Estados Unidos y China reunieron por primera vez a sus comandantes militares responsables del Pacífico y Taiwán para reducir el riesgo de una escalada en el Indo-Pacífico. El almirante Samuel J. Paparo, comandante del Comando del Pacífico de Estados Unidos, mantuvo el primer encuentro presencial con el general Yang Zhibin, comandante del Comando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación (EPL), la estructura militar china responsable de las operaciones que abarcan Taiwán.

En este sentido, la reunión tuvo lugar el 31 de agosto en Victoria, Canadá, en los márgenes de la 28ª Conferencia de Jefes de Defensa del Indo-Pacífico. El objetivo declarado apunta a reducir el riesgo de errores de cálculo entre las fuerzas de ambos países. Según el Comando del Pacífico estadounidense, Paparo y Yang analizaron la importancia de mantener abiertas las líneas de comunicación entre los altos mandos militares de Washington y Beijing para disminuir la posibilidad de una escalada accidental y promover un comportamiento seguro y profesional entre sus fuerzas.
Taiwán, uno de los puntos claves
La relevancia de la reunión radica en quiénes estuvieron sentados frente a frente. Paparo dirige la estructura militar estadounidense con responsabilidad sobre el conjunto del Indo-Pacífico, mientras que Yang Zhibin encabeza el Teatro Oriental del EPL, cuya jurisdicción incluye el espacio militar relacionado con el estrecho de Taiwán y el este de China. El comandante chino fue promovido al rango de general en diciembre de 2025, cuando ya había asumido la conducción del teatro.
El Teatro Oriental ocupa una posición central en cualquier escenario de crisis alrededor de Taiwán. En los últimos años, sus fuerzas han participado en ejercicios que simulan operaciones de bloqueo, superioridad aérea, ataques contra objetivos marítimos y acciones conjuntas alrededor de la isla. En diciembre de 2025, por ejemplo, el comando realizó maniobras con destructores, fragatas, cazas y bombarderos al este de Taiwán, mientras que en ejercicios anteriores desplegó fuerzas de varios servicios en el estrecho y sus alrededores.

Por eso, el encuentro no constituye simplemente una reunión protocolar entre dos altos mandos. Paparo y Yang representan dos de las estructuras militares que tendrían que interactuar directamente en caso de una crisis en el estrecho de Taiwán, ya sea por una operación militar china, una intervención estadounidense o un incidente entre aeronaves y buques de ambos países.
La reunión también pone fin a un período de deterioro de los contactos militares entre Estados Unidos y China. De acuerdo con medios chinos y estadounidenses, el diálogo a nivel de comandos había sufrido una interrupción de aproximadamente dos años.
Las diferencias entre Estados Unidos y China todavía persisten
Sin embargo, la apertura de un canal militar no significa que las diferencias estratégicas hayan desaparecido. Taiwán continúa siendo uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Beijing. China considera a la isla parte de su territorio y sostiene que no renunciará al uso de la fuerza para impedir una eventual independencia; Estados Unidos, por su parte, mantiene una política de ambigüedad estratégica, reconoce diplomáticamente a Beijing pero conserva vínculos de seguridad con Taipéi y se opone a cualquier cambio unilateral del statu quo.
La propia actividad de Paparo durante la conferencia refleja esa dualidad. Mientras mantenía el diálogo con el comandante chino, el jefe del Comando del Pacífico estadounidense sostuvo reuniones con representantes de numerosos países del Indo-Pacífico y con socios de mecanismos como el Quad y AUKUS, además de mantener contactos con Japón, India, Corea del Sur, Australia y otros actores regionales. Las conversaciones estuvieron centradas en cooperación operativa, intercambio de información, seguridad marítima y preparación militar.

La conferencia, organizada conjuntamente por Estados Unidos y Canadá entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre, reunió a altos mandos militares de 29 países bajo el lema “Fortalecimiento de la seguridad colectiva: navegando los desafíos en un Indo-Pacífico dinámico”. El encuentro permitió a Washington reforzar simultáneamente sus alianzas regionales y mantener un canal de comunicación directo con Beijing.
Ambas potencias tienen intereses estratégicos en retomar el diálogo militar
Desde la perspectiva estadounidense, el interés por evitar errores de cálculo responde a un problema operacional cada vez más concreto. Un incidente entre aeronaves, buques de guerra o unidades navales podría producirse incluso sin una decisión política previa de iniciar un conflicto. En un escenario de elevada tensión, la ausencia de comunicación entre los comandantes responsables podría dificultar la interpretación de las intenciones del adversario y acelerar una escalada.
China también tiene incentivos para preservar esos canales. El Teatro Oriental se encuentra en el centro de las operaciones militares relacionadas con Taiwán, mientras que la presencia estadounidense en la región y sus alianzas con Japón, Corea del Sur, Australia y Filipinas hacen posible que una crisis local adquiera rápidamente una dimensión internacional. Una comunicación directa entre los mandos no elimina el conflicto de intereses, pero puede introducir una herramienta de gestión de crisis.
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