En los últimos días, Etiopía rechazó una resolución de la Liga Árabe que pide al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas intervenir en la actual disputa entre Egipto, Sudán y Etiopía sobre la construcción de Adís Abeba, capital de Etiopía, en el Nilo Azul (afluente principal del río Nilo). Allí se encuentra la Gran Presa del Renacimiento Etíope​​ o Presa del Renacimiento, una represa en la región de Benishangul-Gumuz, al noroeste del país. 

Los ministros de Relaciones Exteriores del bloque se reunieron el pasado martes en la capital de Qatar, Doha, para poder llegar a un acuerdo sobre el relleno de la misma. Mientras que Etiopía deposita sus máximas esperanzas en el proyecto, Egipto defiende que depende del agua dulce del río en un 90% y clasifica a la represa como una “amenaza existencial”. Por otro lado, desde Sudán las preocupaciones también son altas, más que nada, por el funcionamiento de sus propias represas en el Nilo. 

Esta construcción se trata del generador de energía hidroeléctrica más grande África. Se encuentra actualmente un 80% completa, y se espera que alcance una capacidad de generación total en 2023. Sin embargo, las disidencias se concentran en la rapidez en la que Etiopía debería llenar y reponer el depósito, y cuánta agua liberaría río abajo. Y aunque la cuestión esté mediada por la Unión Africana (UA), en la última ronda de negociaciones de abril no hubo avances.

Etiopía, Egipto y Sudán trataron de concretar un acuerdo negociado por Estados Unidos en el 2020, pero Etiopía abandonó la reunión y acusó a la ex Administración Trump de “ponerse del lado de Egipto”. Por motivos como este, El Cairo y Jartum han pedido tanto a Estados Unidos como a la Unión Europea y a la ONU que medien en el problema, en consonancia con la Unión Africana. Sin embargo, desde Adís Abeba se rechazó la idea. 

La Liga Árabe realizó un comunicado final el pasado martes pidiendo al Consejo de Seguridad de la ONU que tome las “medidas necesarias” para que un proceso de negociación activa sea lanzado con el objetivo de llegar a un acuerdo dentro de un plazo específico.

En torno a esto último, Egipto y Sudán enviaron cartas al Consejo de Seguridad explicando sus posiciones sobre la represa y las repercusiones que se enfrentarían para la paz y la estabilidad en el Cuerno de África si no se logra un acuerdo. Mientras tanto, Etiopía declaró que ambos países estaban politizando el asunto innecesariamente para convertirlo en un problema árabe y, en consonancia, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores declararon que “la Liga Árabe de Estados debe saber que la utilización de las aguas del Nilo es también un asunto existencial para Etiopía” porque además de sacar a millones de personas de la pobreza extrema, el país está ejerciendo su derecho legítimo a utilizar sus recursos hídricos respetando el derecho internacional.

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Redacción
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