Esta semana, la nueva Ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, mantuvo un encuentro con el embajador del Reino Unido en Argentina, David Cairns, en el marco de un diálogo creciente entre Buenos Aires y Londres para fortalecer la cooperación en la lucha contra el delito transnacional y otras amenazas fronterizas. Pero, más allá de esta cuestión, ¿puede el nuevo acercamiento generar algún avance positivo respecto a la soberanía de las islas Malvinas?

A través de su cuenta oficial de X, Monteoliva expresó: “Con el embajador británico en la Argentina, S.E. David Cairns, mantuvimos un buen encuentro para repasar la agenda bilateral y avanzar en prioridades de cooperación. Seguridad, lucha contra el delito transnacional y más coordinación institucional para enfrentar desafíos”.
Dicho acercamiento, el cual trae a la memoria la estrategia implementada durante la presidencia de Carlos Saúl Menem, se produce en un contexto de reconfiguración diplomática entre Argentina y el Reino Unido.
Justamente, uno de los objetivos a corto plazo es levantar o flexibilizar el veto que limita la importación por parte de Argentina de equipamiento militar británico que rige desde la guerra de las Malvinas.
En este sentido, el presidente Javier Milei planea realizar una visita oficial a Londres en 2026. En el caso de concretarse, sería la primera visita de un mandatario argentino desde 1998.
El antecedente
Respecto al encuentro entre Monteoliva y Cairns, esta no fue la primera reunión de este tipo ya que, a mediados de 2025, la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich mantuvo conversaciones en Londres con la ministra de Interior del Reino Unido, Yvette Cooper; el ministro de Seguridad Dan Jarvis; y la ministra Jess Philiphs.

En esa ocasión, se alcanzaron acuerdos en materia de combate al terrorismo y la criminalidad organizada. También un compromiso para abordar retos conjuntos derivados de la creciente convergencia entre actores terroristas y el narcotráfico.
Además, se trataron los desafíos en la protección de fronteras en el contexto de flujos migratorios crecientes en ambos países.
La cuestión Malvinas
Tras conocerse la noticia del encuentro entre Monteoliva y Cairns, quien salió al cruce fue Andrés Dachary, Secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de la provincia de Tierra del Fuego.
Según Dachary, “la seguridad nacional es un concepto integral. No puede haber una agenda de cooperación con el Reino Unido mientras persista la ocupación ilegal de parte de nuestro territorio provincial y la presencia de una base militar en Monte Agradable. La mayor amenaza a nuestra seguridad en el Atlántico Sur sigue siendo la vulneración de nuestra integridad territorial”.
Por eso, dicha postura trae a debate qué tan fructífero puede ser este acercamiento a la hora de generar resultados sobre la cuestión Malvinas.
Para el gobierno argentino, el reclamo no parece estar en discusión: a fines de 2025, el propio Javier Milei, que en 2026 sería el primer presidente argentino en visitar Reino Unido desde el propio Menem, declaró en una entrevista con The Telegraph que la reclamación de soberanía era innegociable.
En este sentido, subrayó que el objetivo se perseguiría mediante una estrategia diplomática pacífica y a largo plazo basada en la negociación. Además, en última instancia, se tendría en cuenta el consentimiento de la población local.
Pero, tras el encuentro entre Monteoliva y Cairns, Londres fue contundente al recordar que la soberanía de las islas “no es negociable”.
Los acuerdos de Madrid
Por el momento, el único antecedente con el que se podría comparar la situación es la política implementada durante la presidencia de Menem. En esa época, tras varias negociaciones, se firmaron los Acuerdo de Madrid I y II.
En pocas palabras, los acuerdos permitieron restablecer las relaciones diplomáticas y la confianza mutua tras lo que fue la guerra de 1982, “evitar incidentes en la esfera militar”, y fomentar los vínculos culturales, científicos, deportivos y la pesca.
Sin embargo, el tema central de la soberanía de las islas Malvinas no fue abordado: a través de la “fórmula del paraguas”, nada de lo acordado podía interpretarse como un reconocimiento, renuncia o modificación de las posiciones de soberanía de ninguna de las partes.
Así, el tema continúa “congelado” hasta la actualidad y, según los antecedentes, parece difícil que una mejora sustancial en los vínculos bilaterales resuleva el conflicto.
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