El HMS Protector, único buque de patrulla polar de la Real Armada Británica, fue remolcado hasta la base naval de Devonport sin poder completar el trayecto por sus propios medios, mientras el Ministerio de Defensa británico investiga un nuevo desperfecto y crecen las dudas sobre si la unidad podrá volver a desplegarse en la Antártida. El problema aparece en un momento particularmente sensible para Londres: el buque ya se perdió la campaña austral 2025-2026 y el programa destinado a reemplazarlo todavía no tiene definido ni el método de adquisición ni un cronograma.

La llegada a Devonport se produjo el 13 de octubre. Según explicó oficialmente la Real Armada Británica, el traslado permitirá realizar investigaciones sobre una falla cuya naturaleza todavía no fue detallada. Sin embargo, el medio naval británico Navy Lookout advirtió que, por la edad del buque y la sucesión de problemas registrados durante los últimos años, podría haber superado el punto en el que resulte económicamente conveniente repararlo.
Esa evaluación no constituye todavía una decisión del Ministerio de Defensa. El HMS Protector permanece formalmente dentro de la flota y Londres no anunció su retiro. Pero la secuencia previa aumenta las dudas sobre su disponibilidad: el buque ingresó a dique seco en mayo de 2025 para una revisión programada, permaneció allí durante unos siete meses y, aunque volvió a navegar en diciembre, finalmente no inició el habitual despliegue hacia el hemisferio sur.
Durante buena parte de 2026 volvió a permanecer en instalaciones de mantenimiento de Teesside. Su regreso a Devonport tampoco se realizó bajo su propia propulsión: remolcadores tuvieron que acompañarlo durante todo el trayecto. La situación afecta directamente a una plataforma que Reino Unido utilizó durante años para sostener sus actividades navales en aguas antárticas, incluyendo levantamientos hidrográficos, inspecciones vinculadas con el Tratado Antártico y controles pesqueros en el Océano Austral.
Escenario Mundial había detallado en 2025 que el HMS Protector integraba el dispositivo de tres buques con el que Reino Unido mantenía presencia en el Atlántico Sur y la Antártida, junto con el patrullero desplegado en las Islas Malvinas y el buque científico RRS Sir David Attenborough.
Una pieza de la presencia británica en la Antártida
El actual HMS Protector no fue construido originalmente para la Real Armada Británica. Entró en servicio en 2001 como MV Polarbjørn, un buque noruego de investigación polar y apoyo submarino, antes de ser arrendado por Londres en 2011 como una solución inicialmente prevista para tres años. La Real Armada Británica terminó comprándolo en 2013 por 54 millones de libras, dentro de un acuerdo que incluía apoyo contractual durante su primer año. Hoy acumula 25 años de servicio desde su construcción y desplaza alrededor de 6.400 toneladas, con casi 90 metros de eslora.
Su función fue mucho más allá de las campañas científicas. El Protector transportó inspectores a estaciones extranjeras en el marco del Sistema del Tratado Antártico, realizó relevamientos hidrográficos en áreas de navegación creciente, participó en controles pesqueros y sostuvo una presencia naval británica periódica en el extremo sur.

