El destructor de misiles guiados USS Frank E. Petersen Jr. (DDG-121) de la Armada de Estados Unidos concretó su regreso a la Base Conjunta Pearl Harbor-Hickam en Hawái el 28 de septiembre de 2026, luego de completar un despliegue operativo de 10 meses que incluyó 40 días de combate activo en Medio Oriente. Asignada al grupo de combate del portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72), la embarcación concluyó una extensa misión desarrollada bajo la jurisdicción de la Quinta y Séptima Flota de la Armada estadounidense.

Operaciones de combate e interceptación aérea en Medio Oriente
En un principio, el buque había iniciado su itinerario en diciembre operando en el Mar de la China Meridional. Sin embargo, a finales de enero fue reasignada hacia Medio Oriente, en la antesala de la Operación Epic Fury impulsada por la administración del presidente Donald Trump. En consecuencia, la unidad tuvo una participación directa en las acciones bélicas iniciales al lanzar misiles crucero Tomahawk contra objetivos terrestres en Irán el 28 de febrero.
De manera paralela, al asumir el rol de comandante de defensa aérea y de misiles del grupo de combate, la tripulación repelió más de 100 misiles y drones lanzados por las fuerzas iraníes contra el portaaviones y otros buques aliados en la región durante los seis meses que permaneció en zona de hostilidades.

Por otro lado, a lo largo de su travesía, el destructor navegó más de 85.000 millas náuticas, ejecutó 45 reabastecimientos en la mar y acumuló un periodo de 106 días continuos de navegación sin realizar escalas en puertos. Asimismo, la unidad marcó un hito táctico al convertirse en el primer buque de guerra en transitar el Estrecho de Ormuz tras la finalización de las operaciones principales de combate en el área.

En este sentido, el comandante de la nave, el capitán Casey Mahon, remarcó la capacidad de adaptación demostrada por la dotación frente a tácticas adversarias inéditas y sistemas aéreos no tripulados. Si bien la tecnología de detección por radar mantiene principios tradicionales, el oficial subrayó que los patrones de vuelo y el empleo ofensivo de los drones exigieron una respuesta sumamente flexible por parte de los sistemas de a bordo y del personal militar.

Finalmente, tras unos 300 días alejados de su base principal, los marineros fueron recibidos en el muelle de Hawái por familiares.
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