Japón estaría acelerando el desarrollo de drones de combate, mientras que, en paralelo, China amplía sus operaciones no tripuladas sobre el Pacífico occidental. Ambos jugadores mueven piezas claves en el tablero regional, mientras la tensión aumenta cada vez más. En este contexto, Japón busca adaptarse a los nuevos métodos de guerra y fortalecer su industria de defensa.

Japón ha estado buscando reforzar su capacidad militar y ahora acelera el desarrollo de drones de combate frente a la amenaza china. De hecho, su libro blanco reafirma a China como el mayor desafío estratégico para el país, ante la creciente presencia de buques de guerra chinos en el Océano Pacífico y la frecuencia de sus actividades. Tal es así que Japón ha estado reforzando la defensa en sus islas del suroeste y ha desplegado misiles de crucero de largo alcance, en los últimos años, ante un posible conflicto en Taiwán, territorio reclamado por China como propio. En esta línea, Japón considera necesario y esencial adaptarse a las nuevas formas de guerra.
Frente a ello, el gobierno japonés prioriza y acelera el desarrollo de drones de combate propios para fortalecer la defensa costera del país, que serían combinados con misiles de largo alcance. En este sentido, se reveló que la Agencia de Adquisiciones, Tecnología y Logística de Japón seleccionó a cuatro fabricantes de drones, recientemente, de entre 38 solicitantes para un programa de rápido desarrollo de drones de combate. Además, en paralelo, el gobierno de Japón ha estado aumentando el financiamiento en investigación y desarrollo científico, orientado al fortalecimiento de la industria de defensa del país.
Las armas no tripuladas son clave para el desarrollo de las capacidades de defensa y según se estima, podrían ayudar al país asiático en su defensa costera frente a la amenaza china, en tanto estaría enfrentando una disminución en el número de sus filas dentro las Fuerzas Armadas. En paralelo, China ha estado reforzando y fortaleciendo su capacidad misilística y ampliando sus operaciones no tripuladas sobre el Pacífico occidental, cerca de Taiwán y Japón. De hecho, según anunció el Ministerio de Defensa de Japón, este martes se han avistado vehículos aéreos no tripulados (VANT) chinos cerca de las islas Nansei/Ryuku de Japón.

El despliegue incluyó un UAV BZK-005 de altitud media y largo alcance (MALE), un UAV TB-001 MALE y otra aeronave no tripulada, no identificada, cerca del área del Mar de China Oriental. Según la información disponible, el BZK-005 es comúnmente utilizado para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y misiones de inteligencia electrónica (ELINT), por parte de las Fuerzas Armadas del Ejército Popular de Liberación (PLA). La Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón (JASDF) desplegó aviones de combate del Escuadrón de Apoyo del Comando Aéreo del Suroeste, en respuesta al despliegue chino, a fin de interceptar sus VANT.
De este modo, mientras Japón apuesta por desarrollo de drones de combate propios e incentiva el desarrollo de la industria nacional de defensa, buscando adaptarse a las nuevas formas de guerra y fortalecer sus capacidades de combate, tomando la experiencia europea –especialmente el uso de drones de Ucrania en la guerra con Rusia–; China amplía sus operaciones no tripuladas sobre el Pacífico occidental con nuevos despliegues en torno a Japón y Taiwán, en una nueva demostración de poder. La tensión entre Tokio y Pekín se intensifica, mientras ambos jugadores buscan mover piezas clave y estratégicas en el tablero regional.
Te puede interesar: La Armada de Estados Unidos opera junto a Filipinas y Japón en el Mar de China Meridional mientras Beijing refuerza su despliegue en el Bajo de Masinloc













