La Cancillería argentina salió este viernes a respaldar oficialmente a Bolivia luego de las críticas del embajador británico en La Paz, Richard Porter. Aprovechó la respuesta para volver a subrayar que la cuestión de las Islas Malvinas no es solo un reclamo bilateral de la Argentina, sino una causa de alcance regional. La reacción de Buenos Aires llegó después de que el gobierno boliviano defendiera la participación de su vicecanciller en un acto organizado por la embajada argentina por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas y reafirmara su respaldo al reclamo argentino.

En su comunicado, la Cancillería argentina agradeció la “respuesta brindada por la Cancillería boliviana” frente a las expresiones del representante británico y destacó el “histórico, valioso y profundo respaldo” del Estado Plurinacional de Bolivia a los derechos argentinos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. El texto oficial también remarcó que ese apoyo fue expresado por Bolivia en foros multilaterales, regionales y a nivel bilateral.
La secuencia se había abierto después de que la Cancillería boliviana emitiera su propio comunicado para rechazar cualquier interpretación que presentara su posición sobre Malvinas como una injerencia en asuntos internos de otro Estado. En ese texto, La Paz sostuvo que la cuestión sigue siendo tratada por las Naciones Unidas como un tema pendiente de resolución e instó a las partes a retomar negociaciones para alcanzar una solución “pacífica, justa y duradera”. Bolivia también recordó que su política exterior se basa en el respeto al derecho internacional, la solución pacífica de controversias y el multilateralismo.
La reacción británica llegó a través del embajador Richard Porter, quien calificó como “decepcionante e inaceptable” la posición boliviana y defendió públicamente la soberanía británica sobre las islas. Según reportó EFE, el diplomático sostuvo que las Falklands “son británicas”, reivindicó el principio de autodeterminación y afirmó que la declaración de la Cancillería boliviana constituía una intervención en asuntos soberanos del Reino Unido.
Frente a eso, la respuesta argentina endureció el tono sobre el argumento central de Londres. La Cancillería afirmó que el Reino Unido invoca de manera reiterada el principio de libre determinación de los pueblos para evitar reabrir el diálogo, pero sostuvo que ese principio no resulta aplicable a la cuestión Malvinas. En esa línea, recordó que ninguna de las resoluciones de la Asamblea General ni del Comité Especial de Descolonización refiere al archipiélago como un caso de autodeterminación. Remarcó que lo que existe allí es una población establecida por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades argentinas en 1833.
El comunicado argentino también apuntó contra el llamado “referéndum” de 2013, al que consideró carente de validez y sin capacidad para alterar la naturaleza de la disputa. En cambio, insistió en que la cuestión debe resolverse mediante negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido, conforme a la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de la ONU y demás resoluciones vinculadas al caso.
Con esta nueva toma de posición, Buenos Aires no solo agradeció el respaldo boliviano, sino que volvió a poner en el centro una idea que viene repitiendo desde hace años: que Malvinas excede el plano estrictamente bilateral y se inscribe en una agenda regional de descolonización. En ese sentido, la Cancillería enumeró el apoyo expresado por distintos foros como la OEA, el MERCOSUR, la CELAC, la Cumbre Iberoamericana, el G77 y China, la ZPCAS, el SICA y el Consenso de Brasilia, entre otros. Esto refuerza que la cuestión sigue siendo presentada por la diplomacia argentina como una causa compartida en América Latina y el Sur Global.
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