Cuando se habla de portaaviones, a menudo se pierde de vista que estos buques no se mueven solos, sino en conjunto a un grupo de ataque. Este es una dotación de navíos que acompañan y protegen al principal activo de la flota, y conocer cómo operan en crisis reales permite tener una visión más amplia sobre el funcionamiento de una Armada moderna.

El reciente conflicto en Irán permite ilustrar este aspecto del combate naval con los movimientos de Estados Unidos y Francia, dos de las potencias occidentales que poseen portaaviones. Como contó Escenario Mundial, Washington D.C. desplegó en Medio Oriente una fuerza que consiste en dos de los once buques de este tipo que cuenta su flota -la mayor del mundo-, mientras el país galo destinó al Mediterráneo su único portaaviones, el Charles de Gaulle.
Qué es un grupo de ataque de portaaviones y cómo opera en crisis reales
Para muchos analistas, la renovada presión militar de Estados Unidos sobre el régimen de los ayatollahs comenzó con la movilización del grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln, compuesto por el mismo portaaviones, escoltas de superficie que suelen ser destructores o fragatas y al menos un submarino de ataque de propulsión nuclear.
En términos generales, esta escuadra tiene la función principal de proteger y apoyar al portaaviones y su grupo aéreo embarcado, que constituye su principal activo estratégico. La pesada movilidad del buque es compensada por navíos más maniobrables, como las mencionadas fragatas y destructores, y la adhesión de un submarino depende de la misión a la que son asignados. De las características del entorno depende también que el grupo de ataque pueda tomar roles ofensivos, por ejemplo, lanzando misiles de crucero.

En la campaña de Medio Oriente, Estados Unidos movilizó dos portaaviones y sus grupos de ataque: además del mencionado USS Abraham Lincoln, también viajó el USS Gerald R. Ford, el más moderno de su flota. Ya comenzada la operación “Furia Épica”, el Ford y su grupo de ataque debieron movilizarse hacia Creta, Grecia, por un incendio en su lavandería, razón por la cual se movilizó el grupo de ataque del USS George HW Bush a la región.
Para tomarlo como referencia, el grupo de ataque del USS Gerald R. Ford, que también tuvo un lugar preponderante en la campaña contra Venezuela, está compuesto por tres destructores de la clase Arleigh Burke –USS Mahan (DDG 72), USS Winston S. Churchill (DDG 81) y el USS Bainbridge (DDG 96)- capacitados para contrarrestar la amenaza de misiles anti-buque. Además, el grupo cuenta con el USNS Supply, un buque de apoyo capaz de proveer municiones, combustible y otras provisiones, que permiten al grupo permanecer movilizado por períodos extendidos de tiempo.
Las amenazas que enfrentan los portaaviones y sus grupos de ataque pueden graficarse con una de las últimas noticias provenientes de Medio Oriente, donde el ejército de Irán afirmó haber atacado al USS Abraham Lincoln. Aunque el ataque no fue confirmado por fuentes oficiales estadounidenses, la Guardia Revolucionaria sostuvo que el ataque con misiles balísticos obligó al buque norteamericano a modificar su posición en el mar Arábigo.

El valor de los portaaviones como activos estratégicos de los países que los poseen se evidencia en el caso de Francia, único país de la Unión Europea que cuenta con este tipo de navíos -en el continente, Reino Unido posee dos-. Ante el aumento de la tensión en el Mediterráneo oriental y la frontera europea de Chipre, el presidente Emmanuel Macron ordenó en esta zona el despliegue disuasorio del grupo de ataque del portaaviones Charles de Gaulle, que contó con la adhesión de España y su aporte de la fragata Cristobal Colón, la más moderna de su flota, y el buque de aprovisionamiento Cantabria.
Te puede interesar: ¿Puede China achicar la brecha con Estados Unidos en materia de portaaviones?













