Servicios de inteligencia de EE.UU. recibieron en las últimas horas advertencias sobre preparativos militares de los hutíes en Yemen ante un eventual ataque estadounidense contra Irán, según información difundida por fuentes anti-hutíes y replicada por medios israelíes. De acuerdo con estos reportes, el grupo estaría listo para reanudar ataques contra buques de EE.UU. en el Mar Rojo y el Mar Arábigo como respuesta directa a una escalada regional.

La inteligencia señala que los hutíes estarían relocalizando depósitos de misiles y drones, además de mantener reuniones militares intensivas para coordinar posibles operaciones navales. El objetivo sería reducir la vulnerabilidad de sus arsenales ante ataques preventivos y, al mismo tiempo, sostener la capacidad de golpear líneas marítimas críticas en caso de un conflicto mayor que involucre a Washington y Teherán.
El dato se conoce en un momento de máxima sensibilidad estratégica en el Mar Rojo, donde la Armada de Estados Unidos mantiene presencia reforzada tras meses de ataques hutíes contra buques comerciales y militares. Desde fines de 2024, el movimiento yemení ha demostrado una capacidad sostenida para emplear misiles antibuque, drones de ataque y sistemas de reconocimiento marítimo, afectando uno de los corredores más relevantes del comercio global.
En este marco, la advertencia de inteligencia introduce un elemento clave: la posible sincronización entre una escalada EE.UU.–Irán y una reactivación del frente hutí. Para Washington, el riesgo no se limita a un enfrentamiento directo con Teherán, sino a la apertura de múltiples vectores de presión indirecta a través de actores aliados de Irán en la región.

Desde el punto de vista operativo, la relocalización de misiles y drones sugiere que los hutíes anticipan ataques preventivos y buscan preservar capacidades para un conflicto prolongado. Este patrón ya se observó en fases previas de tensión, cuando el grupo dispersó activos para sostener ataques pese a campañas aéreas intensivas lideradas por EE.UU. y aliados.
El trasfondo inmediato es la creciente fricción entre Estados Unidos e Irán, con amenazas cruzadas, despliegues militares y episodios recientes en el ámbito naval y aéreo. En ese contexto, los hutíes funcionan como un multiplicador estratégico: su capacidad para operar en el Mar Rojo permite trasladar la presión lejos del Golfo Pérsico y afectar intereses estadounidenses sin una confrontación directa entre Estados.
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