Chile puso en marcha una planificación militar de largo plazo para fortalecer sus capacidades en Magallanes y ampliar su proyección hacia la Antártida, que contempla el reemplazo de los cazas F-5, la renovación de helicópteros Bell UH-1H, el inicio del proceso para sustituir la capacidad de transporte estratégico actualmente sostenida por los C-130 Hércules, nuevas capacidades de patrullaje aéreo naval de largo alcance, la modernización de los tanques Leopard 1 y la construcción de nuevas bases militares.

El paquete fue presentado este jueves en Punta Arenas por el ministro de Defensa, Fernando Barros, acompañado por autoridades de las Fuerzas Armadas. La planificación incorpora además sistemas no tripulados, guerra electrónica, comunicaciones seguras, nuevas capacidades de observación y respuesta e inversiones en infraestructura portuaria y antártica.
La iniciativa forma parte de una planificación estratégica cuyo horizonte se proyecta hasta 2043, según explicó el propio ministro. Ese plazo no significa que cada uno de los proyectos anunciados tenga como fecha de finalización ese año, sino que las decisiones forman parte de una planificación de capacidades pensada para las próximas décadas.
El anuncio se produce además en un momento particularmente sensible para la zona austral. Este viernes, la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputadas y Diputados tiene previsto sesionar en las instalaciones del Comando Conjunto Austral de Punta Arenas para analizar las recientes declaraciones de autoridades extranjeras que pusieron en discusión la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes. La citación incluye a Defensa, Cancillería, los comandantes de las tres Fuerzas, el jefe del Estado Mayor Conjunto y los principales mandos militares de la región. No existe, sin embargo, información oficial que permita presentar el programa de modernización como una respuesta directa a esa controversia. Defensa lo encuadró dentro de una política de capacidades de largo plazo orientada a Magallanes, los mares australes y la proyección antártica.
Chile inicia el reemplazo de los F-5 después de 50 años
Uno de los anuncios de mayor peso afecta a los F-5E/F Tigre III operados por la Fuerza Aérea de Chile desde la región austral. Barros confirmó que el Ministerio de Defensa incorporó formalmente a la planificación de fuerza el proceso para reemplazar estos cazas, que acumulan alrededor de cinco décadas de servicio. La decisión no implica todavía la selección de una aeronave sucesora.
Defensa autorizó a la Fuerza Aérea a iniciar los estudios y procedimientos formales destinados a determinar qué plataforma deberá asumir esa capacidad durante las próximas décadas. El Ministerio sostiene que los F-5 continúan operativos, pero reconoce que se aproxima el final de su vida operacional. La definición es especialmente relevante por el lugar que ocupa este sistema dentro del dispositivo aéreo chileno en Magallanes.

Los F-5 forman parte del Grupo de Aviación Nº12, con base en Punta Arenas, y constituyen desde hace décadas uno de los principales componentes de combate aéreo permanentemente desplegados en el extremo austral. El proceso anunciado ahora abre por primera vez formalmente la discusión sobre qué sistema mantendrá esa capacidad cuando los Tigre III sean retirados. Defensa no comunicó qué modelos serán evaluados, cuántas aeronaves pretende adquirir ni un calendario definitivo para completar el reemplazo.
Bell UH-1H, C-130 y nuevo patrullaje aéreo naval
La renovación aérea no termina en los cazas. Barros confirmó que el proyecto destinado a reemplazar los helicópteros Bell UH-1H ya se encuentra aprobado y financiado. En paralelo, anunció el próximo inicio de un proyecto destinado a renovar la capacidad de transporte aéreo estratégico, actualmente sostenida por los C-130 Hércules de la Fuerza Aérea.

También allí existe una diferencia importante entre decisión y adquisición. Defensa confirmó que comenzará el proceso para sustituir esa capacidad, pero todavía no informó cuál será la futura plataforma ni el número de unidades previsto. La Armada tendrá a su vez una incorporación significativa durante 2027. El Ministerio anunció que sumará nuevas capacidades de patrullaje aéreo de largo alcance, destinadas a aumentar la vigilancia sobre los espacios marítimos australes. La comunicación oficial tampoco identifica todavía las aeronaves o sistemas que proporcionarán esa capacidad.
El conjunto revela, sin embargo, una prioridad transversal: mejorar simultáneamente combate aéreo, movilidad estratégica y vigilancia marítima en una región caracterizada por enormes distancias y condiciones logísticas complejas.
Los Leopard 1 serán modernizados y el Ejército incorporará nuevas tecnologías
El componente terrestre también tendrá modificaciones. Chile autorizó recursos para la modernización de los tanques Leopard 1 desplegados en Magallanes, prolongando la vida operativa de uno de los principales sistemas blindados presentes en la región. Al mismo tiempo, Defensa instruyó al Ejército para iniciar estudios destinados a renovar de manera progresiva sus capacidades australes con un criterio más amplio que el reemplazo de vehículos.
Dentro de esa planificación aparecen sistemas no tripulados, guerra electrónica, comunicaciones seguras, protección de la fuerza y nuevas capacidades de observación y respuesta. La combinación es relevante porque muestra que la planificación hacia 2043 no se limita a sustituir plataformas antiguas por equipos equivalentes. El objetivo declarado es incorporar capacidades que reflejen algunas de las transformaciones observadas en los conflictos contemporáneos, especialmente en materia de drones, sensores, comunicaciones y guerra electrónica.
Barros señaló además que Ejército, Armada y Fuerza Aérea comenzarán un proceso de trabajo conjunto para determinar qué capacidades necesitará Chile en las próximas décadas.
Nuevas bases militares para aumentar la presencia permanente
Uno de los anuncios más significativos desde el punto de vista territorial es la decisión de impulsar la construcción de nuevas bases militares en la zona austral. El Ministerio explicó que estas instalaciones buscarán aumentar la presencia permanente de personal y medios en sectores que actualmente tienen menor cobertura. Por el momento, Defensa no informó cuántas bases serán construidas, dónde estarán ubicadas, cuánto demandarán ni en qué fechas comenzarían las obras.
Por eso, la dimensión territorial exacta del proyecto todavía permanece abierta. Sí existe una definición política más amplia: Chile pretende aumentar la capacidad para sostener fuerzas, sensores y personal de manera permanente en Magallanes y articular ese despliegue con los medios de sus tres Fuerzas Armadas. La medida aparece después de varias semanas de intensa actividad militar en la zona.

