La Cancillería argentina alertó sobre los riesgos que enfrentan los ciudadanos que se alistan voluntariamente en fuerzas armadas extranjeras involucradas en conflictos internacionales, como es el caso de la guerra entre Rusia y Ucrania. Asimismo, pidió extremar las precauciones frente a ofertas laborales difundidas en redes sociales, plataformas digitales y otros medios.

A través de un comunicado publicado el 29 de septiembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que en el último tiempo se registró un aumento de casos de fallecimientos, desapariciones, restricciones a la libertad personal y distintas situaciones de vulnerabilidad entre argentinos incorporados a fuerzas armadas de otros países, puntualmente Rusia. También advirtió sobre las dificultades que pueden presentarse para abandonar esas organizaciones una vez firmado el contrato.
El canciller argentino condenó las maniobras de los mercenarios
Esta advertencia alcanza tanto a las propuestas que ofrecen directamente actividades militares como a aquellas que se presentan como supuestos trabajos civiles en zonas de conflicto armado. Según Cancillería, estas últimas pueden derivar en muchos casos en la firma de contratos de carácter militar.
El mensaje del Gobierno pone el foco además en una segunda dificultad, y es la capacidad de los consulados argentinos para asistir a ciudadanos que se encuentran en esas condiciones puede verse seriamente limitada. El Ministerio explicó que las restricciones pueden estar vinculadas tanto con las condiciones establecidas en los contratos suscriptos con fuerzas extranjeras como con las dificultades de acceso a las zonas donde se desarrollan las operaciones.

El canciller Pablo Quirno reforzó la advertencia y señaló que “alistarse en fuerzas armadas extranjeras pone en serio riesgo vidas de argentinos”, al tiempo que llamó la atención sobre las ofertas de empleo que circulan en redes y que pueden resultar engañosas.
Argentinos dieron testimonio de las maniobras de propaganda del Ejército de Rusia
La advertencia se conoció después de que trascendiera el caso de Roberto Yamil Ibrahim, un argentino de 37 años que, según información difundida por el programa ucraniano Quiero Vivir, fue capturado por las fuerzas ucranianas luego de incorporarse al Ejército ruso.
De acuerdo con ese relato, Ibrahim encontró en abril una oferta laboral publicada en Facebook y posteriormente fue contactado a través de WhatsApp. La propuesta estaba vinculada inicialmente con tareas de logística para el Ministerio de Defensa ruso. El argentino viajó a Rusia, pasó por un centro de entrenamiento en la región de Vorónezh y posteriormente fue destinado a una unidad militar.
La información sobre su recorrido y las circunstancias de su incorporación proviene principalmente de fuentes ucranianas y fue reproducida por medios argentinos. Las publicaciones tampoco coinciden completamente sobre el monto que se le habría ofrecido por el contrato, algunas mencionan USD 20.000 y otras USD10.000.
Argentina abrió una investigación sobre redes de reclutamiento de personas para combatir en Ucrania
El caso se suma a investigaciones abiertas en Argentina durante 2026 sobre redes de reclutamiento de personas para combatir en Ucrania. Una de ellas derivó en la detención de una exintegrante de la Policía Bonaerense acusada de participar en una estructura que captaba civiles, exmilitares y exmiembros de fuerzas de seguridad mediante ofertas difundidas por redes sociales. La Justicia investiga el caso bajo la hipótesis de trata de personas.
El fenómeno también plantea una cuestión jurídica. Argentina incorporó mediante la Ley 24.668 el Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra, cuyo artículo 47 establece una definición específica de “mercenario”. La categoría exige el cumplimiento de varios criterios simultáneos, por lo que no toda persona extranjera que combate dentro de una fuerza armada puede ser calificada jurídicamente como mercenaria.
Frente a este escenario, Cancillería indicó que los argentinos que se encuentren en una situación de emergencia pueden recurrir a la representación diplomática argentina correspondiente al país donde se encuentren o, cuando no exista una representación residente, a la embajada concurrente correspondiente.
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