El Departamento de Defensa de Estados Unidos advirtió que enfrenta un desafío sin precedentes por parte de China en materia industrial y tecnológica, particularmente en el acceso a minerales críticos, esenciales para la producción militar. Así lo señaló el subsecretario de Defensa para política de base industrial, Mike Cadenazzi, durante una conferencia en Honolulu.

El funcionario destacó que la brecha entre ambos países es significativa. China concentra cerca del 30% de la manufactura global frente al 17% de Estados Unidos, y cuenta con una capacidad de construcción naval hasta 200 veces mayor. En ese contexto, el control chino sobre las tierras raras —clave para sistemas de defensa avanzados— se ha convertido en un problema de seguridad nacional para Washington.
Aunque estos recursos no son escasos en términos geológicos, su procesamiento es altamente complejo, costoso y contaminante, lo que llevó a Estados Unidos a trasladar estas actividades al exterior tras el fin de la Guerra Fría. Según Cadenazzi, esta decisión implicó la pérdida de capacidades industriales clave durante décadas, generando una dependencia cercana al 95% de China en tierras raras. Actualmente, el gigante asiático produce alrededor del 70% de estos minerales a nivel global y procesa cerca del 90%, consolidando una posición dominante en la cadena de suministro.
Frente a este escenario, Washington ha comenzado a revertir esta dependencia mediante inversiones directas y acuerdos estratégicos. El Departamento de Defensa ya destinó cerca de mil millones de dólares a proyectos vinculados a minerales críticos, además de compromisos adicionales en compras y reservas estratégicas.
A esto se suma un fondo de 5.000 millones de dólares aprobado por el Congreso para fortalecer la base industrial, así como acuerdos internacionales como el marco anunciado con Australia para la extracción y procesamiento de minerales críticos.

Nasdaq en Times Square, Nueva York. Créditos: Almonty Industries.
En paralelo, actores privados también avanzan en diversificar la oferta global. Un ejemplo es la empresa canadiense Almonty Industries, que inaugurará una planta de procesamiento en Corea del Sur con capacidad para abastecer hasta el 40% de la demanda mundial de tungsteno fuera de China, apuntando a debilitar su cuasi monopolio en ese mercado.
Desde el Pentágono advierten que la competencia por minerales críticos será un eje central de la rivalidad global en los próximos años. “Estamos en una competencia global por estos recursos”, afirmó Cadenazzi, subrayando la urgencia de reconstruir capacidades industriales perdidas.
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