Turquía podría ser expulsada de la OTAN si continúa bloqueando la solicitud de ingreso de Suecia y Finlandia

Desde que Rusia invadió Ucrania, hace ya un año, el entorno de seguridad de Europa ha cambiado rotundamente, y donde la neutralidad ya no garantiza la seguridad frente a la agresión rusa. Esto se convirtió en un punto de inflexión histórico para países como Finlandia y Suecia – caracterizados por ser neutrales -, que solicitaron formalmente unirse a la OTAN. Sin embargo, aunque su adhesión conjunta fortalecería la arquitectura de seguridad de la OTAN frente a Rusia, el presidente Recep Tayyip Erdogan amenaza con vetar sus solicitudes mientras continúa desestabilizando la Alianza en un momento en que más necesita de la unidad. 

En este sentido, varios analistas internacionales barajaron la idea de que, si el presidente Erdogan impide que Finlandia y Suecia se unan a la OTAN, los miembros de la alianza deberían expulsar a Turquía. El artículo 2 del Tratado del Atlántico Norte establece que los miembros “deben fortalecer sus instituciones democráticas, promover condiciones de estabilidad y bienestar y eliminar los conflictos en sus políticas económicas internacionales”. Todo lo que Erdogan viene realizando de forma, ya que durante su mandato debilitó las instituciones democráticas de Turquía, implementó políticas económicas internacionales contradictorias y desestabilizó la Alianza. 

Y en contraste con los diseños hegemónicos globales de Turquía, Finlandia y Suecia son democracias liberales de pleno derecho que comparten los intereses comunes y los valores democráticos de la OTAN. Es por ello que tanto Helsinki como Estocolmo han optado por la difícil pero necesaria decisión de abandonar la neutralidad a favor de la membresía en la OTAN, representando un momento crítico en la historia de ambos países. 

Por un lado, Finlandia ha sido neutral desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y actualmente, el país comparte una frontera de 1.340 kilómetros de largo con Rusia, aumentando el riesgo de que Helsinki sea invadida por Moscú. Es por ello que, para disuadir la agresión rusa, la adhesión de Finlandia colocaría a San Petersburgo, la segunda ciudad más grande de Rusia, a 200 kilómetros de las fronteras de la OTAN. Además, Finlandia tiene una industria de defensa sofisticada, cuenta con el arsenal de artillería más grande de Europa, mantiene un sistema de reclutamiento y puede tener hasta 1 millón de reservistas listos para el combate en unas pocas semanas.

Por otro lado, existe el caso de Suecia, cuya neutralidad data de las Guerras Napoleónicas. A esto se le suma el hecho de que el país mantiene un sistema de reclutamiento, posee una industria de defensa sofisticada y cuenta con la quinta armada más fuerte del mundo, mientras que también proporciona a la OTAN una presencia permanente en la isla de Gotland. La ubicación estratégica de Gotland en medio del Mar Báltico es crucial para los cables de comunicación submarinos regionales, el control del transporte marítimo, la instalación de sistemas de defensa aérea y la proyección de energía en el enclave ruso de Kaliningrado. 

Entonces, frente a esto, sumado a las trabas de Turquía para que tanto Suecia como Finlandia ingresen a la OTAN, al tiempo que continúa desestabilizando la Alianza en un momento donde se necesita más unidad, es que se piensa en la posibilidad de que los países miembros expulsen a Ankara. La OTAN es más que una simple alianza militar, es una comunidad de democracias liberales con intereses comunes y valores democráticos compartidos, a los que desafortunadamente, el presidente Erdogan ha demostrado repetidamente que no adherir. 

Sin embargo, Finlandia y Suecia se niegan a comprometer el estado de derecho en sus respectivos países para apaciguar al presidente Erdogan. Según informaron desde los respectivos gobiernos: “Estocolmo y Helsinki no serán extorsionadas por un autócrata, incluso si eso significa sacrificar sus intentos de membresía en la OTAN”; poniendo en riesgo el ingreso de estos países y por ende, la posibilidad de cercar aún más a Rusia. 

Pero, ¿cuáles son los costos para Turquía y la OTAN de romper con este vínculo? 

Al accionar de Erdogan durante el último tiempo, se suma la denuncia de que Turquía ha estado chantajeando a Suecia y Finlandia, encarcelado a más periodistas que Rusia; ha albergado a miembros de organizaciones terroristas como Hamas y la Hermandad Musulmana; puesto en peligro a los soldados estadounidenses en Siria; amenazó con invadir Grecia – socio de la OTAN -; ha violado el embargo de armas del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Libia, comprado equipo militar rus, al tiempo que comprometió el programa de caza furtivo F-35; ayudó a los militantes de ISIS a cruzar la frontera de Turquía hacia Siria; patrocinó la limpieza étnica de armenios en Nagorno-Karabaj por parte de Azerbaiyán y ayudó a Rusia e Irán a evadir las sanciones. 

Toda esta lista servirá como un motivo más que suficiente para probar que Ankara violó el artículo 2 del Tratado del Atlántico Norte y así expulsarlo de la alianza militar intergubernamental. Sin embargo, expulsar a Turquía de la OTAN por este motivo, implicaria graves consecuencias para la Alianza, entre las cuales se incluye: la reduccion de la capacidad de la OTAN para proyectar poder en el Mar Negro, el Cáucaso y Oriente Medio; se restringiría el acceso a los estrechos de Turquía y al Mar Negro; el importante intercambio de inteligencia entre la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Organización Nacional de Inteligencia (MIT) probablemente cesaría; y finalmente, la influencia reducida de Washington sobre Ankara también aumentaría la probabilidad de que Turquía invadiera Grecia.

Por otro lado, a pesar de las consecuencias que la expulsión de Turquía implicaría para la OTAN, quien se vería mucho más debilitado en el escenario internacional sería  Turquía. Ya que, después de todo, la ambición de Turquía para el siglo XXI es ser una potencia mundial en la encrucijada de Europa y Asia, y la pertenencia a la OTAN le da a Ankara la influencia necesaria para lograr este objetivo a expensas de sus aliados. 

Fuente: Ekathimerini.

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