El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán difundió imágenes de la captura de un Anduril Dive-LD, un dron submarino no tripulado de la Armada de Estados Unidos que se encontraba ejecutando una operación encubierta en el Estrecho de Ormuz. La embarcación, de 3 toneladas de peso, 19 pies de largo y 4 pies de ancho, cuenta con capacidad para ejecutar misiones autónomas de vigilancia y desminado de hasta 10 días bajo el agua.
Desde el Pentágono admitieron que el dispositivo cayó en manos iraníes tras sufrir una falla técnica mientras realizaba tareas de reconocimiento, aunque intentaron restar valor al hecho calificándolo como un “modelo antiguo”. Por su parte, la firma de defensa Anduril remarcó que se trata de un sistema prescindible (attritable system) diseñado para ser de bajo costo y fácilmente reemplazable, destacando que el modelo acumula miles de horas de operación efectiva en el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM).
En detalle, la operación habría iniciado meses atrás con el propósito de detectar y neutralizar minas navales iraníes en el lecho marino. En estas tareas suelen intervenir los comandos SEAL, embarcaciones robóticas y drones guiados que localizan los explosivos, permitiendo que buzos tácticos coloquen cargas para destruirlos en arriesgadas misiones nocturnas.
En Teherán, la prensa estatal celebró el apresamiento bajo el apodo del “pez de Satán” y sectores afines al régimen lo calificaron como un “regalo de cumpleaños” para el líder supremo Mojtaba Khamenei al cumplir 57 años. Aunque analistas navales del Royal United Services Institute (RUSI) advirtieron sobre el riesgo de ingeniería inversa por parte de Irán, señalaron que las fuerzas estadounidenses disponen de protocolos de seguridad para inhabilitar los componentes tecnológicos más sensibles.
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