Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, Estados Unidos se ha vuelto un socio menos confiable para Europa: además de tomar medidas unilaterales, sin comunicárselas previamente a sus aliados europeos (como los ataques contra Irán), el mandatario amenaza con anexar territorio europeo (Groenlandia, que pertenece a Dinamarca, un miembro de la OTAN) e incluso coquetea con Vladimir Putin, la principal amenaza para el Viejo Continente. Por ello, ante la creciente incertidumbre, Europa busca lo que hasta hace un par de años parecía inimaginable: tener su propio paraguas nuclear.

Como se reportó en Escenario Mundial hace algunas semanas, actualmente Francia se encontraría evaluando la posibilidad de desplegar cazabombarderos Rafale del Ejército del Aire y Espacio equipados con armamento nuclear en Alemania. Con esta medida, París y Berlín intentarían dar tanto un mensaje de unidad en un momento en el que Washington amaga con retirarse del Viejo Continente (Cabe recordar que EE.UU. sostiene una red en Europa con más de un centenar de misiles nucleares, por lo que una potencial merma de su presencia en la región tendría un fuerte impacto en el tablero estratégico) como un mensaje de disuasión contra Rusia.
Europa se une
La “alianza” franco-germana no sería la primera que busca “remplazar” a Estados Unidos, ya que el año pasado París asumió un compromiso vinculante con el Reino Unido, la otra potencia nuclear europea, a través de la declaración de Northwood: Específicamente, acordaron “coordinar” el uso de sus armas nucleares y declararon que “no existe ninguna amenaza extrema para Europa que no provoque una respuesta conjunta de nuestras dos naciones”.

Pero la gran ventaja de Francia a la hora de intentar crear un paraguas nuclear más “creíble” es que dispone de la capacidad de desplegar armas nucleares tanto desde los mencionados cazas Rafale armados con misiles de largo alcance ASMP-A, como desde submarinos de la Marina Nacional (el Reino Unido solo puede hacerlo desde submarinos). Y a esto se suma que, mientras que Londres solo podría utilizar sus armas nucleares para responder un ataque de igual índole, París se reserva el derecho de llevar a cabo un ataque nuclear limitado de “advertencia final”.
Tareas a resolver
Pero, aunque la estrategia de desplegar cazas Rafale en Alemania parece una buena idea, primero el gobierno de Emmanuel Macron debería cambiar su doctrina nuclear, que reserva este tipo de armas francesas solo para uso nacional (esto no implica que París permita que otros países decidan cuándo deben utilizarse las bombas) a lo que se suma que la ley gala también dificulta el emplazamiento de armas atómicas fuera de Francia.
Por su parte, según el canciller alemán Friederich Merz, Berlín ya está haciendo su parte para que la alianza nuclear con Francia llegue a buen puerto: “Nosotros, los alemanes, estamos cumpliendo con nuestras obligaciones legales (el país germano tiene prohibido desarrollar bombas atómicas). Vemos esto como algo estrictamente integrado en nuestro reparto nuclear en la OTAN. Y no permitiremos que surjan zonas de seguridad diferente en Europa”, aseguró el líder de la CDU.
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