El martes 4 de abril, el Banco Mundial publicó un comunicado de prensa relativo a las tendencias de la economía global en la industria ecológica y verde que podrían ayudar a impulsar el crecimiento en América Latina y el Caribe. En dicho informe, se estimó que el PBI regional crecerá un 1,4% en 2023, mientras que se espera que las tasas de los próximos dos años sean de un 2,4%.

En comparación con el informe publicado en enero sobre el continente, la cifra de este año es una décima superior, pero sigue estando “por debajo de lo esperado”, apuntó la institución en su comunicado. Esto implica a su vez que son tasas demasiado bajas para lograr un progreso significativo en la reducción de la pobreza.

“La región se ha recuperado en gran medida de la crisis pandémica, pero desafortunadamente ha vuelto a los bajos niveles de crecimiento de la década anterior,” dijo Carlos Felipe Jaramillo, Vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, a lo que agregó: “Los países deben acelerar urgentemente el crecimiento inclusivo, para que todos se beneficien del desarrollo, y esto requerirá mantener la estabilidad macroeconómica y aprovechar las oportunidades que ofrece la integración comercial en la actualidad.”

Luego de recuperarse de la pandemia del Covid-19, la región ha gestionado con relativo éxito las múltiples crisis agravadas por la invasión rusa de Ucrania como también las incertidumbres que rodean la economía global. Mientras que la pobreza y el empleo vuelven a niveles pre pandémicos, se espera que la inflación promedio disminuya a un 5% en 2023 a excepción de Argentina.

Según el economista jefe del Banco Mundial para Latinoamérica y el Caribe, William Maloney, los efectos que se presentan debido a las subidas en los tipos de intereses de los bancos centrales para luchar contra la inflación y a la baja de precios de las materias primas son una de las razones de este crecimiento estancado.

Fuente: Daniel Slim

Asimismo, la integración de América Latina a la economía global continúa siendo muy baja.

“La región de ALC sigue siendo una de las menos integradas, mientras que la apertura comercial y los flujos de IED se han estancado o disminuido en los últimos 20 años; los países deberían encontrar formas de obtener atractivo y aprovechar las tendencias cercanas a la costa,” apuntó William Maloney, quien afirma que esto se debe a que la región comercia menos de lo que debería, considerando la proximidad a sus socios y sus tratados de libre comercio.

A esto se le suma una progresiva reducción de las inversiones extranjeras en la región, especialmente las españolas. El experto explicó que entre los motivos de la baja cantidad de inversiones internacionales se encuentran los factores estructurales, como la falta de educación superior y técnica o la falta de inversión en infraestructuras y servicios. Mientras que países de Asia o África invierten alrededor de un 7% de su PBI en infraestructuras, la región latinoamericana invierte apenas un 3,5%. Otro de los motivos a este problema progresivo es la continuidad de instituciones políticamente inestables.

William Maloney advirtió contra la tendencia al proteccionismo como respuesta al descontento con los resultados de los tratados de libre comercio, y abogó por hacer un mayor esfuerzo político para entrar en los mercados europeos y estadounidenses. Por lo tanto, el informe considera dos importantes oportunidades para revertir esta preocupante integración económica: la deslocalización cercana de empresas (o “nearshoring”) y la producción de energía verde.

Con respecto a esto, el economista jefe dijo: “Además, aprovechando la extraordinaria ventaja comparativa de la región en la producción de energía sostenible, los productos necesarios para las industrias verdes emergentes y el capital natural único de la región ofrece una nueva fuente potencial de crecimiento, pero requerirá políticas para facilitar el acceso a los mercados mundiales, el capital y la tecnología.”

Actualmente, el Banco Mundial se encuentra trabajando junto a algunos países latinoamericanos para impulsar el comercio de hidrógeno verde. Países de la región como Panamá y Chile han mostrado su intención de convertirse en importantes actores internacionales.

El informe sugiere una serie de políticas de integración que los países deberían considerar. Esto incluye políticas a largo plazo, como la reducción de riesgos sistémicos, el aumento de las inversiones en infraestructura tradicional y digital y la mejora del capital humano, así como opciones a corto plazo como la preservación de la macroestabilidad, promover avances regulatorios de aduanas y transporte, y mejorar las agencias de promoción de exportaciones e inversiones.

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