Una nueva imagen de seguimiento marítimo muestra una fuerte concentración de buques pesqueros extranjeros operando inmediatamente al este del límite de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina, con una presencia particularmente visible de embarcaciones identificadas bajo banderas de China, Corea del Sur y España, además de unidades registradas en Vanuatu. La fotografía vuelve a mostrar la presión pesquera existente sobre el borde de las 200 millas, donde cada temporada convergen flotas de aguas distantes atraídas principalmente por recursos migratorios como el calamar Illex argentinus.

El mapa difundido por el especialista en conservación marina Milko Schvartzman representa a los buques según el pabellón con el que se encuentran registrados y deja ver dos grandes concentraciones de embarcaciones sobre el talud continental argentino. Entre ellas predominan visualmente las banderas de China y Corea del Sur, acompañadas por pesqueros españoles y algunos identificados bajo pabellón de Vanuatu.
La imagen aparece apenas un día después de que Escenario Mundial informara que Argentina ya cobró más de $5.381 millones por sanciones contra cuatro pesqueros extranjeros que ingresaron ilegalmente dentro de su Zona Económica Exclusiva. El cruce entre ambos datos permite observar las dos caras del problema: cientos de barcos pueden operar legalmente inmediatamente fuera de las 200 millas, pero cuando atraviesan ese límite y realizan actividad extractiva sin autorización quedan sujetos a la jurisdicción y a las sanciones argentinas.
Más de 500 buques extranjeros llegan cada temporada al borde de la ZEE argentina
La concentración visible en la imagen forma parte de un patrón que se repite anualmente.
Según la Autoridad Marítima argentina, la mayoría de esas embarcaciones proviene de Asia Oriental, principalmente China, Corea del Sur y Taiwán, después de navegar miles de millas desde otros caladeros del Pacífico y distintas regiones del mundo.
Entre noviembre y junio, las flotas suelen concentrarse sobre el límite exterior de las aguas sometidas a jurisdicción pesquera argentina, siguiendo el desplazamiento de especies migratorias.

El fenómeno produce una de las imágenes más conocidas del Atlántico Sudoccidental: durante la noche, los poteros utilizan intensas luces para atraer al calamar y forman una línea visible incluso desde imágenes satelitales sobre el borde de la plataforma continental.
La Prefectura mantiene el seguimiento mediante el Sistema Guardacostas, que integra fuentes de posicionamiento, información marítima y patrones de navegación para identificar los movimientos de las embarcaciones.
Una página operativa de la propia institución mostraba, por ejemplo, el posicionamiento de la flota extranjera en el área adyacente a la ZEE, Malvinas y Georgias del Sur al 14 de agosto de 2026, confirmando que la vigilancia continúa durante toda la temporada.
Operar en la milla 201 no significa automáticamente pescar de manera ilegal
La imagen requiere una distinción jurídica importante.
Un pesquero extranjero situado fuera de las 200 millas náuticas de la costa argentina no está violando automáticamente la legislación pesquera nacional. Más allá de la ZEE comienzan aguas internacionales donde Argentina no posee derechos exclusivos sobre la explotación de todos los recursos.
Eso no elimina otros problemas asociados con la denominada pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), como la falta de mecanismos regionales de administración, el estado de las poblaciones migratorias, las condiciones laborales o el uso de embarcaciones que modifican sus sistemas de identificación.

Pero la situación cambia cuando un barco cruza el límite de la ZEE y realiza tareas de pesca sin permiso argentino.
Ahí aparece precisamente la diferencia con los cuatro casos sancionados durante 2026.
El Gobierno informó esta semana que los Hai Xiang 2, Bao Feng y Bao Win, todos de pabellón de Vanuatu, y el Coimbra, registrado en Portugal, fueron sancionados por actividades consideradas compatibles con pesca dentro de la ZEE argentina.
Las actuaciones ya generaron $5.381.374.680 en compensaciones efectivamente cobradas por el Estado.
Los buques de Vanuatu muestran por qué la bandera no siempre revela quién opera una embarcación
La imagen difundida esta semana incluye también buques identificados con la bandera de Vanuatu, un pequeño Estado insular del Pacífico.
Ese elemento es relevante porque tres de los cuatro pesqueros sancionados por Argentina durante 2026 utilizaban precisamente ese pabellón.
Sin embargo, la bandera de un buque no permite por sí sola determinar la nacionalidad de sus propietarios, operadores o beneficiarios económicos.
El caso del Hai Xiang 2 ilustra esa complejidad. Registros de la China Classification Society confirman que el pesquero navega bajo pabellón de Vanuatu y que su propietario registrado es Huixin Ocean Vanuatu Co. Limited, mientras su administrador figura como Huixin Ocean HK Co. Limited, con domicilio en Hong Kong.
Otros buques registrados en Vanuatu presentan estructuras corporativas diferentes.

Por eso no corresponde afirmar genéricamente que todos los barcos con bandera de Vanuatu son chinos, aunque algunos puedan estar vinculados operativa o empresarialmente con compañías radicadas en China, Hong Kong u otros centros asiáticos.
El uso de pabellones distintos a la nacionalidad del operador es una práctica extendida en la navegación comercial y pesquera mundial y obliga a mirar más allá de la bandera para reconstruir la propiedad efectiva de cada embarcación.
La presión se concentra sobre un recurso que atraviesa distintas jurisdicciones
Gran parte del interés extranjero sobre esta zona está asociado al calamar Illex argentinus.
La especie tiene un ciclo migratorio que atraviesa diferentes espacios del Atlántico Sudoccidental y puede desplazarse entre la ZEE argentina, aguas internacionales y los espacios marítimos alrededor de las Islas Malvinas.
Esto significa que la explotación realizada fuera de las 200 millas puede afectar posteriormente la cantidad del recurso disponible dentro de aguas argentinas.
En Malvinas existe además una estructura diferente: la administración británica concede licencias para explotar recursos pesqueros en aguas cuya soberanía Argentina disputa con Reino Unido, incluyendo pesquerías de Illex y Loligo.
Sobre la milla 201, en cambio, el desafío argentino está en vigilar el borde de su jurisdicción y detectar cuándo una embarcación pasa de operar en alta mar a ingresar ilegalmente en aguas nacionales.
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