- Más de 630 argentinos pidieron ayuda consular para salir de Medio Oriente en medio de la escalada militar entre EE.UU. e Israel contra Irán y el cierre parcial del espacio aéreo.
- La mayoría de los casos relevados por Cancillería se concentra en Israel y Qatar, aunque también hay argentinos varados en Emiratos Árabes Unidos.
- En ese marco, una argentina varada contó que, ante la falta de respuestas claras, enviaron una carta al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.

Más de 630 argentinos ya pidieron ayuda para salir de Medio Oriente en medio de la escalada bélica regional, pero una parte de la atención pública quedó puesta en otro dato: algunos de los varados, frustrados por la falta de definiciones operativas, resolvieron apelar también a Claudio “Chiqui” Tapia. El episodio surgió a partir del testimonio de una ciudadana argentina en Emiratos Árabes Unidos, que relató que enviaron una carta al presidente de la AFA mientras seguían sin una salida clara de la zona.
Según información oficial, los pedidos de asistencia consular ya superaban los 630 casos al 5 de marzo, con mayor concentración en Israel y Qatar, dos de los puntos más afectados por cierres y restricciones sobre el espacio aéreo tras la secuencia de ataques, represalias y alertas regionales. Cancillería indicó que las embajadas y consulados negocian con aerolíneas para ubicar argentinos en los vuelos disponibles a medida que se liberan cupos, bajo un esquema de priorización para menores, personas con problemas de salud y otros casos sensibles.
En paralelo, el propio canciller Pablo Quirno explicó que el espacio aéreo se abre de manera intermitente y que los lugares disponibles son escasos. En declaraciones difundidas en medios y redes, sostuvo que el Gobierno estaba trabajando con compañías aéreas y recomendó aguardar en Dubái, donde también había miles de varados de distintas nacionalidades intentando conseguir salida. Esa mención muestra la dimensión del cuello de botella: no se trata solo de una crisis argentina, sino de una disrupción regional que afecta a pasajeros, aerolíneas y servicios consulares al mismo tiempo.

El testimonio que colocó a Tapia en la escena pública partió de Virginia Luca, una argentina varada junto a su esposo en Sharjah, en Emiratos Árabes Unidos. Según relató, la embajada sugirió a quienes no tenían pasaje directo a la Argentina que evaluaran trasladarse por sus propios medios a Omán o Arabia Saudita, mientras las autoridades locales recomendaban no moverse. En ese marco, la mujer afirmó que no existía información precisa sobre cuántos argentinos había en cada punto ni una hoja de ruta unificada sobre cómo salir. Fue ahí donde apareció la idea de enviar una carta al titular de la AFA, un gesto que funcionó tanto como reclamo por visibilidad como señal del nivel de desesperación de algunos afectados.
El cierre parcial de rutas, la suspensión de vuelos y la saturación de hubs como Dubái, Doha o Abu Dabi alteraron la capacidad de respuesta de gobiernos y aerolíneas en toda la región. Distintos reportes internacionales señalaron miles de cancelaciones y severas restricciones sobre conexiones regulares, con impacto directo sobre turistas, tripulaciones y ciudadanos que intentaban regresar a sus países.
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