A raíz de las múltiples declaraciones cruzadas provenientes de Estados Unidos, Rusia y Ucrania se generaron versiones contradictorias en torno a un presunto alto al fuego limitado en la guerra entre Moscú y Kiev. El 30 de enero, el Kremlin afirmó que el presidente estadounidense Donald Trump solicitó a Rusia que se abstuviera de atacar Kiev hasta el 1 de febrero, en lo que describió como un gesto destinado a crear condiciones favorables para eventuales negociaciones.

En este marco, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, anunció que el pedido se circunscribe únicamente a la capital ucraniana y a un plazo concreto. Sin embargo, esta versión difiere de lo expresado por el propio Trump, quien sostuvo públicamente que el presidente ruso, Vladimir Putin, aceptó no atacar “Kiev ni otras ciudades y pueblos” durante una semana, subrayando además las bajas temperaturas que enfrenta Ucrania en pleno invierno.
Los ataques de Rusia en otras regiones ucranianas no cesaron
Sobre el terreno, los hechos reflejan un escenario más ambiguo. Rusia no lanzó ataques masivos contra Kiev desde la noche del 24 de enero, cuando misiles y drones provocaron cortes de energía en cerca del 80% de la ciudad. Sin embargo, los ataques continuaron en otras regiones. Durante la noche del 27 de enero, fuerzas rusas atacaron infraestructuras energéticas y edificios residenciales en Odessa, con un saldo de al menos tres muertos y decenas de heridos.
Seguidamente, en la noche del 30 de enero, Rusia lanzó 111 drones y un misil balístico contra distintos puntos de Ucrania. Aunque no se reportaron impactos sobre infraestructuras energéticas, las autoridades locales informaron la muerte de seis civiles y al menos veinte heridos. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky confirmó que esa noche no se registraron ataques contra el sector energético, aunque señaló que sí hubo ofensivas durante la jornada previa y en zonas residenciales.
Ucrania desmiente un alto al fuego y advierte dificultades a Trump
Desmintiendo las declaraciones que anunciaban un acuerdo de alto al fuego, Zelensky afirmó que no existe un acuerdo formal ni un diálogo directo con Rusia sobre el cese en los ataques al sector energético, y calificó la iniciativa como “una oportunidad, no un acuerdo”. Indicó además que Ucrania se abstendría de atacar la infraestructura energética rusa si Moscú hiciera lo mismo.
Las conversaciones sobre una posible pausa limitada serán tratadas en una reunión trilateral entre funcionarios de Estados Unidos, Ucrania y Rusia en Abu Dabi, la próxima semana. Mientras tanto Ucrania continúa enfrentando graves dificultades para restablecer servicios básicos en medio de temperaturas bajo cero.
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