El Ministerio de Defensa de Japón anunció que desplegará misiles tierra-aire en la isla de Yonaguni, cerca de Taiwán, antes de marzo de 2031. Esta decisión podría profundizar las tensiones con China en el actual escenario de seguridad regional. Cabe señalar que es la primera vez que Tokio detalla en qué momento será el despliegue, inicialmente anunciado en 2022.

Con este marco de proyecciones, el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, indicó que la implementación dependerá del avance en la preparación de las instalaciones, aunque el objetivo es concretar el despliegue durante el año fiscal de 2030. Concretamente, Yonaguni alberga una base militar y sistemas de radares desde donde se monitorean de forma permanente los movimientos navales chinos, siendo un punto estratégico y de vigilancia esencial.
Anteriormente, en 2015, los residentes de la isla votaron en su mayoría a favor de acoger instalaciones militares. Actualmente, alrededor de 160 personas supervisan las operaciones de vigilancia las 24 horas, mientras se desarrollan planes para establecer una nueva unidad de misiles y ampliar el aeropuerto y el puerto existentes. Como dato no menor, la isla también funciona para albergar ejercicios del ejército norteamericano y japonés en conjunto .
Crecen las tensiones entre China y Japón en torno a Taiwán
En este sentido, el anuncio se produce después de meses de fricciones diplomáticas luego de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmara que un eventual ataque chino a Taiwán podría desencadenar una respuesta militar japonesa. Pekín respondió con restricciones a la exportación, cancelaciones de vuelos y exigencias públicas de retractación.
En virtud del histórico reclamo, China considera a Taiwán parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación, además de oponerse a la participación de terceros países en asuntos vinculados a la isla. En ese marco, el canciller chino, Wang Yi, advirtió recientemente que sectores en Japón buscan “revivir el militarismo”, profundizando un clima bilateral que atraviesa uno de sus momentos más delicados en años.













