Taiwán advierte que China y Rusia buscan romper la estrategia de EE.UU. en el Pacífico a través de una movilización naval sin precedentes que pretende fracturar el sistema de defensa establecido en la denominada Primera Cadena de Islas. El Director General de la Oficina de Seguridad Nacional, Tsai Ming-yen, detalló ante el parlamento que estas maniobras combinadas representan un esfuerzo conjunto para anular la capacidad de denegación de acceso que Washington ha consolidado en un cinturón estratégico que se extiende desde Japón hasta Borneo. Por consiguiente, esta movilización masiva responde a una tendencia alcista en los movimientos navales de Pekín durante la temporada alta de ejercicios que ocurre entre los meses de julio y septiembre.

La magnitud de este desafío estratégico queda en evidencia ante el registro récord de más de 110 buques de guerra y unidades de la Guardia Costera china patrullando activamente la región. En este sentido, las autoridades taiwanesas han señalado que el tiempo de advertencia ante un posible ataque contra la isla se está acortando drásticamente debido a la normalización de estas incursiones coordinadas.
Asimismo, el gobierno se encuentra analizando minuciosamente los nuevos patrones tácticos que emergen de esta cooperación militar para anticipar escenarios de crisis y fortalecer su propia arquitectura de seguridad regional.

El núcleo de esta tensión actual se concentra en el ejercicio naval Joint Sea-2026, el cual inició formalmente este 6 de julio en el puerto de Qingdao bajo un mando conjunto de fuerzas de tarea. Esta operación se desarrolla en tres fases fundamentales que comprenden la agrupación de fuerzas, la planificación estratégica en puerto y las maniobras finales de combate en mar abierto. Durante la etapa actual, las armadas de ambos países realizan simulacros de reconocimiento conjunto y defensa aérea mientras se preparan para el entrenamiento con fuego real de armamento pesado para demostrar su capacidad de fuego combinada.

Para asegurar la efectividad de estas misiones, el Ministerio de Defensa de Rusia ha movilizado activos de gran valor estratégico como el crucero de misiles Varyag y la fragata Surovy, además del gran submarino Ufa y el buque de rescate Igor Belousov. Por su parte, la fuerza naval de China ha desplegado los destructores Kaifeng y Anshan junto con la fragata Wuhu y el buque de suministro integral Kekexilihu para realizar prácticas de intercepción de misiles y defensa antimisiles. Esta agrupación de medios navales, que incluye buques de rescate de submarinos como el Yangchenghu, busca proyectar una capacidad operativa unificada que desafíe la presencia estadounidense en las aguas del Indo-Pacífico.
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