- China estaría presionando a Irán para garantizar el paso seguro de petróleo y GNL por el Estrecho de Ormuz.
- El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que atacará cualquier buque que intente cruzar la vía marítima.
- China llamó a una solución pacífica del conflicto, condenó las víctimas civiles y afirmó que protegerá su seguridad energética.

Al cuarto día de la escalada en Medio Oriente tras la ofensiva estadounidense contra activos navales iraníes, las advertencias del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) sobre el cierre del Estrecho de Ormuz comienzan a generar consecuencias económicas inmediatas. La amenaza de atacar cualquier embarcación que intente cruzar la vía marítima ha encendido las alarmas en los principales importadores de energía, entre ellos China.
Según altos ejecutivos anónimos de empresas energéticas estatales chinas, Beijing estaría presionando discretamente a Teherán para garantizar el paso seguro de cargamentos de petróleo y gas natural licuado (GNL), así como para evitar ataques contra buques que transportan suministros destinados al mercado chino. China es el mayor comprador de crudo iraní y uno de los principales destinos del petróleo que atraviesa el estrecho.

En este contexto, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, sostuvo una conversación telefónica con su par iraní, Abbas Araghchi. Según el comunicado oficial, Beijing considera que “en la actual situación grave y compleja, Irán puede mantener la estabilidad social y prestar atención a las preocupaciones razonables de sus países vecinos”.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, subrayó en conferencia de prensa que “el Estrecho de Ormuz y sus aguas adyacentes son una importante ruta comercial internacional de bienes y energía”.
“China insta a las partes pertinentes a detener de inmediato las operaciones militares, evitar una mayor escalada de la tensa situación y prevenir que la agitación regional cause un daño mayor al crecimiento económico mundial”, agregó.

China ha adoptado una postura diplomática que combina apoyo verbal a Irán con llamados firmes a la moderación y al respeto del derecho internacional. Beijing reafirma que prioriza la resolución pacífica de disputas como la cuestión nuclear iraní mediante el diálogo y la negociación, y que respeta el derecho de Teherán al uso pacífico de la energía nuclear, siempre dentro de marcos multilaterales y sin escalada militar.
Finalmente, China ha expresado su profunda preocupación por las consecuencias de las operaciones militares en Medio Oriente y por las graves interrupciones en el suministro energético que afectan directamente su seguridad energética y la estabilidad económica mundial, destacando la importancia de garantizar rutas seguras de transporte de petróleo y gas.
Al mismo tiempo, Pekín condena las grandes pérdidas civiles derivadas de los ataques conjuntos de EE. UU. e Israel contra Irán y urge a todas las partes a cesar las hostilidades, resolver diferencias por medios diplomáticos y proteger a los civiles, al tiempo que se compromete a tomar las medidas necesarias para salvaguardar su propia seguridad energética ante eventuales choques geopolíticos.
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