Escenario Mundial informó esta semana que la Armada mantiene desplegadas en Magallanes una fragata Type 23 y el submarino Scorpène General Carrera, dentro de actividades de entrenamiento planificadas para el Teatro de Operaciones Austral. Ese despliegue es una actividad operativa y no debe confundirse con el programa anunciado ahora. La diferencia es de escala temporal: los ejercicios actuales utilizan capacidades existentes; la nueva planificación busca definir las capacidades que Chile pretende mantener y desarrollar durante las próximas décadas.
Punta Arenas y la infraestructura hacia la Antártida
La planificación tiene además un fuerte componente marítimo y antártico. Defensa anunció que buscará financiamiento para mejorar la infraestructura portuaria naval de Punta Arenas, con el objetivo de reforzar las capacidades de la Armada en el Estrecho de Magallanes y los mares australes y consolidar a la ciudad como plataforma logística hacia la Antártida.
Más al sur, el programa incluye modificaciones sobre infraestructura existente. Chile pretende mejorar las condiciones operativas de la pista Teniente Marsh, buscando extender aproximadamente dos meses la temporada anual de vuelos hacia el continente antártico.

También se prevén trabajos para reforzar la infraestructura de la Base Presidente Eduardo Frei Montalva y del muelle ubicado en Bahía Fildes. A ello se sumará una mayor actividad de vigilancia aérea y patrullaje marítimo en los espacios australes. El paquete une así dos necesidades: incrementar las capacidades militares permanentes en Magallanes y fortalecer el sistema logístico desde el cual Chile proyecta actividad hacia la Antártida.
Defensa queda afuera del recorte y aumenta la inversión
La hoja de ruta aparece respaldada por una definición presupuestaria. Barros confirmó que el Ministerio de Defensa quedó excluido del ajuste del 3% aplicado por el Gobierno chileno y sostuvo que durante 2026 la inversión destinada a capacidades estratégicas será cercana al doble de la registrada durante 2025.
La definición se produce mientras en Chile también existe un debate sobre el financiamiento de largo plazo de las Fuerzas Armadas. Escenario Mundial informó esta semana que el presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara había reclamado un esquema presupuestario permanente ante los procesos de modernización militar de países vecinos, entre ellos Argentina y Perú.
El nuevo anuncio muestra que el Ejecutivo ya comenzó a avanzar sobre varios de los sistemas que deberán absorber esos recursos durante los próximos años. Pero todavía faltan datos fundamentales. No se publicaron valores globales del programa, cronogramas de adquisición para buena parte de las plataformas ni especificaciones sobre los futuros reemplazos del F-5 y el C-130. Por eso, más que un paquete cerrado de compras, lo anunciado constituye una hoja de ruta de capacidades.
La Comisión de Defensa sesiona hoy dentro del Comando Conjunto Austral
La presentación militar de este jueves tendrá este viernes una continuación política. La Cámara de Diputadas y Diputados convocó entre las 10:00 y las 12:30 a la Comisión de Defensa Nacional para sesionar de manera presencial dentro del Comando Conjunto Austral, en Punta Arenas. La tabla oficial establece como objetivo analizar “la situación producida por las declaraciones de autoridades extranjeras que han puesto en duda la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes” y conocer en terreno la evaluación de las autoridades.
Fueron convocados el ministro de Defensa, el ministro de Relaciones Exteriores, los comandantes en jefe del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, el jefe del Estado Mayor Conjunto y los principales mandos regionales: IV Brigada Aérea, Tercera Zona Naval, V División de Ejército y Comando Conjunto Austral.
Antes de esa reunión, la Comisión de Zonas Extremas y Antártica Chilena fue citada entre las 08:00 y las 09:30 en el Gobierno Regional de Magallanes junto al ministro Barros y autoridades regionales. La agenda parlamentaria conecta el programa de largo plazo con una discusión inmediata sobre la situación del extremo austral, aunque se trata de procesos diferentes. La controversia con Argentina por el Estrecho reactivó durante las últimas semanas el debate político chileno sobre presencia y soberanía. Escenario Mundial siguió esa secuencia desde las declaraciones del presidente José Antonio Kast y la posterior coordinación entre Cancillería y la Armada.
El plan presentado ahora, en cambio, mira bastante más allá de esa coyuntura. La sustitución de los F-5 y C-130, la renovación de helicópteros, la modernización de los Leopard 1, el patrullaje aéreo naval de largo alcance, las nuevas bases, los sistemas no tripulados y la infraestructura antártica dibujan una planificación de fuerza cuyo horizonte llega hasta 2043.
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