El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, volvió a elevar este sábado la presión sobre el uso de tecnología china al advertir específicamente sobre Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI y pedir a los países de América que migren hacia proveedores considerados confiables por Washington. Según sostuvo el diplomático, esas compañías están sujetas a la legislación china y su utilización puede generar, desde la perspectiva estadounidense, riesgos de espionaje, ataques informáticos e interrupciones de redes. El mensaje fue publicado por Lamelas en su cuenta oficial de X después de replicar una advertencia del nuevo responsable del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura.
La novedad amplía considerablemente el alcance del conflicto que Washington venía manteniendo en Argentina alrededor de Huawei y Vaca Muerta. La lista difundida ahora incluye proveedores de telecomunicaciones, sistemas de videovigilancia, radiocomunicaciones y drones, llevando la disputa hacia tecnologías utilizadas para infraestructura crítica, monitoreo urbano, seguridad pública y operaciones militares.
Y en Argentina ese cruce no es solamente hipotético. Hikvision aparece actualmente en sistemas de videovigilancia municipales; el Ejército Argentino ha adquirido y utilizado drones de la familia DJI Matrice y Phantom; y, al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa argentino profundizó este año su cooperación con Estados Unidos para acceder a un mercado internacional de sistemas aéreos no tripulados y capacidades antidrones previamente evaluadas y certificadas. Son planos diferentes y no demuestran por sí mismos vulnerabilidades o actividades de inteligencia, pero muestran hasta dónde podría llegar una eventual discusión sobre proveedores tecnológicos considerados sensibles por Washington.
La advertencia dejó de estar concentrada exclusivamente en Huawei y Vaca Muerta
El planteo de Lamelas se produce después de varias semanas de tensión por las negociaciones entre la Cooperativa CALF de Neuquén y Huawei para incorporar equipamiento destinado a su red y desarrollar un centro de datos en las proximidades de Vaca Muerta.
La controversia escaló cuando directivos de la cooperativa denunciaron haber recibido comunicaciones de funcionarios estadounidenses en las que se mencionaba la posibilidad de restringir o revocar visas a personas relacionadas con una expansión de las operaciones de Huawei. La Embajada estadounidense reconoció sus objeciones y Lamelas sostuvo posteriormente que la discusión debía entenderse como un problema de seguridad tecnológica.
Escenario Mundial ya había reconstruido el enfrentamiento entre las embajadas de China y Estados Unidos por Huawei, luego de que Beijing acusara a Washington de intentar impedir una cooperación comercial legítima entre una compañía argentina y una empresa china.
La Embajada china sostuvo oficialmente que Estados Unidos estaba generalizando el concepto de seguridad nacional y calificó las presiones como una interferencia sobre las decisiones de terceros países. En su declaración del 7 de agosto, afirmó además que las acciones estadounidenses constituían una falta de respeto hacia la soberanía argentina y los principios del libre mercado.
Lamelas volvió sobre el tema durante el AmCham Energy Forum del 13 de agosto, cuando reclamó que la infraestructura tecnológica asociada a Vaca Muerta, energía y minería utilice redes consideradas seguras por Estados Unidos. El mensaje difundido ahora da un paso adicional: ya no individualiza únicamente a Huawei, sino que extiende explícitamente la advertencia a otras cinco compañías chinas.
Hikvision y DJI llevan la discusión hacia la seguridad y la Defensa argentina
Ahí aparece el componente más sensible para Argentina.
Entre las compañías mencionadas por Lamelas se encuentra Hikvision, uno de los mayores fabricantes mundiales de videovigilancia. Su tecnología tiene presencia comprobable en sistemas públicos argentinos.
En mayo de este año, por ejemplo, la Municipalidad de Nueve de Julio, provincia de Buenos Aires, adjudicó por casi $54,9 millones la compra de dos grabadores Hikvision capaces de administrar 128 canales y almacenar 144 TB para su sistema de cámaras de seguridad. En Córdoba, la Municipalidad de Bell Ville informó en junio que su nuevo centro de monitoreo utiliza infraestructura compatible con AcuSeek, la plataforma de análisis de video mediante inteligencia artificial de Hikvision, y una red preparada para administrar hasta 128 cámaras simultáneamente.
También existen antecedentes de equipamiento Dahua, otra de las compañías nombradas por el embajador, dentro de instalaciones y contrataciones de organismos públicos argentinos. Su presencia, al igual que la de Hikvision, muestra que el debate planteado por Washington puede extenderse mucho más allá de las grandes redes de telecomunicaciones.
Pero posiblemente el cruce más interesante aparezca con DJI.
