Un documento oficial británico reveló que un editor especializado en Defensa preparaba un artículo que vinculaba a fuerzas especiales del Reino Unido con la operación estadounidense que capturó a Nicolás Maduro en Venezuela, pero recibió una recomendación del sistema de asesoramiento de seguridad británico para no publicar esa versión. Las actas, difundidas meses después por el propio organismo, registran además que el periodista disponía de información sobre un importante movimiento de aeronaves estadounidenses de apoyo a operaciones especiales en la base RAF Fairford.

El episodio ocurrió después de la operación del 3 de enero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses ingresaron en Venezuela, capturaron a Maduro y a Cilia Flores y los trasladaron fuera del país. El documento británico no confirma que tropas del Reino Unido hayan participado de esa misión: lo que demuestra es que un editor había preparado un artículo que sostenía esa hipótesis y consultó antes de publicarlo al Defence and Security Media Advisory Committee (DSMA).
El caso figura en las actas de la reunión que el comité celebró el 30 de abril dentro del Ministerio de Defensa británico. Allí, el secretario del organismo lo presentó como uno de los ejemplos de cómo, a su criterio, el sistema había “funcionado bien”. Según el registro, el borrador afirmaba que fuerzas especiales británicas que operaban en América Central habían estado involucradas en la operación estadounidense contra Maduro y que aeronaves de apoyo a fuerzas especiales estadounidenses habían sido observadas aterrizando en RAF Fairford.
La respuesta fue diferente para cada dato. El DSMA no formuló objeciones a la publicación del despliegue aéreo estadounidense en Fairford, pero recomendó evitar la especulación sobre una posible participación de fuerzas especiales británicas en Venezuela. La recomendación quedó encuadrada bajo el DSMA Notice 03, dedicado específicamente a operaciones, actividades, métodos y capacidades de fuerzas especiales e inteligencia.
El periodista de investigación británico Matt Kennard sostuvo este 24 de octubre que el artículo finalmente nunca fue publicado y caracterizó la intervención como un caso de censura. Las actas oficiales permiten confirmar que existieron el borrador y la recomendación de no avanzar con esa parte de la información; no permiten determinar por sí solas qué medio estaba detrás de la investigación ni demuestran que Londres haya confirmado internamente una participación británica en la captura de Maduro.
El sistema británico que puede pedir a los medios que no publiquen información militar
El DSMA es el heredero de los históricos D-Notices británicos y funciona como un mecanismo mediante el cual medios, periodistas y editores pueden consultar antes de difundir información considerada sensible para la seguridad nacional.
Su funcionamiento tiene una particularidad: no posee facultades legales para prohibir una publicación. El propio organismo define el sistema como voluntario, sostiene que sus recomendaciones pueden ser aceptadas o rechazadas y señala que la decisión final corresponde al editor. Sus poderes, según la descripción oficial, se limitan a la “argumentación y persuasión”.
Eso no elimina su influencia. El comité está integrado por representantes de los medios y funcionarios vinculados con Defensa, Interior y Relaciones Exteriores, mientras su secretaría funciona como interlocutor entre las redacciones y organismos estatales cuando aparece información potencialmente sensible.

El antecedente durante la guerra de Malvinas
El mecanismo tiene un antecedente directo y documentado para Argentina. Durante la guerra de Malvinas de 1982, el Gobierno británico utilizó los entonces denominados D-Notices para orientar a los medios sobre qué información militar vinculada con las operaciones en el Atlántico Sur debía evitarse. El 17 de mayo de 1982, el diputado Sir John Biggs-Davison preguntó formalmente al Ministerio de Defensa británico si el sistema estaba siendo utilizado frente a publicaciones sobre composición, equipamiento, movimientos, actividades y opciones tácticas de la fuerza desplegada hacia el Atlántico Sur.
La respuesta quedó registrada en Hansard. El entonces ministro Peter Blaker confirmó que avisos revisados habían sido distribuidos a los medios a finales de marzo y sostuvo que eran “obviamente relevantes” para las operaciones militares que se desarrollaban en ese momento, por lo que se proporcionaba asesoramiento a las redacciones.
El mismo día, la entonces primera ministra Margaret Thatcher respondió otra consulta parlamentaria sobre la cobertura de la guerra y confirmó que se había pedido a editores y responsables de medios que comprobaran con los departamentos correspondientes determinada información antes de difundirla.
El sistema actual no es idéntico al de 1982, pero constituye su continuidad institucional. Los antiguos D-Notices evolucionaron hasta los actuales DSMA Notices, que conservan la lógica de prevenir mediante acuerdos voluntarios la publicación de información que el Gobierno británico considera capaz de comprometer operaciones, inteligencia o capacidades militares.
La existencia de esa recomendación no confirma que Londres haya intervenido en la captura de Maduro. Sí confirma algo distinto: Reino Unido mantiene activo un sistema que permite intervenir antes de la publicación de investigaciones sobre sus operaciones militares sensibles, el mismo esquema institucional cuyo antecedente fue utilizado durante la guerra de Malvinas para limitar la difusión de información sobre las fuerzas desplegadas en el Atlántico Sur.
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