La detección del Hai Xing 2 dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) volvió a poner bajo la lupa la presión que ejercen buques extranjeros sobre los recursos del Atlántico Sur. Según un reporte publicado este 20 de marzo, la embarcación fue identificada por la Prefectura Naval Argentina navegando a velocidades compatibles con maniobras de pesca dentro de aguas jurisdiccionales, en un nuevo episodio que refuerza la preocupación por las incursiones ilegales en la milla 200.

De acuerdo con ese informe, se trata del BP Hai Xing 2, un arrastrero de bandera de Vanuatu e IMO 1124009, detectado por el Sistema Guardacostas durante una incursión ocurrida el 16 de marzo de 2026 en proximidades del Golfo San Jorge. El buque habría navegado con una velocidad media de 4,3 nudos y recorrido cerca de 0,49 millas náuticas dentro de la ZEEA, parámetros que hoy encuadran como presunción de actividad pesquera ilegal bajo la normativa vigente.
El caso cobra relevancia además porque se produce pocas semanas después de la entrada en vigor de la Disposición 20/2026 de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, publicada el 4 de febrero de 2026, que estableció criterios más precisos para presumir pesca ilegal de buques extranjeros en la ZEE argentina. La norma dispone que podrá considerarse que existe actividad pesquera cuando una embarcación navega a menos de 6 nudos y presenta trayectorias o maniobras compatibles con tareas de pesca, dejando atrás interpretaciones más difusas y fortaleciendo la base probatoria para avanzar en actuaciones administrativas.
En términos técnicos, el Hai Xing 2 aparece registrado como Fishing Vessel bajo clasificación de la China Classification Society, con 1.382 toneladas de arqueo bruto, 59 metros de eslora, construcción fechada en octubre de 2025 y propiedad de EVER FAST PTE. LIMITED. Ese mismo registro lo muestra con bandera de Vanuatu, una combinación que vuelve a instalar el debate sobre el uso de banderas de conveniencia en el Atlántico Sur, un mecanismo por el cual un buque opera bajo el pabellón de un país distinto al de su propiedad o control efectivo.
El patrón no es nuevo. El 12 de enero de 2026, la Prefectura informó oficialmente la detección del Bao Feng, también con bandera de Vanuatu, dentro de la ZEE argentina y navegando a velocidad compatible con pesca por arrastre. Menos de un mes después, el 2 de febrero, la fuerza reportó otro caso con el Playa Da Cativa, un arrastrero de bandera española que fue localizado dentro de aguas jurisdiccionales argentinas tras haber sido previamente advertido para que mantuviera margen respecto del límite exterior de la ZEE.
A esos antecedentes se suma además el caso del Xinrun 579, detectado en enero de 2025 también con bandera de Vanuatu. Según la propia Prefectura, aquel episodio terminó convirtiéndose en la primera multa electrónica aplicada por la Argentina a un buque extranjero por pesca ilegal en su ZEE, un precedente que mostró hasta qué punto el Estado empezó a apoyarse en evidencia satelital, trazabilidad AIS y monitoreo en tiempo real para perseguir este tipo de infracciones.
Sobre esa secuencia se montó la advertencia del especialista Milko Schvartzman, que presentó al Hai Xing 2 como otro caso de pesquero de bandera de conveniencia vinculado a intereses chinos y sostuvo que se trata del tercer buque chino/Vanuatu detectado en 14 meses. Más allá de ese señalamiento, lo verificable es que la recurrencia de embarcaciones con pabellones extra regionales, combinada con estructuras societarias opacas y rutas de largo alcance, volvió a poner en discusión la capacidad de fiscalización en el Atlántico Sudoccidental y la necesidad de ampliar los mecanismos de cooperación internacional para controlar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
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