En diálogo con Escenario Mundial, Juan Battaleme analizó la nueva fase de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, advirtió que la Argentina quedó más expuesta tras el alineamiento explícito del gobierno con Washington y Tel Aviv, y sostuvo que el conflicto deja lecciones concretas sobre disuasión, estrechos estratégicos, alianzas y márgenes de maniobra para la política exterior argentina.

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán atraviesa una etapa de escalada sostenida, con ataques cruzados, presión sobre la infraestructura energética del Golfo y una creciente preocupación por una mayor regionalización del conflicto. En ese marco, Medio Oriente vuelve a exhibir los límites de la disuasión, la persistencia de las guerras de desgaste y el impacto global que puede tener una confrontación prolongada en uno de los espacios más sensibles del sistema internacional.
En este contexto, Escenario Mundial tuvo el agrado de conversar con Juan Battaleme, licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, magíster en Ciencias del Estado por UCEMA y magíster en Relaciones Internacionales por FLACSO. Además, es profesor, investigador, exsecretario académico del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y exsecretario de asuntos internacionales en el Ministerio de Defensa de Argentina.
Escenario Mundial: ¿Qué cambió estratégicamente con la participación abierta de EE.UU. junto a Israel contra Irán?
Juan Battaleme: “Lo que cambió estratégicamente con la participación abierta de los Estados Unidos junto a Israel contra Irán, nada, porque ya la participación la tenías abierta. Esto viene del 25, si vos querés. Lo que tenés hoy es un Estados Unidos muchísimo más agresivo, que está revisando el status quo de su propia posición en los asuntos mundiales, pero en sí no hay un cambio marcado.

Lo que sí se puede remarcar como cambio es algo llamativo: que Estados Unidos no esté deteniendo los buques iraníes que salen con petróleo hacia Asia, supuestamente hacia China y en menor medida hacia India.”
EM: ¿Cuál es hoy el escenario más probable del conflicto en las próximas semanas: escalada, estancamiento, negociación o regionalización?
JB: “En relación a la próxima semana, lo que vas a ver es una conjunción de las tres primeras: escalada, contrarrespuesta y un conflicto que se sigue regionalizando. No sé si estancamiento, pero sí vas a ver una escalada, una contrarrespuesta y un cierto sentido de conflicto regionalizado.
Me empieza a preocupar que ya sean cada vez más frecuentes las noticias sobre la participación de Rusia asistiendo con inteligencia a los iraníes. Esto se está notando porque están mejorando en la capacidad de adquisición de blancos y coordenadas, y los misiles están llegando con algún tipo de precisión mayor; no sé si con facilidad, pero sí pegando mucho más en objetivos terrestres fijos.
Yo te diría que lo que vamos a ver, por lo menos en esta semana, es una continuación de los ataques entre Estados Unidos, Israel, Irán y los países del Golfo, y también un cierto sentido de estancamiento en tanto el conflicto no pareciera resolverse. Después, si hay negociación de back-channel, es probable, y esas negociaciones las puede estar teniendo algún país que pueda llegar a los Estados Unidos y al mismo tiempo a Irán. No sé cuál puede ser, pero eso lo tenés.”

EM: ¿Qué capacidad real conserva Irán para responder y condicionar el curso de la guerra?
JB: “La guerra es una guerra de stocks, así que, si bien no sabemos los números reales, no sabemos cuánto le queda y qué es lo que está haciendo, si está redesplegando misiles, drones, cuántos ha perdido y demás, los americanos y los israelíes en el comando central deben tener un número estimado.
Lo cierto es que, a tres semanas de la guerra, Irán todavía tiene capacidad de golpear. Así que yo te diría que esa capacidad se mantiene, y también se mantiene la capacidad de golpear en el Estrecho de Hormuz, sobre todo porque no han usado misiles antibuque, que se sabe que los tiene en demasía. Probablemente esté guardando eso para cuando los americanos traten de forzar una liberación del Estrecho de Hormuz.”

