Estados Unidos retirará todas sus fuerzas y equipos de una pequeña base en Níger este fin de semana, y los menos de 500 soldados restantes abandonarán una importante base de drones en agosto, antes de la fecha límite del 15 de septiembre acordada con la nueva junta gobernante, informó el viernes el comandante estadounidense en el lugar.

La expulsión de las tropas estadounidenses por parte de Níger tras el golpe de estado del año pasado tiene implicaciones significativas para Estados Unidos, ya que obliga a las tropas a abandonar una base de drones crucial utilizada para misiones antiterroristas en el Sahel, una vasta región al sur del desierto del Sahara donde operan grupos vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.

El mayor general de la Fuerza Aérea, Kenneth Ekman, explicó que varios equipos pequeños de 10 a 20 soldados estadounidenses, incluidas fuerzas de operaciones especiales, se han trasladado a otros países de África occidental. Sin embargo, la mayoría de las fuerzas se dirigirá inicialmente a Europa.

Ekman y otros líderes militares estadounidenses han afirmado que otras naciones de África occidental están dispuestas a colaborar con Estados Unidos y podrían estar abiertas a una mayor presencia estadounidense. Aunque no especificó lugares, otros funcionarios estadounidenses han mencionado a Costa de Marfil y Ghana como posibles opciones.

Ekman, quien se desempeña como director de estrategia en el Comando de África de Estados Unidos, lidera la retirada militar de la pequeña base en el aeropuerto de Niamey, la capital de Níger, y de la base antiterrorista más grande en la ciudad de Agadez. Informó que habrá una ceremonia el domingo para marcar la retirada completa de la base del aeropuerto, después de la cual partirán los últimos 100 soldados y el último avión de transporte C-17.

Según el acuerdo con la junta, dos tercios de las tropas y equipos estadounidenses deben salir del país antes del 26 de julio, lo que ha obligado al Pentágono a actuar rápidamente, completando anticipadamente la retirada de los 1.000 soldados en Níger.

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Esta retirada deja un vacío en la lucha antiterrorista que los funcionarios estadounidenses intentan llenar mientras crecen las amenazas de grupos extremistas en el Sahel.

“Níger fue un punto estratégico para nosotros porque estaba en el Sahel y era adyacente a áreas donde la amenaza está más concentrada”, dijo Ekman. Ahora, el desafío es combatir la insurgencia desde fuera de Níger, lo que lo hace más difícil.

Un grupo extremista, Jama’a Nusrat ul-Islam wa al-Muslimin (JNIM), está activo en Malí, Burkina Faso y Níger, y busca expandirse a Benín y Togo. Estos lugares de expansión podrían usarse inicialmente como centros para descansar, recuperarse, financiarse y recolectar armas, pero el grupo también ha aumentado los ataques allí.

Otras naciones costeras de África occidental están preocupadas por las amenazas del Sahel y quieren discutir posibles colaboraciones con las fuerzas estadounidenses. Ekman añadió que los pequeños equipos de tropas estadounidenses que se trasladan a otras naciones de África occidental no son fuerzas de combate, sino asesores y fuerzas de operaciones especiales, recuperación de personal, inteligencia y vigilancia.

Las conversaciones con otras naciones continúan y Ekman dijo que algunas podrían estar interesadas pero aún no listas para permitir más tropas estadounidenses. Mencionó a Togo como un ejemplo, indicando que aunque es un socio amistoso de Estados Unidos, aún no ha decidido en qué medida desea la presencia de personal militar estadounidense adicional.

¿Cómo será la retirada?

En una entrevista desde la embajada de Estados Unidos en Niamey, Ekman explicó que mientras algunos equipos y vehículos quedarán atrás, se retirarán muchos equipos más grandes, como 18 generadores de 1.800 kilogramos valorados en más de 1 millón de dólares cada uno.

El ejército estadounidense está construyendo una base de drones de 100  millones de dólares en África – UMOYA
A diferencia de la retirada de Afganistán, Estados Unidos no está destruyendo equipos o instalaciones a medida que se retira. “Nuestro objetivo es dejar las cosas en el mejor estado posible”, dijo Ekman, destacando la importancia de no cerrar opciones para futuras relaciones de seguridad.

La junta gobernante de Níger ordenó la salida de las fuerzas estadounidenses tras el derrocamiento del presidente democráticamente elegido el año pasado. También se solicitó la salida de las fuerzas francesas, mientras la junta recurre al grupo mercenario ruso Wagner para asistencia en seguridad.

Washington calificó oficialmente la toma del poder como un golpe de estado en octubre, lo que activó leyes estadounidenses que restringen el apoyo y la ayuda militar.

Ekman mencionó que menos de 100 soldados rusos están en la base cerca de Niamey y que se irán del país una vez que terminen de entrenar a las tropas de Níger.

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Fuente: Military Times

Juan Ignacio Máscolo
Estudiante de Relaciones Internacionales (USAL). Coordinador del Observatorio de Política Internacional en el Centro de Estudios Estratégicos en Relaciones Internacionales (CEERI). Disertante para la Asociación de Estudios en Relaciones Internacionales Argentina (AERIA). Interesado en África, Estados Unidos y la economía internacional.

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