Rusia construirá una planta de energía nuclear en Uzbekistán, marcando el primer proyecto de este tipo en Asia Central post-soviética, según anunció el lunes el presidente uzbeko, Shavkat Mirziyoyev, en una reunión con el presidente ruso Vladimir Putin, quien se encuentra de visita. Este acuerdo nuclear, si se lleva a cabo, demostrará la capacidad de Rusia para exportar no solo energía sino también productos de alta tecnología a nuevos mercados asiáticos, en un momento en que enfrenta sanciones crecientes por parte de Occidente.

Putin mencionó que Rusia aportará 400 millones de dólares a un fondo de inversión conjunto de 500 millones de dólares para financiar proyectos en Uzbekistán. Mirziyoyev también expresó que Tashkent está interesado en adquirir más petróleo y gas de Rusia, lo cual representa un cambio significativo en la práctica de décadas en la que Moscú importaba hidrocarburos de Asia Central.

El presidente uzbeko describió la visita de Putin como “histórica”, indicando que marca el inicio de una nueva era en la asociación y alianza estratégica integral entre ambos países. Putin también calificó a Tashkent como un “socio estratégico y aliado confiable”.

Detalles del acuerdo bilateral

De acuerdo con documentos del Kremlin, la empresa estatal rusa Rosatom construirá en Uzbekistán hasta seis reactores nucleares con una capacidad de 55 megavatios cada uno, un proyecto mucho menor que el de 2,4 gigavatios acordado en 2018, el cual aún no se ha finalizado. Actualmente, no hay plantas de energía nuclear en ninguna de las cinco repúblicas ex soviéticas de Asia Central, aunque tanto Uzbekistán como su vecino Kazajstán, ambos productores de uranio, han manifestado la necesidad de estas plantas para sus economías en crecimiento. Sin embargo, el proyecto en Kazajstán solo podrá avanzar tras un referéndum nacional que aún no ha sido programado.

Putin declaró que las exportaciones de gas están avanzando más rápido de lo esperado y que están dispuestos a aumentar su volumen si es necesario. Mirziyoyev también expresó el deseo de incrementar las importaciones de petróleo ruso.

En términos de suministros de energía, Uzbekistán comenzó en octubre pasado a importar gas natural ruso a través del mismo gasoducto que anteriormente lo bombeaba en dirección contraria, aprovechando la campaña de Rusia para redirigir sus exportaciones de gas hacia Asia en medio de la ruptura con Occidente por el conflicto en Ucrania. Aunque la producción de gas de Uzbekistán sigue siendo significativa, con alrededor de 50 mil millones de metros cúbicos al año, no puede satisfacer completamente la demanda interna, y los suministros rusos han evitado una crisis energética.

Ambos líderes mencionaron que sus gobiernos están trabajando en grandes proyectos en minería, metales y productos químicos. Uzbekistán, cuya economía depende en gran medida de las remesas de los trabajadores migrantes en Rusia, ha mantenido estrechos vínculos con Moscú tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Sin embargo, Mirziyoyev y otros líderes de la región no han expresado apoyo a lo que el Kremlin denomina su “operación militar especial” en Ucrania, y todos los países de la región también están colaborando con Occidente en proyectos como rutas de transporte de carga diseñadas para evitar Rusia.

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Fuente: Reuters

Redacción
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