El Ejército Argentino incorporó años atrás drones Matrice 210 y Phantom 4 Pro, plataformas fabricadas por la compañía china, para tareas de exploración, reconocimiento y obtención de imágenes. En 2022, el propio Ministerio de Defensa informó que un DJI Phantom 4 Pro perteneciente al Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 2 era utilizado para reconocimiento durante las operaciones contra los incendios en el Delta. Documentación oficial también registra la adquisición de seis sistemas Matrice 210 para el Ejército.
Eso no significa que Washington haya pedido públicamente retirar esos equipos específicos de las Fuerzas Armadas argentinas. Lamelas tampoco presentó evidencia de que los sistemas actualmente utilizados en Argentina hayan realizado actividades de espionaje. La relevancia está en otro punto: DJI acaba de quedar incluida explícitamente dentro de la categoría de proveedores que Estados Unidos quiere que sus socios regionales eviten.
Argentina acaba de profundizar con EE.UU. su cooperación en drones y sistemas antidrones
La advertencia coincide además con un movimiento reciente de la política de Defensa argentina.
El 4 de junio, el ministro de Defensa Carlos Presti y el propio Lamelas firmaron dos Cartas de Intención para profundizar la cooperación militar bilateral. Una de ellas prevé que Argentina se incorpore a Mercados Digitales de Sistemas Aéreos No Tripulados (UAS) y sistemas de contramedidas contra drones (C-UAS) impulsados junto con Estados Unidos. El Ministerio de Defensa explicó que la plataforma permitirá acceder a tecnologías previamente evaluadas y certificadas desde el ámbito militar.
El acuerdo fue presentado como una vía para acelerar la incorporación de drones, sensores y sistemas destinados a neutralizarlos, tecnologías que adquirieron una importancia central después de las experiencias de Ucrania, Medio Oriente y otros conflictos recientes.
De esa manera comienzan a cruzarse dos procesos. Por un lado, Washington está intentando construir cadenas tecnológicas entre países aliados que excluyan proveedores considerados riesgosos. Por el otro, Argentina profundiza su interoperabilidad militar con Estados Unidos y busca modernizar justamente capacidades vinculadas con vigilancia, comunicaciones y drones.
No existe hasta ahora una decisión argentina anunciada para excluir a DJI, Hikvision, Huawei u otras compañías de todos los sistemas estatales. Pero el mensaje estadounidense establece con bastante claridad cuál será la preferencia de Washington a medida que aumente la integración tecnológica bilateral.
Estados Unidos ya prohibió equipos de cinco de las empresas nombradas por Lamelas
La posición tampoco surge solamente de declaraciones del embajador.
En junio de 2026, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) amplió las restricciones sobre equipos fabricados por Huawei, ZTE, Hytera, Hikvision y Dahua, alcanzando incluso modelos antiguos cuya importación todavía estaba permitida.
La medida se aplica especialmente a equipamiento destinado a seguridad pública, instalaciones gubernamentales, vigilancia física de infraestructura crítica y otros usos vinculados con la seguridad nacional. Estados Unidos había restringido previamente nuevos modelos de estas compañías y también avanzó en 2025 contra la autorización de nuevos drones fabricados en China.
Por eso, la declaración de Lamelas puede leerse menos como una advertencia personal que como la traducción argentina de una política tecnológica estadounidense cada vez más amplia.
Washington está intentando trasladar al hemisferio las mismas fronteras que ya aplica dentro de su propio mercado: proveedores confiables para telecomunicaciones, centros de datos, cámaras, drones y redes instaladas en sectores sensibles.
China rechaza esa lógica. Beijing sostiene que Estados Unidos utiliza argumentos de seguridad nacional para restringir a competidores chinos y condicionar las decisiones soberanas de países latinoamericanos. En abril, después de anteriores declaraciones de Lamelas, la Embajada china en Buenos Aires ya había acusado a Washington de mantener una “mentalidad de suma cero de la Guerra Fría”.
Para Argentina, la discusión empieza a ser especialmente concreta. Escenario Mundial viene analizando cómo Estados Unidos y China compiten en América Latina sin necesidad de desplegar fuerzas militares: puertos, minerales críticos, centros de datos, estaciones espaciales, cables y redes digitales se están convirtiendo en infraestructuras donde ambos buscan limitar la presencia del otro.
El mensaje de Lamelas agrega ahora cámaras de vigilancia, radiocomunicaciones y drones a esa disputa. Y ahí aparece la dimensión que excede a Huawei y Vaca Muerta: si Argentina continúa profundizando su integración estratégica con Estados Unidos, la discusión sobre China puede empezar a trasladarse desde grandes inversiones y proyectos energéticos hacia decisiones mucho más concretas sobre qué cámaras vigilan una ciudad, qué equipos transportan datos sensibles y qué drones utilizan organismos de seguridad o las Fuerzas Armadas.
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