Estados Unidos opera drones MQ-9A Reaper desde la base aérea Antonio Bautista, en la isla filipina de Palawan, una ubicación que reduce los tiempos de vuelo hacia zonas disputadas del mar de China Meridional y amplía las capacidades de vigilancia sobre las fuerzas chinas. El despliegue fue revelado por USNI News a partir de documentación logística e imágenes satelitales comerciales.

En este sentido, el destacamento pertenece al Escuadrón 1 de Vehículos Aéreos No Tripulados del Cuerpo de Marines estadounidense (VMU-1) y opera desde Puerto Princesa, capital de Palawan. La base se encuentra cerca de las islas Spratly, uno de los principales focos de tensión entre Pekín y Manila, donde las fuerzas de ambos países protagonizaron reiterados incidentes en los últimos años.
La presencia de los MQ-9A Reaper en Palawan permite a Washington ampliar su capacidad para realizar misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) sobre las actividades militares chinas en el área. Los sensores de estos sistemas pueden seguir movimientos en el entorno marítimo, incluidas las fuerzas desplegadas por China en instalaciones construidas sobre islas artificiales.
Una posición más cercana a los puntos de tensión
Uno de los principales beneficios del nuevo emplazamiento es la reducción del tiempo necesario para llegar a las zonas de interés. Según Ben Lewis, fundador de la organización PLA Tracker, trasladar las operaciones desde la base aérea de Basa, en la isla filipina de Luzón, hasta Puerto Princesa reduce la distancia de vuelo hacia el Segundo Banco Thomas de más de 400 millas náuticas a menos de 200.
Lewis sostuvo ante USNI News que ese cambio puede proporcionar casi tres horas adicionales de permanencia sobre el objetivo en cada misión. La ventaja permite dedicar una mayor parte del vuelo a observar la zona, en lugar de consumir tiempo y combustible en el desplazamiento desde la base.

El Segundo Banco Thomas es un punto estratégico de las Spratly donde Filipinas mantiene una presencia militar a bordo del buque BRP Sierra Madre. Las misiones filipinas de reabastecimiento a esa posición se desarrollan en un entorno de disputas territoriales y fricciones recurrentes con China.
Mientras que la base Antonio Bautista también se encuentra junto al cuartel general del Comando Occidental de las Fuerzas Armadas de Filipinas, responsable de supervisar las operaciones filipinas en las Spratly. Esta proximidad facilita la presencia estadounidense en una zona central para los intereses de seguridad de Manila.
Una base adicional para las operaciones de Estados Unidos
El aeródromo de Puerto Princesa es una de las nueve instalaciones filipinas contempladas en el Acuerdo de Cooperación de Defensa Mejorada (EDCA), que permite a Estados Unidos almacenar equipos y desplegar tropas de manera rotativa en el archipiélago.
La documentación logística consultada por USNI News identifica la operación del VMU-1 en Antonio Bautista. Además, imágenes satelitales comerciales publicadas en Apple Maps muestran un hangar expedicionario cuyo modelo coincide con otro utilizado por el mismo escuadrón en la base aérea de Basa, en Luzón. Estos elementos respaldan la información sobre el destacamento, aunque las autoridades estadounidenses no han detallado públicamente el inicio ni el alcance de su misión en Palawan.
Esta nueva posición también ofrece una alternativa operativa frente a las condiciones meteorológicas que afectan a Luzón, una isla expuesta a las perturbaciones provocadas por tifones. Según Lewis, contar con un punto adicional desde el cual lanzar misiones amplía las opciones para sostener la vigilancia sobre el mar de China Meridional.
Los drones del VMU-1 comenzaron a desplegarse en Filipinas en 2024, después de que Manila solicitara apoyo estadounidense para reforzar la recopilación de inteligencia en aguas disputadas. La presencia en Palawan extiende ese dispositivo hacia una zona desde la que las fuerzas estadounidenses pueden observar más directamente los movimientos militares vinculados a las tensiones entre China y Filipinas.
La disputa entre China y Filipinas
El despliegue se produce en paralelo con una expansión de la cooperación militar entre Washington y Manila, que incluye ejercicios conjuntos, inversiones en infraestructura y despliegues rotativos de personal y equipos estadounidenses.
En los últimos años, los enfrentamientos en el mar de China Meridional incluyeron colisiones entre embarcaciones, el uso de cañones de agua y otros incidentes en distintos bancos y arrecifes disputados. En ese contexto, la capacidad para registrar los movimientos de las fuerzas presentes en la zona tiene implicaciones tanto operativas como diplomáticas.

Ryan Claffey, investigador del Programa de Seguridad del Indo-Pacífico del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, señaló a USNI News que la presencia de los Marines en Palawan, junto con los despliegues rotativos de guardacostas estadounidenses en Subic, constituye una señal de respaldo de Washington a Filipinas.
Claffey también advirtió que algunos detalles de estos despliegues podrían mantenerse reservados para evitar un aumento de las tensiones antes de encuentros internacionales con China, como las reuniones de APEC y del G20. Entre las posibles líneas de evolución de la cooperación, anticipó un mayor intercambio de inteligencia, patrullas conjuntas y el despliegue de misiles de largo alcance en Filipinas.
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