Donald Trump y los demócratas se enfrentan por el control del Congreso en noviembre, cuando se renuevan 435 bancas de la Cámara baja y 35 escaños del Senado. Estados Unidos inició la cuenta regresiva para las elecciones de medio término del segundo mandato de Donald Trump. El próximo 3 de noviembre llegan las elecciones legislativas de medio término a Estados Unidos, las conocidas “midterm”, donde se pone en juego el control de las cámaras del Congreso, tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.

Históricamente, las elecciones de medio término no suelen ser favorecedoras para el partido que ostenta el poder actualmente en Estados Unidos: el republicanismo. En estas elecciones, se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado. Actualmente, el Congreso tiene mayoría republicana en ambas cámaras, aunque la de la Cámara baja es muy endeble y se encuentra al límite, ya que Trump tiene 218 escaños de 435, lo que le otorga la mayoría absoluta aunque al límite, ya que si pierde a un solo diputado, pierde el control parlamentario de la Cámara de Representantes.
Sin embargo, Trump no solo se juega el control parlamentario sino también la continuidad de su agenda política y gubernamental. Si logra obtener, nuevamente, mayoría podrá seguir adelante con su agenda gubernamental, sin frenos ni trabas, hasta las próximas elecciones presidenciales de 2028. No obstante, si los demócratas obtienen más representación parlamentaria podrían bloquear la agenda de gobierno de Trump.
Las elecciones de medio término son fundamentales, en Estados Unidos y en el mundo entero, ya que permiten medir el nivel de satisfacción de la ciudadanía con la política del partido gobernante. Sin embargo, en el caso de Estados Unidos, las midterm son aún más importantes, si se tiene en consideración el creciente rechazo ciudadano que existe en el país del Norte con el gobierno, ante la guerra que EE.UU. lleva adelante contra Irán en Medio Oriente, desde hace seis meses.

¿Qué dicen las encuestas?
A meses de las próximas elecciones legislativas de medio término, las encuestas reflejan una significativa igualdad entre republicanos y demócratas, según revelan diversos informes y estudios. Para la Cámara de Representantes, las proyecciones generales sitúan a los demócratas más cerca de poder obtener la mayoría absoluta. De hecho, los demócratas solo necesitarían un escaño más de los que tienen actualmente para dejar a los republicanos sin mayoría absoluta en la Cámara baja.
Mientras que las proyecciones en el Senado se presentan mejores para los republicanos, que podrían mantener, de este modo, el control de la Cámara alta. Según informes recientes, en estas midterm los republicanos pondrían en juego más senadores que los demócratas. De los 35 escaños que se renuevan, de hecho, 22 son republicanos y 13 demócratas. Sin embargo, si los republicanos pierden el Senado, la oposición podría limitar sustancial y significativamente la política exterior de Washington. Además, el 3 de noviembre también habrá elecciones en 36 estados para elegir gobernadores y renovar los parlamentos.
Las encuestas y sondeos también revelaron que Trump mantiene un nivel récord de impopularidad actualmente. Su grado de desaprobación entre el electorado ronda, de hecho, cerca del 60%, lo que ya preocupa al gobierno. Según los datos de Ipsos para Reuters, cuando Trump comenzaba su segundo mandato mantenía un 47% de aprobación frente a un 41% de desaprobación. La tendencia se revirtió rápidamente, ya que desde febrero de 2025, su desaprobación ya superaba el 50% y continuó aumentando, a lo largo del primer trimestre, mientras se puso en marcha la guerra arancelaria.

Esto, sin embargo, logró ser parcialmente revertido cuando el índice de aprobación logró estabilizarse en torno al 40% en el pasado verano estadounidense. No obstante, vino una segunda fase de retroceso, la cual se inició a finales de febrero de este año, tras el comienzo de la guerra contra Irán en Medio Oriente, que ya lleva seis meses. La tendencia y curva fue descendiendo desde entonces.
En unas de las últimas encuestas realizadas a finales de agosto, el 33% de los estadounidenses aprueban y apoyan la actuación de Donald Trump frente a un 65% que no lo hace. La tendencia del descenso progresivo es clara y se explica por dos simples motivos: la guerra arancelaria del año pasado y el conflicto bélico contra Irán, a los que se suman motivos económicos internos.
Esos dos hechos contribuyeron a revertir la tendencia de aprobación y popularidad del presidente Trump, en sus primeros dos años de gobierno. Algunos analistas ya sostienen que la evolución de las encuestas evidencia que la ciudadanía le otorgó a Trump un mandato más limitado y reducido de lo que se creía inicialmente, socavando la posibilidad de que los republicanos sean reelegidos en el 2028 para un próximo mandato.
Un análisis territorial muestra que la popularidad y aprobación del presidente supera el umbral del 50% en una serie de estados conservadores, entre los que se encuentran Dakota del Norte (50%), Wyoming, Idaho y Dakota del Sur (51%), Oklahoma (53%) y Virginia Occidental (54%). Sin embargo, aún hay una serie de estados indecisos que serán cruciales y decisivos para las midterm, donde actualmente la base trumpista es significativamente débil.

¿Es posible una derrota republicana?
La contracción de la imagen y popularidad de Donald Trump parecerían indicar que es posible una derrota para los republicanos, en las próximas elecciones legislativas de medio término. Diversos informes sostienen que las midterm plantean un claro problema de fragilidad electoral, ya que la coalición formada por Trump en 2024 para las elecciones presidenciales, no parecería estar tan sólida y fuerte como se presentó inicialmente.
Su victoria se basó, de hecho, en la capacidad de ampliar el electorado, más allá del clásico núcleo conservador tradicional, ganando espacio y terreno entre los sectores independientes y los votantes hispanos, quienes ya comienzan a ver socavada la confianza y credibilidad en el gobierno actual. De hecho, en estos segmentos es donde mayores retrocesos de popularidad y aprobación ha sufrido la administración de Trump.
Ello tampoco significa que su voto se desplace hacia los demócratas, de manera automática. No obstante, su distanciamiento y desaprobación suponen un desafío significativo para los republicanos. Sin embargo, la mera impopularidad presidencial no alcanza para explicar o predecir una posible derrota de los republicanos en las midterm, ya que son diversos y múltiples los factores que entran en juego en las elecciones de medio término.

De lo que no cabe duda alguna es de que los resultados de estos comicios definirán el rumbo de Estados Unidos hasta 2028, cuando están proyectadas las próximas elecciones presidenciales. El partido que logre obtener la mayoría parlamentaria definirá los próximos años de EE.UU. El gobierno republicano apuesta por una victoria, pese a que las encuestas y sondeos son significativamente negativos para el oficialismo, mientras que la oposición demócrata busca aprovechar las críticas y cuestionamientos de la ciudadanía hacia la administración de Trump para reposicionarse en el Congreso y tomar carrera e impulso, de cara a 2028.
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