Un A400M y un Voyager de la RAF ejecutaron un despliegue relámpago entre el Reino Unido y las Islas Malvinas, confirmando una intensa rotación de aviación militar registrada por plataformas de seguimiento aéreo en fuentes abiertas. Entre el 27 y el 29 de septiembre de 2026, el avión cisterna Airbus KC3 Voyager (matrícula ZZ332) completó un raid transatlántico, despegando desde Nottingham con escala técnica en la Isla Ascensión antes de arribar al Complejo Militar de Monte Agradable. Tras permanecer pocas horas en las islas, la aeronave emprendió el trayecto de regreso a territorio británico realizando el circuito inverso.
De manera simultánea, el transporte táctico Airbus A400M Atlas (matrícula ZM418), asignado a la base isleña, realizó múltiples salidas operativas entre el 27 y el 30 de septiembre, incluyendo maniobras de vigilancia marítima sobre la zona del caladero de calamar a la altura de Comodoro Rivadavia.
Estas maniobras recientes se inscriben directamente en el esquema de sostenimiento aéreo sobre la guarnición militar británica en las Islas Malvinas. La estructura defensiva administrada por el Mando Estratégico del Reino Unido mantiene de forma continua en Monte Agradable al Escuadrón 1312, unidad equipada fijamente con un A400M Atlas C.1 y un avión cisterna Voyager.
Mientras el A400M cubre misiones de movilidad táctica, búsqueda y rescate, patrullaje marítimo y transporte hacia las islas Georgias del Sur o la Antártida, el reabastecedor Voyager garantiza la autonomía de vuelo de los cuatro cazas Eurofighter Typhoon FGR4 del Escuadrón 1435 en Alerta de Reacción Rápida.
Las rotaciones regulares de material entre las bases metropolitanas y el archipiélago, como la sustitución de la unidad ZM415 por la ZM418, requieren una red logística con paradas en la Isla Ascensión, Cabo Verde, Río de Janeiro o la ciudad chilena de Punta Arenas.
El monitoreo en tiempo real de estas aeronaves cobra especial relevancia política tras los recientes movimientos diplomáticos en el Cono Sur. A partir de la reunión bilateral entre Javier Milei y José Antonio Kast, la Argentina volvió a poner bajo la lupa el uso de corredores y escalas logísticas sudamericanas que puedan respaldar actividades no autorizadas en la zona disputada, un aspecto sensible reavivado tras los despliegues aéreos en la región.
Sumado al arbitraje internacional iniciado por Buenos Aires contra el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion y a la intensificación de los controles sobre los recursos pesqueros, el constante despliegue de los aviones A400M y Voyager reafirma la determinación británica de mantener su capacidad de reacción rápida y control estratégico sobre los espacios marítimos del Atlántico Sur.
Te puede interesar: Chile aclara su posición sobre Malvinas tras los dichos de Defensa y ratifica el derecho de Punta Arenas a comerciar
