tensiones, particularmente por las actividades militares de China y Rusia. Además, recalcaron que estos ejercicios no solo refuerzan la interoperabilidad con sus aliados, como Japón, sino que también sirven para mantener los intereses en materia de seguridad de Washington en el Indo-Pacífico.

Como parte de su presencia y disuasión en dicha región, Estados Unidos también desplegó recientemente a sus bombarderos estratégicos B-1B Lancer. Estas aeronaves, que constituyen la espina dorsal de la aviación de ataque de largo alcance de EE.UU., operarán durante estas semanas desde la Base Aérea Andersen, emplazada en Isla de Guam.
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