Estados Unidos planea destinar $1.000 millones de dólares en asistencia de seguridad al nuevo gobierno de Colombia, encabezado por Abelardo De La Espriella, en momentos en que Bogotá acaba de incorporarse al Shield of the Americas, la iniciativa regional impulsada por Donald Trump de la que también participa Argentina. El anuncio refuerza la transformación de la coalición, que comenzó en marzo como un espacio político para coordinar la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y la interferencia extranjera, hacia un esquema con crecientes componentes de cooperación operativa y financiera.

El Departamento de Estado estadounidense confirmó que la administración Trump, en coordinación con el Congreso, pretende anunciar el paquete de US$1.000 millones como parte de la nueva asociación de seguridad con Colombia. La decisión llegó prácticamente en simultáneo con la asunción de De La Espriella, quien asumió la Presidencia el viernes 7 de agosto y anunció entre sus primeras decisiones la incorporación formal del país al Shield of the Americas.
La entrada colombiana representa un cambio significativo para la iniciativa estadounidense. Cuando Trump reunió en marzo a los primeros participantes en Miami, Colombia todavía era gobernada por Gustavo Petro y había quedado fuera del encuentro. En aquel momento, la Casa Blanca había señalado públicamente que Washington no observaba el nivel de cooperación que esperaba del gobierno colombiano para incorporarlo al mecanismo. Cinco meses después, el cambio de administración permitió sumar al país que históricamente ha ocupado uno de los lugares centrales de la estrategia estadounidense contra el narcotráfico en América Latina.
De La Espriella anticipó además una modificación profunda en la estrategia de seguridad de Bogotá. Durante su discurso de asunción, realizado en una instalación militar en Cali, aseguró que las posibilidades de negociación con los grupos armados estaban agotadas y prometió reforzar las operaciones contra organizaciones criminales, narcotraficantes y estructuras guerrilleras. También anunció que avanzará nuevamente sobre los cultivos ilícitos de coca mediante fumigaciones aéreas y una política de mayor coordinación con Estados Unidos.
Para Argentina, el movimiento colombiano amplía una estructura regional en la que el gobierno de Javier Milei decidió involucrarse desde su creación. El mandatario argentino participó el 7 de marzo de la primera cumbre del Shield of the Americas, encabezada por Trump en Miami, junto a representantes de Chile, Paraguay, Ecuador, El Salvador, Panamá, Costa Rica, República Dominicana, Guyana, Bolivia, Honduras y Trinidad y Tobago. Según informó entonces la Presidencia argentina, la coalición fue concebida para coordinar acciones contra el crimen organizado y el narcotráfico, responder a la inmigración ilegal y limitar la denominada “interferencia extranjera” dentro del hemisferio.
La incorporación de Colombia también coincide con el acercamiento político entre De La Espriella y Milei. Antes de asumir, el nuevo mandatario colombiano mantuvo reuniones bilaterales con los presidentes de Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay y Panamá, mientras que Washington envió a su ceremonia de investidura una delegación encabezada por el fiscal general interino Todd Blanche. El Gobierno argentino ya había celebrado públicamente la victoria electoral de De La Espriella en junio y destacado coincidencias en materia de combate al narcotráfico, crimen organizado y grupos armados.

El giro colombiano puede darle ahora una dimensión diferente al proyecto impulsado por Washington. A diferencia de varios de los miembros iniciales, Colombia cuenta con décadas de cooperación militar y de inteligencia con Estados Unidos, Fuerzas Armadas con amplia experiencia en operaciones contra organizaciones armadas y una posición geográfica estratégica entre Sudamérica, Centroamérica, el Caribe y el Pacífico. El paquete de US$1.000 millones anunciado por Washington muestra, además, que la administración Trump está dispuesta a respaldar financieramente el nuevo alineamiento.
De consolidarse esta tendencia, el Shield of the Americas podría evolucionar desde una coalición fundamentalmente política hacia una arquitectura regional de seguridad, con cooperación en inteligencia, operaciones contra el narcotráfico, control fronterizo y coordinación entre gobiernos aliados de Washington. La incorporación colombiana y el financiamiento estadounidense serán, en ese sentido, una primera prueba para determinar hasta dónde pretende avanzar la Casa Blanca con un esquema en el que Argentina ya decidió ocupar un lugar desde su lanzamiento.
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