La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiteró este lunes que cualquier despliegue de tropas estadounidenses en suelo mexicano “no está sobre la mesa”, tras una conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La mandataria subrayó que la soberanía nacional es innegociable y que la cooperación bilateral debe centrarse en seguridad, comercio e inversiones, sin presencia militar extranjera.

Sheinbaum informó en redes sociales que durante la llamada con Trump se abordaron diversos temas, entre ellos la reducción del narcotráfico y la coordinación en materia de seguridad, siempre bajo el respeto mutuo de las soberanías. “Hablamos de varios temas, incluyendo seguridad con respeto a nuestras soberanías, reducción del tráfico de drogas, comercio e inversiones”, señaló.
El presidente estadounidense había sugerido la posibilidad de ataques terrestres contra cárteles en México, como continuación de operaciones marítimas recientes en el Pacífico y el Caribe. Sin embargo, Sheinbaum rechazó tajantemente esa opción, reafirmando que México no permitirá tropas extranjeras en su territorio.
Cooperación y tensiones
En 2025, México extraditó decenas de líderes de cárteles hacia Estados Unidos y reforzó la cooperación fronteriza. Aun así, Trump ha mantenido la presión sobre el gobierno mexicano, instando a que “se pongan en orden” frente al narcotráfico y el comercio. Aunque calificó a Sheinbaum como “una persona estupenda” tras su encuentro en Washington en diciembre, insistió en que desea enviar tropas para enfrentar a los cárteles, propuesta que la presidenta ha rechazado en repetidas ocasiones.
El rechazo de Sheinbaum se produce en un contexto regional marcado por la creciente presión de Trump sobre gobiernos de izquierda. Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por tropas estadounidenses, el mandatario norteamericano ha lanzado advertencias contra Cuba, Colombia y México, generando inquietud sobre posibles intervenciones militares en América Latina.
La postura firme de Sheinbaum refuerza la narrativa de defensa de la soberanía mexicana frente a presiones externas, al tiempo que busca mantener canales de cooperación en áreas estratégicas como comercio y seguridad fronteriza. La negativa a aceptar tropas estadounidenses marca un límite claro en la relación bilateral y abre un debate sobre el equilibrio entre colaboración y autonomía en la lucha contra el narcotráfico.
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