En un movimiento que solidifica la cooperación militar entre Londres y Kiev, el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, anunció la transferencia de la propiedad intelectual del avanzado sistema de guerra electrónica (EW) “Stone Cloak” al presidente Volodímir Zelenski. El encuentro, celebrado en la base naval de Portsmouth a bordo del buque insignia de la Real Armada británica, el portaaviones HMS Queen Elizabeth, marca la primera visita de un líder extranjero bajo el mandato de Burnham, enviando una señal de apoyo “al 100%” frente a la invasión rusa.

El sistema entregado no es solo equipo, sino también el conocimiento técnico para su fabricación local en Ucrania. Stone Cloak es un dispositivo compacto de guerra electrónica, aproximadamente del tamaño de una tableta, diseñado para integrarse en drones. Su función principal es el jamming (interferencia) de las defensas aéreas rusas, permitiendo que los drones ucranianos operen sin ser detectados ni interceptados.
Al respecto, Zelenski destacó que esta tecnología, ya probada en combate, permitirá alcanzar “resultados aún mayores” en las incursiones profundas que Ucrania realiza contra refinerías, fábricas militares y centros logísticos en suelo ruso. Así, al recibir la propiedad intelectual, la industria de defensa ucraniana podrá producir el sistema a gran escala y adaptarlo según las lecciones aprendidas directamente en el frente.

Portaaviones y misiles de largo alcance
La elección del HMS Queen Elizabeth como sede no fue casual. Mientras los líderes recorrían la cubierta, discutieron la integración de Stone Cloak en el Project Brakestop, una iniciativa británica para desarrollar misiles de crucero de bajo costo y largo alcance. Se espera que al menos uno de los sistemas resultantes de este proyecto sea entregado a Ucrania antes de finales de 2026.
Además, Zelenski aprovechó el escenario para reiterar la urgencia de obtener interceptores de misiles balísticos. En este contexto, Ucrania impulsa el proyecto Freyja, una coalición internacional (que ya incluye a empresas como Leonardo, Thales y Saab) para construir un sistema de defensa aérea de arquitectura abierta y menor costo que el Patriot estadounidense.

La reunión también puso el foco en la seguridad marítima. Ambos líderes saludaron a marineros ucranianos que completaron el Ejercicio Sea Breeze, centrado en la detección y eliminación de minas. Actualmente, cinco buques cazaminas entregados por el Reino Unido (Cherkasy, Melitopol, Mariupol, Henichesk y Chernihiv) permanecen basados en Portsmouth. Estos buques operarán en aguas ucranianas una vez finalizado el conflicto, consolidando la capacidad de Ucrania como estado marítimo.
Finalmente, el anuncio es clave para el desarrollo próximo de la geopolítica actual ya que este acuerdo eleva el apoyo total británico a 25.000 millones de libras ($33.300 millones de dólares) desde 2022. La decisión de entregar propiedad intelectual de defensa —un activo generalmente protegido con celo— sugiere que el Reino Unido está apostando por convertir a Ucrania en un centro de producción conjunta de tecnología militar de vanguardia, alejándose de las simples donaciones de excedentes de stock.
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