Este martes Argentina solicitó al Tribunal Internacional del Derecho del Mar medidas provisionales contra el Reino Unido para frenar e impedir la explotación hidrocarburífera vinculada al proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. Como había adelantado que haría, Argentina elevó el pedido al Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo, tras cumplirse el período en el que instaba a Reino Unido a tomar medidas para impedir el inicio y la continuidad de actividades destinadas a explotar hidrocarburos en la zona.
La decisión argentina se enmarca dentro del proceso de arbitraje internacional, iniciado por el país semanas atrás. El gobierno argentino inició un arbitraje contra Reino Unido, precisamente, por el proyecto de Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte y fijó un plazo de dos semanas antes de acudir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar. Argentina había anticipado que de no obtener respuesta de Londres, en el plazo establecido de 15 días, solicitaría medidas provisionales –a modo de garantía– mientras se constituye el tribunal arbitral previsto en el procedimiento iniciado contra Reino Unido a finales de septiembre.
Conforme al comunicado oficial de la Oficina del Presidente de la República Argentina (OPRA), como se adelantó, con esta medida, el país pretende preservar los derechos que reivindica sobre la plataforma continental de las Islas Malvinas, donde Reino Unido autorizó unilateralmente la explotación hidrocarburífera, a través del proyecto Sea Lion.
En este contexto, desde Escenario Mundial conversamos con Ignacio de Casas, abogado especializado en derecho internacional público y derechos humanos y actualmente integrante del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Consultado sobre qué implica la decisión argentina de solicitar medidas provisionales contra Reino Unido en el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, de Casas explicó que se trata de un hecho sin precedentes en la cuestión Malvinas.
Si bien resaltó que en ocasiones previas se había intentado llevar la cuestión Malvinas a foros internacionales es la primera vez que Argentina lleva a Reino Unido a un proceso de solución amistosa de controversias vinculante. De esta manera, Ignacio nos explica que se estaría sometiendo a Reino Unido a un proceso de solución de controversias de carácter vinculante, donde la decisión del tribunal sería obligatoria para Londres, a diferencia de lo que sucede en el ámbito de Naciones Unidas.
“Dicho esto es importante aclarar que no se va a discutir ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar ni ante el tribunal arbitral del Anexo VII de la CONVEMAR la cuestión de la soberanía de las islas, esto es importante” detalló Ignacio. En este sentido, recalcó que la estrategia legal argentina tiene clara esta cuestión, ya que no resulta la competencia de los tribunales mencionados. Ni el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, ni el tribunal arbitral que se conformará a partir del Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, tienen jurisdicción para tratar ni resolver las cuestiones de soberanía sobre las Islas Malvinas.

La disputa de fondo
Ignacio recalcó que la disputa de fondo –la explotación hidrocarburífera en la plataforma continental de las Islas Malvinas, cuya soberanía se encuentra en disputa entre Argentina y Reino Unido– se va a discutir ante un tribunal arbitral que se tiene que conformar, a partir del proceso de arbitraje internacional iniciado por la Argentina ante la CONVEMAR. Si bien ambos países forman parte de la CONVEMAR, cada parte ha solicitado un medio distinto de solución de controversias.
Argentina ratificó la resolución de interpretación y aplicación de la convención y la sometió ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar; mientras que Reino Unido optó por la Corte Internacional de Justicia. Es por ello que, según lo que establece el Anexo VII de la CONVEMAR, cuando dos partes no eligen el mismo medio de resolución de controversias, se debe conformar un tribunal arbitral ad-hoc, que será, precisamente, donde será tratado el asunto que Argentina sometió al proceso de arbitraje internacional sobre la explotación vinculada a Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte.
El pedido de medidas provisionales
Ignacio detalla que el pedido de medidas provisionales de la Argentina ante el Tribunal del Derecho del Mar se explica por la urgencia que tiene el tema y el riesgo ante la demora. De hecho, la misma CONVEMAR prevé la posibilidad de solicitar este tipo de medidas hasta que no se haya conformado el tribunal arbitral ad-hoc.
Argentina plantea el riesgo ante la demora, ya que según los anuncios recientes la fase de explotación de Sea Lion empezaría pronto, con más perforaciones proyectadas para el año que viene y el fin de la etapa de exploración. La defensa argentina, conforme a de Casas, sostiene que hay un cambio sustancial en las circunstancias del proyecto que justificarían el riesgo en la demora.

El Tribunal del Derecho del Mar tiene que ver prima facie que el tribunal arbitral vaya a tener jurisdicción para tratar el tema elevado por la defensa argentina y además que haya plausibilidad de los derechos que Argentina plantea, junto al riesgo en la demora. Según de Casas, el Tribunal del Derecho del Mar suele actuar bastante rápido. Por lo que, si considera que la solicitud de medidas provisionales argentina es acorde, debería llamar pronto a audiencia.
Si el Tribunal del Derecho del Mar falla a favor de la Argentina y condena a Reino Unido a cesar con toda actividad en la Cuenca Malvinas Norte, en el marco del proyecto de Sea Lion, Londres quedaría obligado a cumplir lo que dicte el tribunal, ya que su decisión es vinculante. Además, de Casas nos explica que al tratarse de medidas provisionales, estas tendrían efecto hasta que se constituya el tribunal arbitral ad-hoc y este decida.
El caso de un rechazo
Si el Tribunal del Derecho del Mar rechaza el pedido argentino, ya sea porque no hay jurisdicción o riesgo o incluso porque considera que hay un reclamo o discusión encubierta sobre la soberanía de las islas, ello no implica un riesgo mayor para la defensa argentina. En tal caso, Argentina no va a obtener lo que busca ahora, según de Casas, pero ello no implica riesgos mayores para la causa Malvinas, ya que el proceso de arbitraje internacional contra Reino Unido ya está iniciado y el pedido de medidas provisionales, en tal caso, podría ser elevado al tribunal ad-hoc, una vez que este se constituya.
Por lo que, las chances siguen abiertas, según explica Ignacio a Escenario Mundial en una conversación exclusiva. De Casas no considera que la decisión argentina sea una jugada de riesgo ni que pueda causar daños a la causa Malvinas, a diferencia de lo que plantean algunos especialistas y analistas. “La pregunta es porque no se hizo antes más bien” , detalló. Ante los recientes anuncios de explotación en Sea Lion, al gobierno argentino no le quedan más alternativas que iniciar estas acciones legales, formalizadas y oficializadas este martes 13 de octubre contra Reino Unido, concluyó Ignacio de Casas.
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