En medio de una nueva etapa de tensión política, jurídica y económica con Argentina por las Islas Malvinas, el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, aseguró ante la Cámara de los Comunes que Reino Unido está “perfectamente capacitado” para defender el archipiélago y rechazó las dudas planteadas dentro del propio Parlamento sobre el deterioro de algunas capacidades de la Real Armada británica.

La declaración se produjo este 19 de octubre después de que el diputado Andrew Rosindell cuestionara si Londres conserva los medios necesarios para sostener militarmente las islas. Durante su intervención, enumeró la reducción de fragatas desde 2020, los problemas de disponibilidad de la flota submarina, la pérdida de determinadas capacidades anfibias y la reciente avería del HMS Protector, único buque de patrulla polar de la Real Armada británica.
“Es simplemente irresponsable, por no decir inexacto, sugerir que Reino Unido es incapaz de defender las Islas Malvinas. Estamos perfectamente capacitados para hacerlo y tuvimos una demostración muy visible de ello recientemente”, respondió Streeting.
El ministro no precisó a qué actividad concreta hacía referencia con esa última frase. Su intervención ocurrió, sin embargo, menos de tres semanas después de los ejercicios desarrollados por tropas británicas en distintos puntos de Malvinas, donde participaron paracaidistas del 2.º Batallón del Regimiento de Paracaidistas, reservistas locales bajo administración británica, cazas Typhoon y el patrullero HMS Medway.
Escenario Mundial reveló posteriormente que aquellas maniobras incluyeron un desembarco en San Carlos, una marcha nocturna de aproximadamente 32 kilómetros, operaciones en Pradera del Ganso y Wireless Ridge y escenarios adaptados a amenazas actuales como drones. El ejercicio había sido programado con anterioridad y no existen elementos que permitan presentarlo como una respuesta militar a las últimas medidas argentinas.
La declaración llega en plena disputa por Sea Lion
El cruce en el Parlamento británico ocurre mientras Buenos Aires y Londres atraviesan una nueva secuencia de medidas contrapuestas alrededor de Malvinas, especialmente por la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.
Argentina inició el 28 de septiembre un procedimiento arbitral bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar contra Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion y, el 13 de octubre, avanzó un paso más al solicitar medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
Escenario Mundial informó que el Gobierno argentino busca impedir que continúen las actividades hidrocarburíferas autorizadas unilateralmente por Reino Unido mientras se constituye el tribunal arbitral. Buenos Aires sostiene que esos permisos desconocen sus derechos soberanos sobre territorios y espacios marítimos cuya soberanía permanece en disputa.

La estrategia argentina también alcanzó a empresas y personas vinculadas con Sea Lion mediante procedimientos administrativos, denuncias y sanciones. Londres respondió anunciando mecanismos destinados a proteger a compañías británicas frente a esas acciones y rechazó públicamente la posición argentina sobre la explotación de recursos naturales.
Ese es el escenario en el que Streeting volvió a colocar explícitamente la defensa militar de Malvinas dentro del debate británico. No respondió a un movimiento militar argentino ni anunció un refuerzo de la guarnición, sino a una pregunta interna sobre si la reducción general de capacidades de la Real Armada británica puede afectar la capacidad de Londres para sostener las islas.
Reino Unido mantiene cazas, defensa aérea y tropas en Malvinas
Pese a las dificultades que atraviesan distintas unidades de la Real Armada británica, Reino Unido mantiene una estructura militar permanente en las islas. El principal núcleo se encuentra en la base de Monte Agradable, donde opera un destacamento de cuatro cazas Eurofighter Typhoon FGR4, sistemas de defensa aérea Sky Sabre, radares, medios de transporte y personal de apoyo.
A esa estructura se suma una fuerza terrestre de rotación, actualmente integrada por efectivos del 2 PARA, además del patrullero oceánico HMS Medway, destinado de forma permanente al Atlántico Sur.

La discusión planteada por Rosindell se concentra especialmente en la capacidad de reforzar y sostener ese dispositivo desde Reino Unido ante una eventual contingencia. En los últimos años, la Real Armada británica redujo considerablemente el número de fragatas Tipo 23 mientras espera la entrada en servicio de las nuevas Tipo 26 y Tipo 31, y también enfrenta problemas de mantenimiento y disponibilidad en su flota de submarinos nucleares de ataque.
A esa situación se sumó recientemente la avería del HMS Protector, único buque de patrulla polar de la fuerza, que debió ser remolcado hasta Devonport mientras se evalúa su futuro operativo. Ninguno de esos elementos implica por sí mismo que el dispositivo británico en Malvinas haya dejado de funcionar, pero sí alimentó dentro de Reino Unido el debate sobre el tamaño real de la flota disponible para sostener compromisos simultáneos.
Streeting buscó cerrar esa discusión con una respuesta categórica: el Gobierno británico considera que conserva capacidad suficiente para defender las islas. No anunció nuevos buques, cazas ni tropas para Malvinas, ni informó modificaciones en el despliegue existente.
La declaración adquiere mayor peso por el momento en que fue pronunciada. Mientras Argentina aumenta la presión jurídica y económica sobre Sea Lion y las actividades desarrolladas sin autorización argentina, Londres vuelve a introducir públicamente el componente militar y asegura que su capacidad de defensa del archipiélago no está comprometida.
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