Mientras Australia y Japón estrenaron nuevas capacidades de vigilancia sobre China, Estados Unidos retiró su último portaaviones de Asia. Según la información reciente, Australia y Japón estarían mejorando sus capacidades de vigilancia sobre el Mar de China Meridional. Mientras tanto, en paralelo, Estados Unidos retiró su último portaaviones de Asia, como resultado de la guerra que mantiene contra Irán en Medio Oriente y la necesidad de reemplazar al portaaviones desplegado allí desde antes del comienzo de la guerra, en febrero de 2022.

En los últimos días, se ha dado a conocer que Estados Unidos está retirando al USS George Washington (CVN-73), su portaaviones desplegado permanentemente en Japón, del Pacífico occidental, para reemplazar y relevar al USS Abraham Lincoln en Medio Oriente. La retirada del USS Washington del Pacífico resulta significativa, en tanto la unidad mencionada es definida por la propia Flota del Pacífico como el portaaviones adelantado de Estados Unidos en la región.
De hecho, semanas atrás, el George Washington realizó operaciones aéreas en el Mar de China Meridional, donde Washington suele mantener disputas recurrentes con Beijing por la libertad de navegación, reclamos territoriales y apoyo a Filipinas, como se recalcó. En este escenario, y en medio del aumento de la actividad naval de China en la región, EE.UU. retiró su último portaaviones de Asia, como resultado de la guerra que mantiene abierta en Medio Oriente.
Australia y sus nuevos Peregrine
Australia estaría mejorando su capacidad de vigilancia sobre China. En este sentido, se dio a conocer que el 10.º Escuadrón de la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF) comenzó sus primeros vuelos operativos de recopilación de inteligencia sobre el Mar de China Meridional, mientras, a su vez, la fuerza está próxima a recibir cuatro aviones MC-55A Peregrine. Este sistema reemplazaría y complementaría la capacidad de recolección de información del escuadrón, que desde 1968 utilizaba dos Lockheed AP-3C (EW) Orion para ello.

Aunque estas últimas unidades fueron retiradas hace un tiempo de la flota de la Real Fuerza Aérea Australiana. Los cuatro nuevos aviones que adquirió Australia permitirán ampliar la flota disponible de la Fuerza Aérea y contar con capacidad de recopilación y análisis, de última generación. De hecho, los nuevos Peregrine podrían utilizar un radar AESA en función activa y pasiva.
Por lo que, podrían llevar adelante misiones de recopilación pasiva de datos. A finales de julio, de hecho, se observó un helicóptero Peregrine sobrevolando el Mar de China Meridional, en el marco de una misión realizada por el Escuadrón 10 de la Real Fuerza Aérea Australiana, con base en Manila. De este modo, Australia estrena sus nuevas capacidades de vigilancia y recopilación sobre China, quien aumenta su actividades militares en la región.
Japón y su red de vigilancia
En paralelo, Japón también ha estado buscando mejorar y reforzar su capacidad de vigilancia frente a la amenaza china. Tokio avanza con la incorporación de cuatro drones MQ-9B SeaGuardian, orientados a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR). De este modo, Japón busca ampliar el alcance y la capacidad de vigilancia sobre China, para seguir y monitorear su actividad –creciente– en la región.
Según la información disponible, esta nueva capacidad se complementa con la incorporación de aviones E-2D Advanced Hawkeye, los cuales fueron equipados con radares de largo alcance para detectar actividades aéreas. El objetivo de Tokio es construir una red de vigilancia permanente, orientada a la vigilancia y el monitoreo marítimo, con los MQ-9B destinados al plano marítimo y los E-2D a la cobertura aérea.

De esta manera, Japón –así como Australia– estarían estrenando nuevas capacidades de vigilancia sobre China, orientándose especialmente al Pacífico occidental y las operaciones de la Armada china, mientras Estados Unidos, como resultado de la guerra en Medio Oriente, decidió retirar su último portaaviones de Asia, socavando la presencia estadounidense en la región. El frente activo que Estados Unidos mantiene, tras cinco meses de combate, en Medio Oriente, exige y demanda un nuevo portaaviones en la zona, luego de un despliegue récord del Abraham Lincoln, que supera los 240 días en servicio activo ininterrumpido.
Ello supone, en paralelo, dejar temporalmente al Pacífico occidental sin un portaaviones estadounidense desplegado en la zona. La salida del USS George Washington del Pacífico deja a los países asiáticos sin su principal y máximo aliado en el Mar de China Meridional frente a la creciente actividad china, que ya amenaza a varios Estados de la región. Algunos analistas ya consideran, de hecho, que el movimiento de la administración de Donald Trump representa una brecha relevante en la estrategia de disuasión de Washington sobre China.
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