La tensión geopolítica entre Moscú y Europa sumó un nuevo capítulo tras el hallazgo de un dron equipado con explosivos y un detonador en el aeropuerto de Leipzig/Halle, un punto neurálgico para la logística de la OTAN en el este de Alemania. Ante el avance de las investigaciones, la embajada de Rusia en Berlín emitió un comunicado oficial desestimando el suceso como una “provocación apresuradamente fabricada”.

El incidente en un nodo estratégico
El hallazgo se produjo el pasado martes, cuando trabajadores del aeropuerto detectaron el dispositivo cerca de las instalaciones donde operan los gigantescos aviones de carga An-124 de Antonov Airlines, la aerolínea estatal de Ucrania. Aunque el gobierno alemán ha evitado señalar directamente a un culpable, las autoridades federales han iniciado una investigación por una agresión que podría haber impactado la seguridad nacional e internacional. El aeropuerto no es solo un centro de carga civil; funciona como un hub logístico crítico para las fuerzas de la OTAN.

Desde la representación diplomática rusa, calificaron el incidente como un montaje sin pruebas tangibles. “La embajada expresa su preocupación por una nueva ola de histeria antirrusa en Alemania”, señala el comunicado. Según Moscú, este tipo de denuncias solo sirven a los intereses del gobierno de Ucrania y al “ala militarista” de la clase política europea.
Este cruce de declaraciones ocurre en un contexto donde los funcionarios alemanes han denunciado repetidamente lo que denominan “ataques híbridos” rusos: actos de agresión que se sitúan por debajo del umbral de una guerra abierta, pero que buscan desestabilizar la infraestructura crítica europea.
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