Desde el Pentágono, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ofreció una conferencia de prensa de fuerte contenido político y militar tras la incursión conjunta de Washington e Israel en territorio iraní. En su mensaje aclaró que la operación no constituye una guerra interminable ni una campaña de cambio de régimen, sino una misión decisiva para destruir la amenaza misilística y nuclear iraní bajo términos estrictamente estadounidenses.
“No empezamos esta guerra”
Hegseth sostuvo que Irán ha llevado adelante durante décadas una “guerra unilateral” contra Estados Unidos sin declaración formal, más allá de los constantes cantos de “muerte a América”. Enumeró atentados con coches bomba en Beirut, ataques contra buques estadounidenses, asesinatos en embajadas y las bombas al costado del camino en Irak y Afganistán, atribuidas a la Fuerza Quds y a la Guardia Revolucionaria.
“La sangre de nuestro pueblo fue la forma en que declararon la guerra”, afirmó. “Mi generación llevó a casa los nombres de hermanos que nunca regresaron. No empezamos esta guerra, pero bajo el presidente Trump la estamos terminando”.
El “escudo convencional” para ambiciones nucleares
Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la acusación de que Teherán estaba construyendo “misiles poderosos y drones poderosos” para crear un escudo convencional que respaldara lo que describió como “sus ambiciones de chantaje nuclear”.
“Irán apuntaba un arma convencional contra nuestras cabezas —nuestras bases, nuestro pueblo y nuestros aliados— mientras trataba de pavimentar su camino hacia una bomba nuclear”, sostuvo.
Agregó que esa estrategia “casi funcionó con Obama y su terrible acuerdo, pero no con este presidente”, en respaldo directo a Donald Trump. Asimismo, remarcó que “las ambiciones nucleares pacíficas no necesitan estar enterradas bajo montañas”, en referencia a las instalaciones subterráneas iraníes.

1 de marzo de 2026./ Créditos: United States Department of State.
“Recibieron muerte de Estados Unidos y de Israel”
En uno de los pasajes más duros de su intervención, Hegseth declaró que el régimen que durante años entonó “muerte a América y muerte a Israel” recibió “muerte de Estados Unidos y muerte de Israel”.
Insistió en que “no es una supuesta guerra de cambio de régimen”, aunque añadió, “pero el régimen ciertamente ha cambiado”, sugiriendo que el impacto estratégico ya alteró el equilibrio interno iraní.
El secretario recordó la operación del año pasado, denominada “Midnight Hammer”, que —según Washington— destruyó parte sustancial del programa nuclear iraní. Señaló que desde junio se les había advertido que negociaran y alcanzaran un acuerdo. “Les dijimos: reconstrúyanlo y los detendremos nuevamente. Esta vez será mucho peor”.
Aseguró que el presidente Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y otros funcionarios ofrecieron múltiples caminos diplomáticos reales y sinceros. “Intentos genuinos de paz”, afirmó, acusando al régimen iraní de no negociar sino de “comprar tiempo para recargar su producción de misiles y reiniciar sus ambiciones nucleares”.

“Los atacamos quirúrgicamente, de forma abrumadora y sin disculpas”
Sobre la actual operación —denominada “Epic Fury”— detalló que su misión fue clara y limitada. “Los atacamos quirúrgicamente, de manera abrumadora y sin disculpas”. Sostuvo que cada día que pasa las capacidades estadounidenses se fortalecen mientras las iraníes se debilitan.
“Establecemos los términos de esta guerra desde el principio hasta el final“. Y aclaró que las ambiciones estadounidenses “no son utópicas, son realistas”: proteger el interés nacional, defender al pueblo estadounidense y resguardar a sus aliados.
“Esto no es Irak”
Frente a los medios y sectores políticos que califican la intervención como una “guerra interminable”, Hegseth fue tajante. “Deténganse. Esto no es Irak. Esto no es una guerra eterna“. Recordó que estuvo presente en ambas guerras y que su generación “sabe que las cosas pueden hacerse mejor, y también este presidente”. Calificó los últimos 24 años de conflictos como “errores” y sostuvo que la operación actual es “todo lo contrario”.
La definió como “una misión clara, devastadora y decisiva: destruir la amenaza de misiles, destruir la capacidad naval y garantizar que no haya armas nucleares”.

Israel como aliado capaz
Hegseth destacó la coordinación con Israel como ejemplo de alianza eficaz. “Los socios capaces son buenos socios”, afirmó, diferenciándolos de otros aliados tradicionales que —según sugirió— cuestionan el uso de la fuerza mientras dependen de la seguridad estadounidense.
Enumeró los medios empleados: bombarderos B-2, cazas, drones, misiles y “efectos clasificados”, todo “bajo nuestros términos”.
“No hay reglas de enfrentamiento ridículas, no hay construcción de naciones, no hay guerras políticamente correctas. Luchamos para ganar. No desperdiciamos tiempo ni vidas“.
Al pueblo iraní le transmitió que esta es “una oportunidad increíble”. “El presidente Trump ha sido claro: este es su momento“. Finalmente, a las fuerzas armadas iraníes les advirtió que “elijan sabiamente”. El destino del régimen dependerá de la decisión que adopten.

Bajas y ethos guerrero
Hegseth confirmó la muerte de cuatro estadounidenses y la existencia de heridos. “La guerra es el infierno y siempre lo será“. Prometió que el resto de la operación se llevará adelante “de una manera que los honre, sin disculpas y sin vacilaciones”.
En el tramo final, el mensaje se dirigió directamente a las tropas diciendo “Enfrentaron a un enemigo determinado, pero ustedes son mejores. Debemos demostrarlo cada día. La historia no se preocupa si estamos cansados o asustados. Exige guerreros que se levanten de todos modos“.

Créditos: Cuenta oficial @SecWar en X.
Reivindicó los pilares doctrinarios de esta fase del conflicto: “Paz a través de la fuerza. Espíritu guerrero. Letalidad. Unidad de propósito.”
Y concluyó con una afirmación que sintetiza la postura estratégica de Washington: “Terminaremos esto bajo las condiciones de Estados Unidos primero.”
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