En marzo de 2024, Escenario Mundial informó que el Protector llegó a operar en aguas antárticas junto con el patrullero HMS Forth, en una coincidencia poco habitual entre dos unidades de la Real Armada Británica desplegadas desde distintos sectores del Atlántico Sur.
Durante la campaña 2024-2025, el buque atravesó el Canal de Panamá, participó del ejercicio multinacional UNITAS frente a Chile y posteriormente continuó hacia la Antártida. Su temporada austral terminó en Punta Arenas en febrero de 2025, ciudad utilizada de forma recurrente como punto logístico por las operaciones británicas hacia el continente blanco.
Escenario Mundial analizó este año el papel que Punta Arenas cumple dentro de esa red logística británica hacia la Antártida, en un escenario donde Argentina busca fortalecer paralelamente su propia capacidad de proyección desde Ushuaia. El Protector tiene además un antecedente directamente relacionado con Argentina: en 2017 participó de la operación internacional de búsqueda del submarino ARA San Juan, desaparecido con 44 tripulantes en el Atlántico Sur.
Los problemas mecánicos tampoco comenzaron ahora. En 2019, una falla de propulsión sufrida durante una navegación por el Caribe obligó al buque a regresar al Reino Unido y derivó en una reparación de aproximadamente 14 millones de libras que se extendió durante diez meses. Como consecuencia, se perdió también la campaña antártica 2020-2021. Ahora, seis años después, la Real Armada Británica vuelve a encontrarse ante la posibilidad de atravesar otra temporada sin su única plataforma específicamente destinada a patrullas polares.
El reemplazo ya fue anunciado, pero todavía no tiene fecha
El problema adquiere mayor dimensión porque el propio Gobierno británico ya había decidido reemplazar al HMS Protector antes de que trascendiera la actual falla.
El Defence Investment Plan, publicado por el Ministerio de Defensa en junio, incluyó formalmente la adquisición de una unidad más moderna que pueda operar tanto en el Ártico como en la Antártida.
En julio, el ministro de Preparación para la Defensa, Luke Pollard, confirmó ante el Parlamento que existen fondos asignados para el futuro buque. Pero dos meses después, frente a una nueva consulta parlamentaria, reconoció que todavía no se había elegido el mecanismo de adquisición ni se había establecido cuándo llegará el reemplazo.
Hasta ahora, la planificación británica daba por supuesto que el Protector continuaría operando durante ese período de transición.
La llegada del buque remolcado a Devonport altera esa expectativa. Si finalmente el costo o la magnitud de las reparaciones impiden devolverlo al servicio, Londres podría enfrentar un intervalo sin un buque militar polar dedicado hasta que esté disponible su sucesor.
Una posibilidad mencionada en el Reino Unido sería recurrir nuevamente al alquiler de una embarcación comercial con clasificación para operar entre hielos, repitiendo parcialmente la fórmula utilizada cuando se incorporó el propio Protector. Por ahora, el Ministerio de Defensa no anunció que vaya a seguir ese camino.

El Reino Unido sí dispone del RRS Sir David Attenborough, operado por el British Antarctic Survey, para abastecer bases y desarrollar campañas científicas. Sin embargo, las funciones no son idénticas. El Protector es una unidad militar y cumplía tareas gubernamentales y navales específicas que el buque científico no reemplaza automáticamente.
La Real Armada Británica ya atravesó una situación semejante con el HMS Endurance. Una inundación accidental frente a Chile lo dejó fuera de servicio en 2008 y Reino Unido pasó las dos temporadas siguientes sin un buque de patrulla polar. Finalmente se determinó que repararlo no era económicamente conveniente y terminó siendo retirado.
La incertidumbre actual vuelve a colocar esa experiencia sobre la mesa. Navy Lookout considera que la edad del Protector, sus períodos recientes de mantenimiento y el hecho de que haya tenido que ser remolcado hasta Devonport permiten poner en duda una nueva reparación de gran escala. Londres, por ahora, sólo confirma que la falla está siendo investigada.
Para Argentina, la evolución del caso merece seguimiento por el papel que la unidad ha desempeñado durante años en el Atlántico Sur y la Antártida. Escenario Mundial viene señalando que la presencia británica en el extremo austral combina medios desplegados en Malvinas, infraestructura regional y plataformas navales destinadas a sostener operaciones hacia el continente antártico.
El sector antártico reivindicado por Reino Unido se superpone parcialmente con los reclamos soberanos de Argentina y Chile, mientras el Tratado Antártico mantiene congeladas las disputas territoriales y establece el marco internacional para las actividades desarrolladas en el continente.
Con el HMS Protector nuevamente inmovilizado y su reemplazo todavía sin calendario, Reino Unido entra ahora en una nueva campaña austral sin certezas sobre cuándo recuperará una plataforma militar específicamente destinada a sostener sus operaciones polares.