EM: ¿Qué implica para la Argentina el respaldo explícito de Javier Milei a Trump e Israel?
JB: “Lo que significa es lo que pasó hoy en los medios iraníes: nos ponen en un radar y nos obliga a estar más atentos estratégicamente frente a potenciales acciones que Irán pueda llegar a querer lanzar sobre distintos tipos de blancos.
Recordemos que Argentina no tiene, y ha destruido producto de los gobiernos anteriores, su vigilia estratégica. Por lo tanto, yo te diría que hay que tener mucha atención a lo que suceda en la forma en la cual los iraníes lancen distintos tipos de contraataque o acciones contra objetivos blandos en Europa, en el propio Estados Unidos e inclusive en otras regiones del mundo.
Recordemos la Triple Frontera, siempre se habló de Hezbollah, así que hay que estar atentos. Yo creo que ese es el mayor problema que hay que tener presente.”

EM: ¿Qué nos dice esta guerra sobre los límites y alcances de la disuasión en Medio Oriente?
JB: “Nos dice dos cosas. La primera es que la disuasión en Medio Oriente no existe; que siempre está en un virtual estado de guerra. También nos dice que la disuasión convencional, con actores frente a la superioridad militar que tienen Israel y los Estados Unidos, tampoco funciona.
Estamos en un mundo ofensivo y, por lo tanto, se va a recurrir mucho más al uso de la fuerza, sobre todo cuando hay asimetría de poder y cuando los grandes poderes tienen la perspectiva de que pueden lograr objetivos militares y políticos, aunque después se equivoquen, obviamente.
Y lo otro que nos dice esta guerra es que Irán planteó muy bien su estrategia de antiacceso y negación de área. Nos dice que la coerción desde el aire por sí sola no alcanza para lograr objetivos políticos, por lo menos no en este momento, y que entramos directamente en un mundo de asimetría y de escenarios donde la mejor forma de defenderse que puede llegar a tener una potencia regional o mediana como Irán es tratar de trasladarle los costos de la guerra a todos los que rodean a ese país.
Irán tiene no solamente una ubicación y una posición geográfica privilegiada, sino que además está rodeado de actores a los que, una vez que vos los atacaste, les trasladás el costo de ese conflicto y, por lo tanto, a la economía mundial.”

EM: ¿EE.UU. e Israel buscan solamente degradar capacidades iraníes o imponer una nueva correlación regional por la fuerza?
JB: “Yo creo que tratan de degradar y, al mismo tiempo, generar una nueva correlación de fuerzas producto de la degradación iraní. Y esa correlación de fuerzas va a estar entre Israel, Arabia Saudita y Turquía, que son todos países que han firmado, que estaban a punto o que iban a firmar la paz con Israel.
Así que, en ese sentido, el tema de Irán sí tiene que ver con generar una nueva geografía del poder, pero también con hacerlo como consecuencia de degradar las condiciones militares de Irán.”
EM: Desde la perspectiva argentina, ¿qué lecciones deja este conflicto sobre defensa, alianzas y posicionamiento estratégico?
JB: “Desde la perspectiva argentina, este conflicto deja varias lecciones. La primera es la posición geográfica aventajada que tiene la República Argentina. El hecho de que se haya movido de una neutralidad también es positivo. Como experiencia, hay que mirar y entender la lógica y la dinámica de los estrechos, ya que eso se puede trasladar en algún punto hacia la región.

También deja que las respuestas de los supuestos aliados no son automáticas, y que todos los que estaban hablando de la relación especial entre los Estados Unidos y Gran Bretaña ahora se tienen que morder la lengua, porque la relación especial ha perdido. Eso incrementa el margen de maniobra para actuar inteligentemente por parte de la República Argentina y supone moverse de manera tal de poder ver qué oportunidades hay en la brecha que se abre entre los Estados Unidos e Inglaterra, sabiendo que esas brechas también tienen límites y que los norteamericanos pueden optar siempre por Inglaterra antes que por Argentina, y lo van a seguir haciendo desde mi perspectiva.
Y también deja claro que Europa no es una sola, sino que hay múltiples Europas; que hay que trabajar con esas múltiples Europas y salir a promocionar la posición geográfica de la República Argentina, y explicar por qué el Creciente Externo, en términos de la teoría de Mackinder, es la zona del futuro para todos los quilombos, todos los conflictos que hay en el Creciente Interno que involucran a Estados Unidos, Europa, Rusia, China, India y Japón.”
Te puede interesar: El Pentágono pide al Congreso más de 200.000 millones de dólares para financiar la guerra con Irán y Hegseth lo justifica con una sola frase: “Cuesta dinero matar a los malos”













