El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) advirtió que el escenario nuclear global atraviesa una etapa de transformación, marcada por la modernización acelerada de arsenales y el debilitamiento de los mecanismos clásicos de control de armas. El informe anual Yearbook 2025 señala que el total estimado de ojivas nucleares en el mundo ronda las 12.200, con más de 9.600 en inventarios militares y alrededor de 2.100 en estado de alerta operativa alta. Las nueve potencias nucleares continúan invirtiendo en la actualización de sus capacidades estratégicas, lo que sugiere el fin de la tendencia de reducción sostenida que caracterizó el período posterior a la Guerra Fría.

Un cambio de ciclo en la arquitectura nuclear
El informe del SIPRI sostiene que, si bien el número total de ojivas puede mostrar una leve disminución por desmantelamientos programados, el panorama estructural es distinto al de décadas anteriores. La reducción cuantitativa convive con una modernización cualitativa que fortalece la capacidad operativa, la precisión y la supervivencia de los sistemas nucleares.


Estados Unidos y Rusia siguen concentrando la mayor parte del arsenal global, pero la dinámica ya no se limita a esas dos potencias. China continúa expandiendo su inventario y desarrollando nuevas plataformas estratégicas, mientras que India, Pakistán y Corea del Norte mantienen programas activos de mejora tecnológica y expansión limitada.
Uno de los factores que más preocupa al instituto es el deterioro de la arquitectura de control de armas. La expiración del tratado New START sin un reemplazo integral y la ausencia de nuevas negociaciones multilaterales amplían el margen de incertidumbre estratégica.

Sin mecanismos sólidos de verificación y transparencia, las decisiones sobre despliegues, doctrinas y modernización se vuelven menos previsibles. El riesgo no radica necesariamente en un uso inmediato de armas nucleares, sino en la erosión gradual de las barreras políticas y técnicas que durante décadas limitaron la competencia estratégica.
Modernización, doctrina y estabilidad
El SIPRI subraya que la estabilidad nuclear ya no depende exclusivamente del número de ojivas, sino de la interacción entre tecnología, doctrina militar y contexto geopolítico. Sistemas de alerta temprana más sofisticados, vectores de entrega diversificados y la integración de capacidades convencionales avanzadas alteran el cálculo estratégico.

En este escenario, la combinación de tensiones regionales, rivalidades entre grandes potencias y ausencia de marcos regulatorios robustos configura un entorno más complejo y menos regulado que el de la etapa final de la Guerra Fría.
Más que anticipar un conflicto inminente, el análisis del SIPRI plantea una advertencia estructural: el sistema nuclear global atraviesa una fase de transición en la que la modernización sostenida y la falta de acuerdos de control podrían incrementar la volatilidad estratégica en los próximos años.
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