Una patrulla del ejército español que cumplía funciones para la Misión de Paz de la ONU en el Líbano (UNIFIL) recibió el fuego de cañonazos provenientes de tres tanques Merkava del ejército israelí que habían penetrado en la zona de amortiguamiento existente entre los dos países. El día anterior, las fuerzas israelíes realizaron un nuevo ataque en el país vecino sobre posiciones atribuidas a la organización terrorista Hezbolá.

El episodio entre las tropas españolas e israelíes ocurrió cerca de las 16.30 del lunes 12 de enero, cuando el Batallón Español al mando del general Antonio Bernal Martín recibió el reporte de que tres carros de combate israelíes se habían adentrado en territorio libanés, en las inmediaciones de la localidad de El Khiam.
Según dicta el protocolo, una patrulla fue enviada a la zona y se comunicó por radio con sus contrapartes de Israel para advertirles el traspaso de la zona segura y exhortarlos a abandonarla. En cambio, recibieron de los Merkava tres cañonazos que cayeron a 150 y 380 metros de la posición de las tropas españolas, que recibieron entonces la orden de replegarse hasta una posición segura. Los efectivos denunciaron que, mientras lo hacían, fueron rastreadas de forma constante por un láser de los tanques israelíes.
Los tanques Merkava permanecieron en la zona por una hora más, hasta retirarse a su base de retaguardia. La unidad de reconocimiento del Ejército español hizo lo propio, regresando a su base de Marjayoun sin que ningún efectivo resultase herido.

De todas maneras, el episodio configuró un momento de tensión que fue condenado por la Misión de Paz de la ONU en Líbano, que denunció que “ataques como estos contra efectivos de mantenimiento de la paz identificados que realizan tareas en virtud de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad se están volviendo alarmantemente comunes”. A la vez, desde UNIFIL añadieron que “dichos ataques constituyen una grave violación de dicha resolución”.
Israel lanza un nuevo ataque sobre el Líbano
La rispidez entre la Misión de Paz de la ONU en el Líbano e Israel ocurre mientras Tel Aviv conduce una nueva campaña sobre el país vecino que, aduce, se centra en instalaciones pertenecientes a la organización terrorista Hezbolá.
El pasado domingo 11 de enero, luego de una alerta de evacuación a los residentes de la localidad de Kfar Hatta, en el sur del país, Israel condujo una serie de bombardeos destinados a neutralizar infraestructura de Hezbolá. Más temprano ese mismo día, el ejército israelí dijo que había alcanzado depósitos de armamento utilizados por la organización terrorista en distintos puntos del sur del país, luego de haber detectado actividad en estos puntos en los últimos meses.

Los bombardeos dejaron un muerto, según el Ministerio de Salud de El Líbano, y configuran una violación al alto al fuego alcanzado entre los dos países. Pero el presidente libanés, Joseph Aoun buscó tranquilizar a la población al decir que no cree que vayan a degenerar en un conflicto armado de mayor escala: “Los ataques siguen y es probable que continúen, pero la posibilidad de una guerra total que piensa la gente no es probable”.
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