Recientemente, el presidente de China, Xi Jinping, visitó París en el marco de los 60 años de las relaciones bilaterales entre la República Popular China (en adelante China) y Francia. Es el primer viaje del presidente chino a Europa en 5 años, y se dio en un contexto de crecientes tensiones comerciales con el bloque europeo. ¿Cuáles son los desequilibrios según la Unión Europea? El déficit comercial, como también la sobre-producción de vehículos eléctricos, y los subsidios al acero. Y en un mundo donde la competencia estratégica pasa por la superioridad tecnológica, el creciente poder en I+D chino es una preocupación para Bruselas y París.

El déficit comercial entre China y la Unión Europea ha llegado a triplicarse desde la última visita de Xi Jinping a las tierras europeas en 2019. Esto generó alarmas dentro de los expertos comerciales europeos. El gobierno chino, por su parte, justificó esta situación bajo las crecientes crisis estructurales que afectan al sistema internacional: el Covid-19 y las cadenas globales de valor que se vieron alteradas por la guerra en Ucrania. 

Esta justificación coyuntural se refleja en los datos. En enero de 2022 las exportaciones de la Unión Europea a China fueron de 18,3 miles de millones de euros, según Eurostat, el portal estadístico de la UE. Pero en diciembre de 2023 el número no se alteró: 18,1 miles de millones de euros. Las preocupaciones europeas impactaron en el comercio de importaciones provenientes de China. Basándose en Eurostat, las importaciones fueron de 48,9 miles de millones de euros en enero de 2022. Para diciembre de 2023, el total importado desde Pekín fue de 39,6 miles de millones de euros. En términos relativos, aun así, China representó el 20% de las importaciones de la Unión Europea, ubicándose como el principal socio en ese rubro.

Como bloque, la Unión Europea se propuso liderar las energías verdes y la cooperación internacional al respecto. Pero en ese camino se encuentra China, con una capacidad de producción que puso en jaque el liderazgo europeo. Una de las estrategias europeas es establecer medidas defensivas ante posibles políticas de dumping, por medio de subsidios, que ejerce China para promover su industria de automóviles eléctricos. Las energías limpias son estratégicas para China, ya que según The Diplomat, representarán gran parte del crecimiento económico del país en 2023. Hoy la vulnerabilidad europea se encuentra en que sus procesos de producción necesitan de proveedores chinos para asegurar completar el ciclo manufacturero.

China y la Unión Europea están compitiendo por ser los mayores productores de autos eléctricos (EV por sus siglas en inglés). Hoy un tercio de los autos producidos en China son eléctricos, y se proyecta que para el final de la década sean el 90% del total, según RMI. La Unión Europea no se encuentra lejos del país asiático en las métricas, pero las proyecciones a futuro son su preocupación. Nuevamente, también varios de los insumos estratégicos dependen del mercado chino, acentuando la vulnerabilidad y reduciendo la autonomía estratégica que se plantea la “Comisión Geopolítica”. De allí la presencia de Úrsula Von der Leyen en las reuniones entre Xi y Macron.

Producto de la crisis inmobiliaria, gran parte de las inversiones en China se trasladaron a la industria. Y a mayor oferta, la demanda de la población china no aumentó significativamente. Sumado al menor peso del renminbi, la capacidad exportadora china sé incrementó. Es decir, la oferta china en EV se debe a una suma de factores: la coyuntura económica, la planificación estratégica en energías limpias, y el asociativismo a través de joint ventures e I+D.

Respecto a este último punto, las compañías chinas fueron estableciendo acuerdos estratégicos con los grandes conglomerados automotores de occidente. Volkswagen es una de las empresas mejor posicionadas en China, ya que en 1984 estableció una joint venture con SAIC Motor China. A inicios de 2024, Volkswagen, empresa europea y alemana, anunció que busca tener una porción importante del mercado a finales de la década. Además, SAIC, según The Diplomat, estableció una serie de acuerdos estratégicos con General Motors en I+D, como también empresas de producción de litio de los EE UU.

El caso de los autos eléctricos reflejan la compleja situación de la economía internacional. La visita de Xi Jinping remarcó la posición de la UE para proteger sus intereses en un mundo donde el orden liberal se encuentra en franco declive. Y el gobierno chino pudo mostrar su músculo económico, aun cuando la opinión pública dice que está atrofiado.

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Joaquín Bernardis
Licenciado en Relaciones Internacionales (UCSF). Investigador en el Observatorio de Política Internacional (UCSF). Consultor en internacionalización. Docente universitario en marketing internacional (UCU). Especializado en desarrollo de negocios con mercados asiáticos (UNRaf).

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