En el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), el presidente ruso Vladimir Putin mantuvo un encuentro con directivos de las principales agencias de noticias internacionales, donde expuso la posición de Moscú sobre la guerra en Ucrania, las perspectivas de una negociación de paz y la situación geopolítica en Europa.
Consultado sobre la posibilidad de un alto al fuego, Putin afirmó que Rusia no contempla esa opción en las condiciones actuales. Según explicó, la continuidad de la asistencia militar occidental a Ucrania y la ausencia de garantías de seguridad para Moscú impiden avanzar hacia una suspensión de las hostilidades. En ese sentido, sostuvo que las autoridades ucranianas tampoco tendrían interés en alcanzar un acuerdo, ya que un eventual escenario de paz modificaría profundamente el equilibrio político interno del país.
El mandatario ruso también insistió en que las Fuerzas Armadas de Ucrania atraviesan serios problemas de personal, mencionando pérdidas significativas y un aumento de las deserciones. Asimismo, afirmó que, pese al creciente suministro de drones y armamento occidental, Ucrania carece de capacidades comparables a las de Rusia en materia de misiles hipersónicos, misiles de crucero y sistemas de ataque de largo alcance. Putin agregó que la industria de defensa rusa continúa expandiendo su capacidad productiva y reveló que Moscú sigue desarrollando nuevos sistemas estratégicos, entre ellos el misil Oreshnik, cuya utilización operativa aún sería limitada.

La cuestión de la legitimidad
Uno de los puntos más desarrollados por Putin durante el encuentro fue la cuestión de la legitimidad institucional en Ucrania, un tema que Moscú viene utilizando desde que expiró el mandato presidencial de Volodímir Zelensky en mayo de 2024 y las elecciones fueron suspendidas debido a la ley marcial vigente en el país.
Durante la conferencia, el mandatario ruso evitó responder de forma categórica si considera o no legítimo a Zelensky, aunque insistió en varias ocasiones en que se trata de una cuestión que “deben responder los abogados”. Sin embargo, recordó que el mandato presidencial del líder ucraniano concluyó hace dos años y cuestionó públicamente la ausencia de un debate internacional sobre la realización de nuevas elecciones.
“Dos años. Exactamente ese día, el 20 de mayo de 2024, expiró el mandato del señor Zelensky. Ahora nadie habla de elecciones. ¿Se celebrarán o no? Deberíamos hacernos estas preguntas”, declaró.

Para el Kremlin, la cuestión va más allá del debate político interno ucraniano. Putin afirmó que cualquier eventual acuerdo de paz deberá ser firmado por una autoridad que posea plena legitimidad jurídica, ya que se trataría de un documento con consecuencias históricas para ambas naciones.
“Queremos firmar cualquier acuerdo con un representante legítimo. Esto no es un capricho”, sostuvo el presidente ruso.
La insistencia de Moscú en este punto refleja una estrategia que busca cuestionar la capacidad de Zelensky para comprometer legalmente al Estado ucraniano en una negociación definitiva. Según Putin, incluso si las conversaciones avanzaran, la falta de claridad sobre quién tiene autoridad para suscribir un acuerdo podría convertirse en un problema futuro para su implementación.

El líder ruso fue más allá al vincular la continuidad de la guerra con la situación política interna de Ucrania. A su juicio, las actuales autoridades en Kiev tendrían escasos incentivos para aceptar un acuerdo que conduzca a elecciones o a una reconfiguración del sistema político.
“No creo que Kiev esté preparada para ello. Si logramos la paz, la lucha por el poder en Ucrania y la situación económica cambiarán radicalmente. Creo que las autoridades no están realmente interesadas en el cese de las hostilidades”, afirmó.
En una de las respuestas más llamativas de la jornada, Putin fue consultado sobre qué le diría a Zelensky si ambos terminaran firmando un acuerdo de paz. Su respuesta fue breve pero reveladora. “Gracias a Dios que todo ha terminado”.
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