El accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) volvió a quedar en el centro del debate en Estados Unidos luego de que una autopsia revelara que un inmigrante cubano detenido en una base militar murió asfixiado. Las autoridades declararon en principio que su muerte había sido un suicidio, para luego añadir, ante la inminencia del reporte, que había muerto mientras agentes del ICE buscaban evitar que se suicidara.
La muerte de Geraldo Luna Campos, un hombre de origen cubano de 55 años con más de dos décadas de residencia en Estados Unidos y padre de cuatro hijos, ocurrió el pasado 3 de enero tras un altercado con guardias del Camp East Montana, un nuevo centro de detención del ICE construido con tiendas en el desierto que rodea a la base militar de Fort Bliss, en Texas.
La confirmación de la naturaleza homicida de la muerte de Luna Campos llega mientras miles de personas protestan en Minnesota y otros estados de la potencia norteamericana por la ampliación de capacidades de ICE, brazo del gobierno estadounidense bajo la dependencia del Departamento de Seguridad Interior que lleva adelante la promesa de campaña de Donald Trump de deportar a 3000 inmigrantes ilegales por día. Para cumplir con dicha cifra, el gobierno estadounidense amplió los criterios que vuelven a las personas pasibles de deportación, abarcando personas con residencia legal pero condenas criminales, estatus de refugiado y resoluciones pendientes en cortes de justicia o dependencias gubernamentales.
Crece la presión sobre ICE tras la revelación de que un inmigrante cubano detenido murió por asfixia en Estados Unidos
Según relató un testigo del hecho a Associated Press, Luna Campos estaba esposado en confinamiento solitario cuando al menos cinco guardias de seguridad lo redujeron y uno lo asfixió con una toma hasta que quedó inconsciente. En cambio, la primera versión escrita en un comunicado oficial del ICE del 9 de enero apuntó a un suicidio, sosteniendo que “mientras estaba en confinamiento, el personal observó que estaba en peligro y contactó al personal médico en el sitio para su asistencia”. El hombre, que tenía un historial clínico de bipolaridad y ansiedad, fue declarado muerto tras la llegada de los paramédicos.
El comunicado del Departamento de Seguridad Interior también enfatizó que Luna Campos era un “delincuente grave y condenado por delitos sexuales contra menores”. En este sentido, los registros legales de Nueva York muestran que el inmigrante cubano fue sentenciado a un año de prisión en 2003 por “contacto sexual con un menor de once años”, tras lo cual fue colocado en el registro estatal de delincuentes sexuales. En 2009, recibió una condena a cinco años de prisión y tres de supervisión por intento de venta de una sustancia controlada, sentencia que completó en enero de 2017. Desde entonces no había vuelto a tener procesos judiciales abiertos.
Pero ante el aviso a la familia de Luna Campos de que su muerte probablemente sería caratulada como un homicidio, la portavoz del Departamento de Seguridad Interior Tricia McLaughlin modificó la versión oficial, diciendo que Campos estaba intentando suicidarse y los guardias intentaron ayudarlo. “Campos se resistió violentamente al personal de seguridad mientras seguía intentando quitarse la vida”, justificó el comunicado, que concluyó que “durante el forcejeo, Campos dejó de respirar y perdió la conciencia”.
La autopsia dirigida por la oficina forense del condado de El Paso determinó que el cuerpo de Luna Campos presentaba signos de forcejeo, incluyendo abrasiones en su pecho y rodillas. También se reportaron hemorragias petequiales — pequeños puntos sangrientos formados por la explosión de vasos capilares que pueden asociarse con una comprensión extrema — en las pupilas y piel alrededor del cuello. La conclusión del subdirector médico forense, Adam González, es que la causa de muerte fue muerte por asfixia debido a compresión del cuello y el torso.

Luna Campos había sido admitido legalmente en Estados Unidos en 1996, como parte de un grupo de inmigrantes cubanos que llegaron al estado de Florida en una patera. ICE comunicó que había sido detenido en julio como parte de una operación inmigratoria debido a que sus condenas penales lo habían vuelto pasible de ser deportado.
Se trata de la tercera muerte de un detenido en el Camp East Montana reportada en los últimos meses, luego de que el 3 de diciembre muriera un inmigrante de Guatemala luego de ser trasladado a un hospital de El Paso. Aunque la causa de su deceso aún debe determinarse, desde ICE sostuvieron que la muerte de Francisco Gaspar-Andres, de 48 años, había sido debido a una falla renal y hepática. Este domingo 18 de enero, además, se reportó el fallecimiento de Victor Manuel Díaz, un inmigrante de 36 años de Nicaragua, en lo que fue calificado como un “presumible suicidio” que según ICE se halla bajo investigación.
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