El Triángulo del Litio, compuesto por Argentina, Bolivia y Chile, es el custodio de aproximadamente dos tercios de las reservas globales de litio, un recurso vital para la fabricación de vehículos eléctricos, smartphones y computadoras portátiles.

A pesar de esta riqueza de recursos, esta región, situada a una altitud de 12.500 pies sobre el nivel del mar, produce significativamente menos litio en comparación con otras áreas. Las tres naciones andinas juntas producen alrededor de 45.000 toneladas de litio, en contraste con las aproximadamente 60.000 toneladas de Australia, el principal productor mundial. No obstante, las reservas de litio en el Triángulo del Litio superan ampliamente las de Australia, con 52 millones de toneladas frente a 8 millones de toneladas, respectivamente.

Este abundante recurso, en gran parte sin explotar, ha despertado el interés en la región y se anticipa que estas tres naciones liderarán un aumento significativo de inversiones a medida que la demanda de baterías para vehículos eléctricos continúe creciendo, pronosticándose un incremento anual del 22% hasta 2030. Por tanto, los gobiernos de estos países están buscando colaborar con grandes empresas mineras internacionales para la extracción de litio.

Argentina, en particular, está centrando sus esfuerzos en atraer nuevos inversores y se espera que atraiga entre 10.000 y 20.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Empresas como Lilac Solutions, Livent y Toyota Tsusho, con el respaldo de Bill Gates, compiten por establecer numerosas minas en las vastas salinas de Argentina. Aunque a un ritmo más lento, se prevé que Chile continúe atrayendo inversiones.

El proyecto Caucharí-Olaroz en Jujuy comenzó recientemente su producción.

Bolivia también se perfila como un importante destino de inversión y se espera recibir al menos 10.000 millones de dólares, principalmente de empresas chinas como Contemporary Amperex Technology, que tiene planes de ayudar a Bolivia a producir 300.000 toneladas de carbonato de litio entre 2025 y 2030.

Esta campaña masiva de inversión puede crear oportunidades para inversionistas y empresarios interesados en participar en la floreciente industria del litio. No obstante, invertir en esta región presenta desafíos, como regulaciones incompletas, corrupción institucional y riesgos políticos y sociales. A pesar de estos obstáculos, el interés en la región es alto, y se están explorando diversas oportunidades de inversión, desde empresas mineras que cotizan en bolsa hasta fondos especializados y vehículos de inversión como ETFs.

La integración de las cadenas de suministro entre las tres naciones para convertirse en un importante exportador de baterías a Estados Unidos es una posibilidad, aunque enfrenta desafíos debido a las diferencias legislativas y políticas entre los países. Además, es necesario abordar preocupaciones relacionadas con el impacto ambiental y las demandas de las comunidades locales en el desarrollo de la industria del litio en la región.

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Redacción
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