El gobierno de Estados Unidos decidió sancionar a más familiares de Nicolás Maduro, mientras busca aumentar la presión sobre el régimen de Caracas apuntando también a embarcaciones acusadas de transportar su petróleo. Estas medidas llegan días después de que fuerzas de la Guardia Costera y cuerpos especiales con apoyo de helicópteros incautaran un barco petrolero que transportaba crudo venezolano, lo que parece anticipar un nuevo foco de presión de Donald Trump sobre el país latinoamericano.

Las nuevas sanciones dirigidas contra la familia de Maduro llegan por parte del Tesoro de los Estados Unidos y tocan a tres sobrinos de su esposa, Celia Flores. La medida alcanza por un lado a Franqui Flores y Efraín Campo Flores, quienes fueron arrestados en Haití en 2015 en un operativo encubierto de la DEA de Estados Unidos y condenados en 2016 por su involucramiento en el tráfico de cocaína. Aunque ambos recibieron una sentencia de 18 años de prisión, fueron liberados en un intercambio de prisioneros con Venezuela en octubre de 2022, durante la administración de Joe Biden. El tercer miembro de la familia en volver a ser señalado por las autoridades norteamericanas es Erik Malpica Flores, otro sobrino de la primera dama. Malpica Flores, que fue vicepresidente de la petrolera estatal PDVSA, ya estuvo sancionado por el gobierno estadounidense entre 2017 y junio de 2022.
En este sentido, el comunicado oficial del Tesoro buscó desmarcar a la administración actual de la anterior, al señalar que el gobierno de Donald Trump está “revirtiendo el trato fallido de Joe Biden con Venezuela“. Así, remarca que Flores y Campo, conocidos popularmente como los “narco-sobrinos”, “fueron condenados por narcotráfico pero se les concedió clemencia en octubre de 2022 por el gobierno de Joe Biden, (…) y, en 2025, mantienen sus actividades de tráfico”, y que Malpica Flores fue retirado de la “lista de Nacionales destacados especialmente y personas bloqueadas” en un esfuerzo “por promover la celebración de negociaciones y finalmente por un trato fallido perseguido por la administración Biden para regresar las elecciones democráticas a Venezuela”, esfuerzo que quedó trunco ya que “Maduro continúa negando los valores democráticos en el país y se niega a reconocer la voluntad del pueblo venezolano”.

Las sanciones de Estados Unidos sobre Venezuela con la mira en el petróleo
Además de desmarcarse de la administración Biden, las nuevas sanciones sobre Venezuela del gobierno de Trump hacen foco en los movimientos petroleros que sustentan al régimen. De esta forma, también fue apuntado por el Tesoro el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano, acusado de “haber mantenido diversos negocios con la familia Maduro-Flores”, entre los que estaría “haber facilitado envíos de petróleo en nombre del gobierno venezolano”.
Por este fin, las sanciones también alcanzaron a seis buques cisterna con banderas de distintos lugares del mundo y las compañías que las operan, involucrados en el transporte de crudo proveniente de este país. Las empresas señaladas son Myra Marine Limited, Arctic Voyager Incorporated, Poweroy Investment Limited, Ready Great Limited, Sino Marine Services Limited y Full Happy Limited.

Las sanciones colocan a compañías y personas en el radar del OFAC (Office of Foreign Assets Control), lo que determina que sus bienes e intereses en propiedades en Estados Unidos quedan bloqueados y reportados ante esta entidad. Por otro lado, cualquier entidad que sea propiedad directa o indirecta, individualmente o en grupo de una de las personas sancionadas queda bloqueada. Además, recuerdan desde OFAC, “la regulación generalmente prohíbe cualquier transacción de ciudadanos norteamericanos o dentro o viajando por Estados Unidos que involucre la propiedad o los intereses en propiedades de las personas bloqueadas”.
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