El Gobierno argentino volvió a exhibir señales de acercamiento con Estados Unidos en materia de defensa y agenda hemisférica. Según comunicó el Ministerio de Defensa, el secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Daniel Martella, mantuvo una reunión con Leandro Rizzuto, representante permanente de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde ambos equipos ratificaron la prioridad de la seguridad hemisférica, la estabilidad regional y una reforma institucional del organismo orientada a “resultados, eficiencia y transparencia”.

La visita de Rizzuto a Buenos Aires se enmarca en una agenda más amplia de reuniones con áreas sensibles del Estado argentino. Según se conoció, el funcionario estadounidense llegó al país con encuentros previstos en Cancillería y en los ministerios vinculados a defensa y seguridad, con foco en cooperación dentro del sistema interamericano y prioridades compartidas como seguridad hemisférica y prosperidad regional.
Rizzuto, además, viene de plantear públicamente en la OEA una línea coherente con el enfoque de Washington hacia el organismo: asociaciones “orientadas a resultados” y un impulso a mayor eficiencia y rendición de cuentas. En octubre de 2025, al presentar sus credenciales, sostuvo que Estados Unidos veía a la OEA como plataforma para impulsar prosperidad, seguridad y soberanía en el hemisferio, y subrayó la necesidad de reformas institucionales.
De la agenda OEA a la cooperación militar bilateral
El encuentro se inscribe en una serie de gestos políticos y técnicos que, en los últimos meses, marcaron una intensificación del vínculo bilateral en defensa. Desde la asunción de Javier Milei, el Gobierno argentino impulsó un giro explícito en su política exterior, con un alineamiento más estrecho con Washington que se refleja tanto en la retórica presidencial como en la agenda concreta del Ministerio de Defensa.

En ese marco, la relación con Estados Unidos dejó de limitarse al plano declarativo y comenzó a traducirse en una mayor frecuencia de intercambios institucionales, visitas de alto nivel y coordinación en foros multilaterales. Escenario Mundial siguió como parte del relanzamiento del vínculo en defensa entre Argentina y Estados Unidos. En abril de 2025, por ejemplo, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos viajó a la Argentina para reunirse con el presidente Javier Milei y con el entonces ministro de Defensa Luis Petri, en una señal de coordinación político-militar a nivel regional.
Poco después, Petri realizó una visita al Pentágono que el propio Gobierno argentino presentó como un paso estratégico para consolidar cooperación y coordinación bilateral. La comunicación oficial destacó el encuentro con el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, y lo vinculó a una nueva etapa del vínculo de defensa.

Ese proceso también se expresó en definiciones concretas en materia de equipamiento y planificación, que apuntan a consolidar un giro hacia proveedores y esquemas de cooperación occidentales. La incorporación de plataformas como el Stryker 8×8 y el F-16 y el énfasis en interoperabilidad y modernización de capacidades reflejan una búsqueda de compatibilidad operativa con socios estratégicos y de alineamiento doctrinario con estándares de las fuerzas armadas occidentales.
En el plano político, este reordenamiento se apoya en la sintonía entre Javier Milei y Donald Trump y en la percepción de Washington sobre el rol de la Argentina como socio regional confiable. Desde ámbitos de análisis estratégico se viene señalando que Buenos Aires es vista como un aliado particularmente cercano de la administración republicana, con un vínculo que trasciende lo económico e incorpora dimensiones de defensa, diplomacia y seguridad hemisférica. Ese alineamiento político-económico más amplio termina proyectándose también sobre la agenda estratégica y militar.

Defensa, OEA y proyección regional
El énfasis puesto en la reforma de la OEA no es menor. Tanto Argentina como Estados Unidos coincidieron en la necesidad de dotar al organismo de mayor capacidad operativa y credibilidad, en un escenario regional atravesado por crisis políticas, tensiones de seguridad y disputas de influencia extrahemisférica. La apuesta por una OEA más eficiente y orientada a resultados busca reforzar su rol como herramienta de coordinación política y de seguridad en el continente.
Desde la óptica argentina, el fortalecimiento del vínculo con Estados Unidos en defensa y seguridad hemisférica se articula con una estrategia más amplia de reposicionamiento internacional. La cooperación militar, la coordinación diplomática y la participación activa en foros regionales forman parte de un intento por proyectar previsibilidad y alineamiento con Occidente, en contraste con etapas previas de mayor ambigüedad estratégica.
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