Irán afirmó haber capturado un segundo dron submarino estadounidense en el Estrecho de Ormuz, menos de tres semanas después de recuperar un Anduril Dive-LD de la Armada de Estados Unidos. A diferencia de aquel episodio, esta vez el Comando Central estadounidense negó haber perdido otro vehículo y aseguró que mantiene bajo control todos sus sistemas no tripulados operativos.

La Marina de los EE. UU. ha completado con éxito un proceso de pruebas de lanzamiento y recuperación de tubos torpedos (TTL&R) con un AUV REMUS 620, la siguiente generación del sistema en tener esta capacidad, después del REMUS 600. (Crédito: HII)
La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) anunció el domingo que interceptó el vehículo durante una operación en el estrecho y difundió imágenes de lo que presentó inicialmente como un REMUS 600. Posteriormente, el portavoz de la fuerza, Hossein Mohebbi, identificó al sistema como un Mk 18 Mod 2 Kingfish, utilizado por la Armada estadounidense en misiones de contramedidas de minas.
CENTCOM rechazó la versión iraní. Su portavoz, capitán Tim Hawkins, afirmó que Estados Unidos mantiene “control positivo” sobre todos sus drones operativos y calificó la afirmación de Teherán como “claramente desesperada”. Hasta el momento no apareció una confirmación independiente de que el vehículo mostrado por Irán haya sido capturado durante una misión estadounidense activa. La disputa ocurre apenas semanas después de un caso diferente. El 10 de septiembre, Escenario Mundial informó que Irán había recuperado un Anduril Dive-LD estadounidense cerca de la entrada del Estrecho de Ormuz. En aquella oportunidad, Washington reconoció que el vehículo había sufrido una falla mientras operaba en aguas de la región y terminó en manos iraníes.

Irán asegura que obtuvo un Mk 18 Mod 2 Kingfish
Según la Guardia Revolucionaria, el nuevo vehículo fue interceptado mediante una operación que involucró capacidades de inteligencia y guerra electrónica antes de ser trasladado para que especialistas iraníes intentaran recuperar la información almacenada en sus sistemas. Las primeras comunicaciones oficiales lo describieron como un REMUS 600, mientras Mohebbi habló posteriormente de un Mk 18 Mod 2 Kingfish. Las dos denominaciones no corresponden necesariamente a plataformas diferentes: documentación de la Armada estadounidense confirma que el Mk 18 Mod 2 fue desarrollado sobre la plataforma REMUS 600.
La US Navy incorporó el Kingfish para tareas de detección y clasificación de minas, cartografía submarina y reconocimiento. El programa adquirió especial importancia en el Golfo después de que Irán amenazara con cerrar el Estrecho de Ormuz en 2011, cuando Washington aceleró el despliegue de sistemas de contramedidas de minas hacia la Quinta Flota, con sede en Bahréin. La Armada estadounidense comenzó entonces a desplegar Mk 18 Mod 2 en la región como parte de una arquitectura destinada a reconocer rutas marítimas y detectar amenazas bajo el agua sin exponer directamente buques o equipos de buzos. Ese antecedente explica por qué este tipo de vehículo puede operar en torno a Ormuz, aunque no confirma que el sistema exhibido ahora por Irán pertenezca efectivamente a una misión estadounidense actual.
Esta vez Washington niega la pérdida
La reacción estadounidense marca la principal diferencia respecto de la captura del Dive-LD informada a comienzos de septiembre. En aquel caso, el Pentágono confirmó que el vehículo había sufrido una avería y sostuvo que se trataba de un modelo que no transportaba material clasificado. Irán lo recuperó y difundió posteriormente imágenes del sistema. Ahora, CENTCOM directamente niega que exista una nueva pérdida.
Hawkins aseguró que todas las plataformas no tripuladas estadounidenses actualmente operativas permanecen contabilizadas y bajo control estadounidense. Esa posición deja abiertas varias posibilidades sobre el origen, condición y momento en que fue obtenido el vehículo exhibido por la Guardia Revolucionaria, sin que hasta ahora exista información independiente suficiente para resolver la contradicción.
Irán sostiene, en cambio, que se trata de su “segunda captura” de un dron submarino estadounidense durante septiembre y presentó el episodio como una nueva demostración de su capacidad para controlar las operaciones bajo el agua en el Estrecho de Ormuz.

La disputa por los drones se suma a la tensión por el control de Ormuz
La controversia aparece en medio de una pulseada más amplia entre Washington y Teherán sobre el control de una de las principales rutas energéticas del mundo. Estados Unidos sostiene que mantiene abiertas las principales vías de navegación comercial y que sus fuerzas continúan realizando operaciones de vigilancia y seguridad marítima. Irán, por su parte, afirma que conserva capacidad para controlar el tránsito por el estrecho y exigir coordinación a determinadas embarcaciones.
Los sistemas no tripulados se convirtieron en una pieza cada vez más visible de esa disputa. Estados Unidos utiliza vehículos autónomos de superficie y submarinos para vigilancia, reconocimiento y contramedidas de minas, particularmente en un escenario donde una eventual colocación de minas podría afectar el tránsito comercial y militar por el estrecho.
Para Irán, la recuperación de esos vehículos ofrece tanto una oportunidad propagandística como tecnológica. Si el sistema mostrado el domingo fuera efectivamente un Mk 18 Mod 2 estadounidense, sus especialistas podrían examinar sensores, navegación, comunicaciones y otros componentes de una plataforma diseñada para operar de manera autónoma bajo el agua. Por ahora, sin embargo, el segundo episodio permanece abierto.
Te puede interesar: Irán afirma haber capturado un dron submarino de EE.UU. en el Estrecho de Ormuz













